Ante los constantes ataques e invasión de los Estados Unidos e Israel a Irán, el entorno internacional se ha tornado muy complejo en los últimos días, dada la tensión y la inseguridad que este hecho ha generado en el mundo, lo que está afectando la paz, el sosiego, la seguridad y la estabilidad macroeconómica y política de los países pequeños, en vía de desarrollo, fruto de los tantos desaciertos económicos y políticos que viene cometiendo el presidente Donald Trump, desde que asumió de nuevo la presidencia.
Ante las tantas decisiones y medidas políticas erróneas y proteccionistas que viene aplicando de forma unilateral el presidente Trump, por encima del Congreso y de las leyes; irrespetando la constitución de ese país; que no obedece al orden institucional, los países en vía de desarrollo (subdesarrollados), como lo es la Republica Dominicana, tienen un futuro incierto, desolador, pues con sus actitudes y acciones, todas llenas de pasiones, ira, imprudencias, prepotencia, insultos, arrogancia y discriminación, lo hacen cada vez más impredecible.
Los Estados Unidos es el principal socio comercial de la República Dominicana, con cuyo país se firmó, el Tratado de Libre Comercio entre este país, Estados Unidos y Centroamérica (DR-CAFTA), desde el año 2007, sin embargo, a pesar de este acuerdo, el presidente Trump le impuso un arancel de un 10% a las exportaciones de los productos y servicios hacia ese país, lo que está afectando las mismas.
En estos precisos momentos, por los efectos de los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, los precios del petróleo se han disparado, lo que va a repercutir en el costo de todos los productos básicos de la canasta familiar, a los de primera necesidad: a los alimentos, materia prima, medicamentos, materiales de construcción, los cuales sufrirán un incremento de precios.
Todos esos desaciertos y errores políticos del Presidente Trump están generando un gran temor, rechazo y disgusto en la población norteamericana, lo que está afectando su imagen, la simpatía y la confianza, pues se cree dueño y señor del mundo y que puede actuar medalaganariamente, de manera caprichosa y arbitraria. Esta situación esta afectando también, el clima de las inversiones extranjeras directas y al turismo de nuestro país.
Con su actitud desenfrenada, el presidente Trump ha provocado una gran incertidumbre, la cual puede degenerar en un genocidio y arrastrar al mundo a una gran conflagración mundial, pues sus decisiones representan un peligro para la humanidad.
Como uno de los principales accionistas de la industria armamentista de los Estados Unidos, mediante la presión, la aplicación de la fuerza y el poder, quiere poner en prácticas su slogan de campaña: ”Make América Great Again” (Hagamos América grande otra vez), no importa las consecuencias que corra la humanidad, por lo que siempre provoca guerras, que la mayoría de las veces, no tienen razón de ser, pero que le garantizan grandes dividendos, pero mucho cuidado, ya que hay dinero que queman las manos y otras cosas más.
Los iraníes y los demás países del Medio Oriente, mantienen viva una frase que reza así: “No intentes con los políticos y la gente del Medio Oriente, porque estaría poniendo en riesgo la seguridad de tu propia nación”.
De ahí que los norteamericanos temen un ataque de Irán en cualquier momento al territorio de los Estados Unidos, tal como el ocurrido el 11 de septiembre del año 2001, contra al World Trade Center (WTC), las Torres Gemelas), de 110 pisos, el principal símbolo del capital financiero norteamericano, a otros centros de poder, así como la explosión de varios aviones de la línea aérea American Airline, causando miles de muertos. A partir de este atentado, el mundo se dividió en dos, un antes y un después. Desgraciadamente, los países pequeños, pobres, desprotegidos e indefensos, son los que tienen que pagar los platos rotos por las grandes potencias.
¡Que Dios nos tome confesados!
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