El pasado 23 de septiembre se celebró en la capital dominicana el concierto de Ramón Orlando y sus amigos, que desbordó los límites humanos y divinos. En cuanto a la duración, cerca de diez horas corridas; la cantidad de artistas más de setenta; la calidad de las bandas, orquestas y cantantes, inmejorables; gran variedad de ritmos – merengue, salsa, baladas, música de calle, sonidos sinfónicos.
Fue un acontecimiento trascendental que, obedeció a múltiples causas. Para su organizador, la principal, el favor de la Providencia. Otra, muy importante, su padre, Cuco Valoy, quien nació en un campo dominicano en 1937, en una familia muy pobre y tuvo que aprender a leer y escribir por sí mismo. Luego, estudió música en Bellas Artes y aprendió a tocar guitarra, piano y bajo. De niño, sintió la influencia de soneros cubanos, como la del trío Los compadres, y una vez dedicado a la música empezó a imitarlos junto a su hermano Martin Valoy. Ambos formaron Los ahijados, que cambio a Los Virtuosos y más tarde a La tribu. Se hizo un legendario músico, cantante y compositor. Es considerado pionero en la modernización de la música tropical.
Se destacó como ardiente defensor de la libertad y la justicia, como patriota y antiimperialista; y opositor al trujillismo y al balaguerismo. Residió décadas fuera del país, y actualmente en Pensilvania, Estados Unidos. Allí sigue presentándose en varios escenarios. En este concierto cantó, al cumplir 90 años de vida, bailó y contó a su célebre canción Juliana y otras más.
En cuanto a Ramón Orlando Valoy García, nació en la capital dominicana en 1960. De niño demostró aptitudes para el arte. Quería estudiar batería, pero su padre lo inclinó al piano y lo inscribió en el Conservatorio Nacional de Música donde se graduó de maestro de piano clásico. Aún adolescente, se integró a grupos musicales y participó en eventos importantes, incluido el grandioso festival político -musical, “Siete Días con el Pueblo”, celebrado en noviembre de 1974. El pasado año se presentó en Rusia, acompañado de la prestigiosa Orquesta Sinfónica del Conservatorio de Música de Moscu, donde interpretó diez merengues clásicos dominicanos.
El concierto de Ramón Orlando fue en realidad una pista de baile en un estadio. Salieron a escena artistas nacionales y de Latinoamérica, de primer nivel, como Juan Luis Guerra, Milly Quezada, Cuco Valoy, Elvis Crespo, Fernando Villalona, Sergio Vargas, Los Rosarios, y muchos más. ¡Ninguno cobró un peso!, ¡Todos actuaron por amistad y en solidaridad con Ramón Orlando! Lleva cerca de cuarenta años convertido al cristianismo, y tres décadas como pastor evangélico.
Sus hermanos religiosos lo respaldaron fervorosamente y las frases que más sonaron en el concierto fueron: ¡Aleluya! ¡Amen! ¡Gloria al Señor! ¡Viva República Dominicana! Asistieron cerca de 57 mil personas.
Durante todo el evento, Ramon Orlado actuó como maestro de ceremonia y, al mismo tiempo, cantó, bailó, tocó piano y dirigió canciones religiosas y alabanzas, tal como ocurre en un culto popular.
Igualmente fue destacada y reconocida la actuación de Jura Valoy, el hijo de Ramón Orlando y nieto de Cuco Valoy, quien cantó y dirigió importantes interpretaciones. ¡Resultó la gran revelación en el concierto!
El psicólogo norteamericano Howard Gardner, uno de los cien intelectuales más influyentes del mundo, planteó que los humanos poseen un conjunto de habilidades independientes y relacionadas entre sí, a las que llama talentos o inteligencias, es decir, capacidades especiales para resolver problemas y servir a los demás. Estas capacidades dependen de la interacción de la herencia de padres a hijo y de la epigénetica o la influencia recibida antes de nacer, que, junto a la buena suerte a que se refiere el psicólogo Daniel Kahneman, el premio nobel, determinan el éxito individual y la posibilidad de devolver la esperanza y alegría a los pueblos. ¡Felicidades y bendiciones a Ramón Orlando!
¡Vida y salud para que continúe realizando sus aportes a la humanidad, y reciba los homenajes que se merece del pueblo y el gobierno dominicanos!
¡Que viva República Dominicana libre y soberana!
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