Los halcones de política exterior, entre ellos los senadores republicanos Lindsey Graham y Ted Cruz, alzaron la voz tras los informes que indicaban que los negociadores estadounidenses estaban cerca de un acuerdo que otorgaría concesiones a Irán, al tiempo que extendería el alto al fuego vigente, reabrirá el estrecho de Ormuz y sentaría las bases para nuevas conversaciones sobre el desmantelamiento del programa nuclear iraní.
Los esfuerzos por encontrar una solución diplomática al conflicto se intensificaron en la última semana, en medio de los temores de que Trump estuviera a punto de reanudar los ataques contra Irán.
Personas informadas sobre el acuerdo propuesto señalaron que incluiría el compromiso de discutir si Teherán diluye o entrega su reserva de uranio altamente enriquecido. Estados Unidos acordaría, por fases, aliviar las sanciones y descongelar los activos de Teherán en el exterior, dependiendo del avance de las conversaciones hacia un acuerdo definitivo.
Pero incluso antes de que se hicieran públicos los detalles del acuerdo, varios republicanos —incluidos muchos de los seguidores más acérrimos del presidente— cuestionaron las tácticas de Trump.
"Si en la región se percibe que un acuerdo con Irán permite que el régimen sobreviva y se vuelva más poderoso con el tiempo, habremos echado gasolina a los conflictos en el Líbano e Irak", publicó Graham en redes sociales. Graham es un aliado leal y frecuente compañero de golf del presidente.
"Personalmente soy escéptico ante la idea de que no se pueda negar a Irán la capacidad de aterrorizar el estrecho y de que la región no pueda protegerse contra la capacidad militar iraní", agregó.
Cruz, otro halcón de política exterior, dijo estar "profundamente preocupado" por los informes sobre el acuerdo y describió la decisión de Trump de lanzar primero ataques contra Irán como "la decisión más trascendental de su segundo mandato".
"Si el resultado de todo esto es un régimen iraní —aún dirigido por islamistas que corean 'muerte a América’— que ahora recibe miles de millones de dólares, puede enriquecer uranio y desarrollar armas nucleares, y tiene control efectivo sobre el estrecho de Ormuz, ese resultado sería un error desastroso", añadió Cruz.
Roger Wicker, presidente republicano del Comité de Servicios Armados del Senado, publicó el sábado en X: "El rumoreado alto al fuego de 60 días —con la creencia de que Irán alguna vez actuará de buena fe— sería un desastre. ¡Todo lo logrado por la Operación Furia Épica habría sido en vano!".
Mike Pompeo, quien fue secretario de Estado de Trump durante su primera administración, calificó el plan como "ni remotamente America First".
"Es sencillo: abran ese maldito estrecho. Nieguen a Irán el acceso al dinero. Eliminen suficiente capacidad iraní para que no pueda amenazar a nuestros aliados en la región. Ya era hora. Vamos", dijo Pompeo en una publicación en X.
Las críticas generaron indignación en la Casa Blanca. El director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, respondió a la publicación de Pompeo con un mensaje cargado de improperios, en el que dijo que el exsecretario de Estado "debería cerrar su estúpida boca y dejar el trabajo real a los profesionales".
El asesor de campaña de Trump, Alex Bruesewitz, acusó a Cruz de "intentar socavar al presidente y a su administración". Cruz respondió afirmando que "los jóvenes estafadores políticos que impulsan el apaciguamiento con Irán no están ayudando en absoluto al presidente".
Los intercambios pusieron al descubierto los desafíos políticos que enfrenta el presidente mientras busca unir al Partido Republicano en un difícil entorno electoral. Los republicanos buscan mantener el control de ambas cámaras del Congreso y desafiar las encuestas que muestran el índice de aprobación del presidente en mínimos históricos, mientras la opinión pública sigue deteriorándose respecto a su manejo de la guerra y la economía estadounidense.
Thom Tillis, el senador republicano de Carolina del Norte que se ha convertido en uno de los críticos más severos del presidente dentro de su propio partido, también cuestionó el domingo los méritos de un acuerdo. En declaraciones a CNN, afirmó que el marco reportado "no tiene sentido".
"Hace unas 11 semanas nos dijeron [el secretario de Defensa Pete] Hegseth y el Departamento de Defensa que habían destruido las defensas de Irán y que era solo cuestión de tiempo para que obtuviéramos el material nuclear", dijo Tillis. "¿Ahora estamos hablando de una postura en la que podríamos aceptar que el material nuclear permanezca en Irán? ¿Cómo tiene sentido eso?".
El secretario de Estado estadounidense Marco Rubio rechazó las críticas e insistió en que Trump había adoptado una postura sin precedentes de dureza frente a Teherán.
"No creo que nadie haya sido más duro con la ambición nuclear iraní que el presidente Trump", dijo Rubio en una conferencia de prensa junto a su homólogo indio en Nueva Delhi. "No hay nadie que haya sido más firme en este tema que el presidente Trump".
"La idea de que este presidente, dado todo lo que ya ha demostrado estar dispuesto a hacer, vaya a aceptar de alguna manera un acuerdo que en última instancia deje a Irán en una posición más fuerte en cuanto a sus ambiciones nucleares es absurda", añadió Rubio.
(Lauren Fedor. Copyright The Financial Times Limited 2026 © 2026 The Financial Times Ltd. Todos los derechos reservados. Por favor, no copie ni pegue artículos del FT para redistribuirlos por correo electrónico ni publicarlos en la web).
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