Observando las actividades políticas después de haber terminado el año 2025 e iniciado el 2026, parece que los problemas del país desaparecieron. Será que se convencieron que la labor del gobierno es ejemplar o que ven imposible un triunfo electoral.

Los tiempos electorales todavía están lejos. La presentación y elección de los precandidatos a nivel interno de los partidos políticos deberán hacerse a mediado de 2027. No obstante, aquí sucede que, al juramentar los ganadores de las elecciones, ahí mismo comienza la campaña para la reelección.

En ese largo proceso electoral la oposición no se queda atrás. El trabajo que les toca radica en contrariar a troche y moche cualquier realización del gobierno de turno. Escasean las expresiones de reconocimiento de alguna labor ejemplar por parte de la gestión gubernamental.

Conscientes de esa realidad, los principales líderes políticos se han puesto de acuerdo para acogerse a varios recesos de las actividades de campaña. En Semana Santa, por ejemplo, se hace una tregua para que los ciudadanos puedan reflexionar sin la bullanguería electorera. Para que puedan entrar en recogimiento.

El otro receso se hace próximo a la navidad, dura hasta la mitad de enero del año entrante.  El propósito es que, las familias puedan disfrutar las fiestas navideñas sin el azote de las bocinas y la propaganda estridente.  Que puedan entrar al tiempo de adviento en tranquilidad.

Lo común es que los líderes políticos estén ansiosos por comenzar a vociferar sus consignas a voz y cuello. Bueno, en realidad es a fuerza de bocinas. La desesperación de estos políticos por hacer ruido hace pensar que a ellos les molesta ver las familias en tranquilidad.

Resulta raro —una rareza que se acerca a la categoría de fenómeno— el silencio politiquero casi sepulcral de los partidos opositores.

Entonces, hay que levantar el ánimo, hay que acabar con la lentitud opositora. Pero para lograr espabilar a los peledeístas y leonelistas se sugiere que el presidente Luis Rodolfo Abinader Corona retome “La Semanal con la Prensa”.

No importa que La Semanal sea un recurso de propaganda del gobierno que, por demás, luce desgastado. A su pesar, hay que reconocer que les aporta insumos a los partidos de oposición. Insumos que funcionan como recurso ideal para llevar la contraria al gobierno.

Porque hasta ahora, concluyendo el primer mes del año 2026, la labor de promoción y de oposición de los partidos se siente menos que un merengue sin tambora.  Las actividades de proselitismo son escasas. Salvo alguna que otra excepción.

Por un lado, el PLD pide que el Ministerio Publico dé a conocer la lista de todos los implicados en el caso Senasa. Pero la gente percibe que los peledeístas tienen un grupo de dirigentes arrodillados, rezando para que no les hagan caso. Será que hay algunas sospechas.

Por el otro lado, la Fuerza del Pueblo celebra las denuncias frecuentes de corrupción en el gobierno hechas por el maestro líder y guía. Pero Leonel Fernández Reyna, tres veces presidente de la República condena sólo un lado del desfalco público.  El partido revivió las indulgencias para comprar su perdón.

En suma, los dos partidos políticos, sin embargo, están como cuando uno llega de visita a una casa a la hora de almuerzo. Los anfitriones insisten en invitar la visita a la mesa. Repiten —vengan que hay comida de sobra— pero en secreto dicen: ¡ay Dios!, ojalá que no nos hagan caso.

¿Cuándo terminará la tregua navideña? O mejor preguntar: ¿cuándo pasará la resaca que los opositores pescaron en diciembre?

Miguel Ángel Cid Cid

Municipalista

Especialista en fortalecimiento y planificación institucional, con experiencias exitosas en RD y Haití. Experto en resolución de conflictos y capacitación de jóvenes y adultos. Creador e impulsor de la primera experiencia de presupuesto participativo en Villa González, República Dominicana, recorriendo decenas de municipios promoviendo iniciativas de planificación estratégica y participación socio-política a nivel local.

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