El tema de las civilizaciones extraterrestres realmente interesa a la mayoría de los humanos y vamos a analizar por qué. A lo largo de las eras, el hombre ha mirado hacia arriba y por ser un animal racional ha intentado entender.
Hay una tendencia progresiva a asumir que siendo la Tierra un punto insignificante en la inmensidad del universo, sería poco razonable considerar que sólo aquí existe vida.
Nuestro propósito ahora no es demostrar si existen o no, sino de analizar cómo nos influye en el presente y nos impactaría si tuviéramos un contacto directo con alienígenas. Sin embargo, al final compartiré mi creencia personal (sin pretender que sea la verdad).
Hay diversos aspectos psicológicos en nosotros respecto a este fenómeno. En primer lugar, lo desconocido nos provoca miedo como una emoción diseñada para protegernos, esto nos produce ansiedad. La mayoría de los que dicen no temer a un encuentro de este tipo, se aterrorizarían si se produjera y mientras más diferentes fueran, mayor sería el miedo.
Impacto en la filosofía, religión y cultura en general. Por ejemplo, ¿Habría que asumir que los extraterrestres irían al infierno por no ser miembros de nuestra religión? ¿Los países poderosos, podrían mantener su control sobre los demás estando ellos presentes? Hay miles de cuestionamientos que podríamos hacer.
En algunos trastornos mentales se integran elementos fantásticos, como: demonios, brujas o dragones, actualmente también podrían estar presentes los extraterrestres. De hecho, en trastornos paranoicos suelen aparecer acompañando teorías conspirativas.
Evidentemente, si alguien manifiesta haber tenido un contacto cercano con extraterrestres, lo normal es que surjan dudas de si ha perdido el juicio. Por supuesto, también se considerará los posibles intereses que puedan estar detrás de dicho relato, por ejemplo, buscar notoriedad.
Hay quienes han descrito experiencias directas, sin parecer enfermos mentales y a veces mostrando transformaciones radicales en sus vidas después del evento.
Los relatos de encuentros extraterrestres se han convertido en un negocio muy lucrativo que consigue buenas audiencias en los medios. Normalmente no se requiere demostrar nada, basta con sembrar la duda. Cualquier dato de la antigüedad que no logremos explicar científicamente, alguien asegurará una historia detallada vinculando a un planeta distante.
Para quienes necesitan emociones fuertes y la rutina diaria les resulta insuficiente, la idea de una nave espacial como puente a mundos extraordinarios es sumamente tentadora. Otros se mantienen buscando razones para justificar el tener miedo y los OVNIS son un buen pretexto.
Usualmente cuando imaginamos extraterrestres, los imaginamos con dos brazos, dos piernas, dos ojos, nariz, boca y aproximadamente de nuestro mismo tamaño. Nos resulta difícil imaginarlos del tamaño de una hormiga o de un edificio o sin una forma humanoide. Tenemos una fuerte tendencia a antropomorfizar todo lo existente y hasta hemos imaginado dioses con características muy humanas. Si estuvieran en escalas vibratorias que nuestros sentidos no captaran aseguraríamos que no existen.
Tenemos más miedo a lo desconocido de lo que creemos y nuestro preconsciente se mantiene bloqueando cualquier contenido extraño o difícil de procesar, como una forma de proteger nuestra salud mental. La mente humana maneja con mucho cuidado las informaciones impactantes, porque es fuerte y frágil a la vez. Nosotros decidimos qué conoceremos de la realidad.
Mi opinión personal: decir que somos los únicos habitantes del Universo, podría ser ingenuo e irracional. Pero la posibilidad de que estén en contacto con nosotros podría ser discutible.
Científicos han hablado del multiverso o universos en otras frecuencias vibratorias, donde podría existir vida en condiciones que no podamos imaginar y formas de seres muy diferentes, a lo que creemos posible.
Nuestro planeta estuvo durante mil millones de años sin ningún tipo de vida. En muchos millones de planetas aparentemente no existe la vida, por lo que, de haber otras inteligencias en el universo, resultaría razonable comprender que se interesaran en los procesos actuales de nuestra civilización.
Personalmente creo que podrían estar en contacto con nosotros, aunque de forma discreta para evitar la transculturación y el pánico. La mayoría de los terrestres no tiene la capacidad de consciencia para asimilar ese tipo de experiencia.
Muchos evitan estos análisis, porque consideran que es forzar su cerebro, pero estos pequeños esfuerzos incrementan nuestra cultura y amplitud de consciencia.
Analizar el fenómeno extraterrestre podría estimular nuestro pensamiento científico, fomentar la cooperación global, incrementar nuestra humildad como especie y expandir nuestros horizontes culturales.
El temor a que nos hagan daño no tiene sentido, porque si tienen la tecnología para visitarnos y nosotros no podemos visitarlos a ellos, si quisieran destruirnos hace mucho que lo habrían hecho.
Si tenemos tantas dificultades para aceptar personas de otras razas, nacionalidades, religiones, sexo, culturas y edades, nos resultaría casi imposible aceptar a alguien de otro mundo.
Nos cuesta ser buenos habitantes de nuestras ciudades, estamos aprendiendo a ser habitantes del planeta y ya es hora de que nos visualicemos vinculados al Universo.
Referencias:
- Carl Sagan. (1996). The Demon-Haunted World: Science as a Candle in the Dark. New York, NY: Random House.
- Douglas A. Vakoch & Albert A. Harrison (Eds.). (2011). Civilizations Beyond Earth: Extraterrestrial Life and Society. New York, NY: Berghahn Books.
- Michael A. G. Michaud. (2007). Contact with Alien Civilizations: Our Hopes and Fears about Encountering Extraterrestrials. New York, NY: Copernicus Books.
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