Acabo de leer, por segunda vez, Años imborrables, de la autoría de Rafael Alburquerque Zayas Bazán. Aclaro: no se trata del muy reputado jurista, político y exvicepresidente de la República, sino de su padre, un hombre cuya vida constituye un extraordinario testimonio de dignidad durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.

En una primera lectura, el libro puede parecer el relato de las persecuciones, las injusticias y los abusos padecidos por su autor en la dictadura. Pero Años imborrables no es solo eso; es, también, un homenaje a los hombres que se negaron a dejarse conquistar por el miedo.

El miedo fue la piedra angular sobre la cual se edificó y se sostuvo la dictadura de Trujillo. Además de controlarlo todo, era necesario dominar las conciencias. Había que conseguir que los ciudadanos midieran sus palabras, ocultaran sus pensamientos y terminaran aceptando la obediencia como la única forma posible de sobrevivir.

Muchos sucumbieron ante esa realidad. Algunos por temor a perder la vida. Otros por miedo a la cárcel, al destierro o a las represalias contra sus familias. También hubo quienes, llevados por la conveniencia, terminaron colaborando con un régimen que quizá nunca llegaron a compartir plenamente.

Pero hubo hombres, como Rafael Albuquerque Zayas Bazán, para quienes ni el miedo ni la conveniencia pudieron más que su conciencia.

Era abogado y tenía su oficina profesional en la Zona Colonial. En esa dictadura no ser trujillista a ultranza significaba asumir riesgos enormes. Un abogado señalado como desafecto al régimen podía ver cerradas muchas puertas, perder clientes y quedar condenado al aislamiento profesional.

Aun así, el autor de Años Imborrables no cedió. No cambió sus ideas para proteger sus intereses económicos. No buscó acomodarse para garantizar una vida más tranquila. Entendió que había límites que un hombre no debía cruzar, incluso cuando el precio de mantenerse firme fuera alto. Pero la dictadura no se conformaba con aislar a quienes no podía controlar. También los perseguía.

El 18 de enero de 1960, después de ser descubierto el complot del Movimiento 14 de Junio, agentes del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), por órdenes del coronel Johnny Abbes García, llegaron hasta su residencia y se lo llevaron detenido. Comenzaba así un terrible capítulo de su vida.

Fue trasladado a la cárcel de La Victoria, donde conoció los maltratos, las humillaciones y la brutalidad del régimen. Muchos no sobrevivieron aquellos métodos. Otros fueron asesinados o desaparecieron. Rafael Alburquerque tuvo la fortuna de salir con vida. Permaneció alrededor de dos años privado de libertad. Fue liberado en 1961, poco tiempo antes de que el dictador encontrara su propio final la noche del 30 de mayo.

Sin embargo, la grandeza de Rafael Alburquerque no se manifestó únicamente cuando enfrentó la persecución. También se reveló cuando el poder intentó seducirlo.

Trujillo conocía el valor simbólico de incorporar a su gobierno a intelectuales, profesionales y figuras de prestigio. Era una manera de conquistarlos, o simplemente neutralizarlos, mediante cargos, honores y privilegios. Un hombre cercano al régimen llegó a ofrecerle, por encargo del tirano, al doctor Rafael Alburquerque una embajada en el país que él escogiera.

Era, sin duda, una oportunidad que muchos habrían aceptado. Un cargo importante, reconocimiento oficial y la posibilidad de una vida más cómoda y tranquila. Pero Alburquerque no se dejó impresionar. Al enviado de Trujillo respondió, con sentido del humor, que aceptaría ese cargo cuando él sea presidente de la República. Era una manera elegante de rechazar la oferta, pero dejando clara una verdad: no estaba dispuesto a comprar tranquilidad al precio de su conciencia.

Esa escena resume admirablemente el espíritu del libro.

Porque Años imborrables no es solo un testimonio sobre una dictadura; es el testimonio de que hubo hombres en esa dictadura a quienes el miedo nunca logró someter. No es solo un libro sobre una dictadura; es un libro sobre la dignidad de quienes se negaron a ser conquistados por ella. Esa es la verdadera grandeza, a mi juicio, de esta obra.

Las dictaduras pueden encarcelar a un hombre, perseguirlo, arruinarlo económicamente o intentar destruir su reputación. Pueden controlar instituciones y sembrar miedo en toda una sociedad. Pero existe una frontera que ningún poder consigue atravesar cuando encuentra un carácter firme: la libertad interior.

Rafael Alburquerque Zayas Bazán representa a una generación de dominicanos que sin salir al exilio resistieron estoicamente, muchas veces desde el anonimato. Hombres y mujeres que entendieron que la dignidad no consiste en no sentir miedo, sino en impedir que el miedo decida por ellos.

Al cerrar sus páginas, el lector comprende que el autor no escribió únicamente para contar lo que vivió. Escribió para dejar una enseñanza: siempre existe una forma de derrotar al miedo. Siempre existe una manera de no colaborar con el dictador. No necesariamente derribando al tirano, sino impidiendo que el tirano conquiste nuestra conciencia.

Porque los dictadores pasan. El miedo también acaba por disiparse. Lo que permanece es el ejemplo de quienes demostraron que se puede conservar intacta la dignidad aún cuando todo conspira para arrebatárnosla. Y ese es un aporte esencial de Años Imborrables.

Farid Kury

Político, escritor y periodista. Ha escrito decenas de artículos en los principales diarios nacionales. Ha ocupado diversos cargos públicos. Ha sido asistente de la sindicatura de Son Pedro de Macorís (1998), Director de Prensa de la Procuraduría General de la República y de la Dirección General de Prisiones (1990), Gobernador Civil de la Provincia de Hato Mayor (1996), Candi-dato a Senador por el PLD (1998), Embajador Adscrito a la Cancillería, Encargado de Asuntos de Medio Oriente (1999-2004), Director del Departamento Cultural del Ayuntamiento de flato Mayor del Rey (20011). Asistente Asesor de los Comedores Económicos del Estado (2007), Coordi-nador Técnico de la Región Higüamo de FEDOMU (2011). en la actualidad es asesor Cultural del Senado de la República Dominicana. Es autor de varios libros: "¡Juan Bosch, ¡Entre el Exilio y el Golpe de Estado” (2000), “¡Peña Gómez, ¡Biografía para Escolares” (2003), “Francis Caamaño, ¡Una Vida” (2005), Trujillo, El Gladiador” (2006), “Juan Bosch, Memorias del Golpe” (2007), “Personajes, Triunfos y Caídas” (2008), “Minerva Mirabal, La Mariposa” (2010), “Juan Pablo Duarte, El Apóstol!' (2010), "Juan Bosch, del Exilio al Golpe de Estado" (2013), "Francis Caamaño, Entre Abril y Caracoles" (2014), lbs, de Restaurador a Tirano" (2015).

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