La Asociación Dominicana de Radiodifusoras (Adora) ha celebrado los días 12 y 13 de octubre de 2026 el centenario de la radio en la República Dominicana con la realización de resaltantes actividades alusivas al nacimiento y evolución del medio y a parte de sus protagonistas.
La dimensión cualitativa del evento ha marcado un punto de inflexión y ha dejado un sabor dulce al esbozar la capacidad de readaptación del instrumento de difusión a la explosión tecnológica y su rol en diferentes momentos de la vida nacional.
Tal visión empresarial asegura larga existencia al medio audiovisual, contrario a la muerte inevitable presagiada a diario por “tecnofílicos” del patio graduados con relatos en Google.
“Los mejores días de la radio están por llegar”, como han sentenciado en el texto ¿Qué es la Radio?, de la Escuela de Periodismo Jaime Bausate y Mesa de Perú.
Caracterizaron la celebración en el emblemático hotel El Embajador, centro del Distrito Nacional, la escenificación de un museo inmersivo e interactivo sobre hitos de la radiodifusión, una cabina móvil en cadena nacional y paneles bajo el lema “Conocimiento, Innovación y Proyección”, orientados a destacar el papel de la radio en cuanto a la cultura, la identidad, la educación, promoción de la fe, el desarrollo y las perspectivas. Memorable.
No asistir como panelista invitado por impedimento de salud me pone en deuda con la Adora presidida por Rosa Olga Medrano (Medios del Grupo Medrano) y los organizadores porque la radio es pilar fundamental de mis profesiones.
Pero hay otra justificación: el grupo de medios de La Vega, Cibao central, en la persona de su dueño original, Kuki Medrano (f), donó a la Escuela de Comunicación de la UASD, durante nuestra gestión como director, uno de los transmisores que nos ayudaron a poner en antena la primera emisora universitaria de La Española, Radio UASD (1560 Khz AM y en la Web): un AM estereofónico en estado sólido donación gestionada por el presidente del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel), periodista José Rafael Vargas. Se trataba de un equipo pequeño, hijo de la digitalización, que garantizaba muy buen sonido en el radio.
Soy de la generación que tuvo el privilegio de vivir la experiencia de la radio analógica y migrar a la digital.
Ha sido muy notable el salto desde las caseteras, casetes y carretes, transmisores de tubos, consolas con un solo vúmetro o VU meter (Volume Unit) cuya aguja visibilizaba la modulación. Notable el cambio de los discos de vinilo de 33 revoluciones por minuto (RPM) o long plays, con cinco y seis temas musicales de cada lado, y los 45 RPM (pequeños), con un tema en cada cara. El vinilo ha vuelto a la moda.
El locutor debía ser una especie de pulpo para manejar con destreza y precisión la tecnología en cabina, garantizar la mejor música y hablar con solemnidad, la mayor corrección y respeto a la audiencia.
En las salas de redacción de emisoras con noticiarios, las herramientas eran las maquinillas, el papel y el télex (sistema telegráfico para envío de mensajes) para la recepción de noticias internacionales vendidas por las agencias de prensa.
A finales de los años 80 del siglo XX hubo cambios tecnológicos importantes. El periódico El Siglo nació con la novedad de una sala de redacción electrónica y una rotativa de última generación, lo cual marcó el inicio de la exclusión de la maquinilla en los otros impresos.
En la radio, el minimalismo comenzó a dar sus primeros pasos (Mucho en poco espacio).
En las salas de noticias, el télex pasó a mejor resguardo y las maquinas Olympia, Olivetti y Remington, a ratos con crónicos síntomas de cansancio en sus teclas, fueron sustituidas por computadoras personales (PC).
En las cabinas de locutores, las grandes discotecas (2,000-3000 discos), celosamente cuidadas, y los anuncios ya cabían en los discos duros de las PC. Habían sido tirados al baúl de los recuerdos, el CD y el DAT (Digital Audio Tape o cinta de audio digital). La AM ha perdía la corona frente a la FM…
Ha llovido mucho desde 1926, cuando el ingeniero Frank Hatton Guerrero, presidente del Radio Club Dominicano, construyó el pequeño transmisor de AM y puso en el aire las primeras transmisiones con las siglas HIRC o HIH (HI, siglas atribuidas a la isla Hispaniola para las transmisiones internacionales en el espectro radioeléctrico), la misma HIZ que aún vive los 730 kilohertz.
El exintegrante de las tropas estadounidenses que habían invadido al país en 1916 capitalizó el sistema radiotelegráfico que los militares habían usado de manera estratégica hasta su salida, en 1924.
Y lo hizo solo seis años más tarde de que, en Estados Unidos, el ingeniero David Sarnoff profetizó la “primera caja de música de la radio” y se convirtió en el primer director comercial.
Hatton Guerrero fue después campocorto de los Tigres del Licey. Es inmortal del deporte dominicano. Murió el 23 de junio de 1981, a los 83 años.
Hoy hablamos de ondas digitales, radio satelital, multicasting, sistemas Ibox y Eureka, inteligencia artificial aplicada a la edición y posproducción, visual radio (estudio de streaming o set TV), distribución híbrida, consumo bajo demanda, conexión con la Internet de las Cosas, readecuación del cuadrante con frecuencias únicas
y hasta rediseño de los radios para los automóviles para incluir la AM…
Vamos bien en el proceso de la actualización tecnológica que, aunque no haya podido sepultar la AM ni la OC (Onda corta para alcance internacional). Los desafíos son otros, y hay que acometerlos.
Dos preguntas esperan respuestas: ¿Se hace radio conforme la naturaleza del medio y la asunción de tecnologías actuales con todo lo que ellas implican?
¿Cuál es el compromiso con las comunidades empobrecidas, la participación social, la construcción democrática, la educación, la salud, el campo, la ética y la usabilidad de acuerdo a la naturaleza del medio?
Si algo permiten las tecnologías de hoy es segmentar las audiencias para producir y responder a sus necesidades.
En el presente son inválidas las programaciones generalistas que, antes, obligaban las circunstancias. La realidad radiofónica tampoco resiste individuos narcisistas con ínfulas de genios y polímatas gritando durante 30 minutos y una hora todo lo que se les ocurra, a secas, sin importar los intereses de los oyentes y de las comunidades, porque, dictadores al fin, creen erróneamente que la gente está bajo sus puños y sin posibilidades de huir.
La discusión sobre el papel de la radio como lenguaje y estética; como herramienta de servicio informativo, mediadora, promotora de la cultura y del bien común, debe ocupar ahora el escenario para frenar la tendencia del ruido y, de paso, reabrir la brecha al respeto a los oyentes y al compromiso social en medio de una sociedad tan urgida de ella.
La radio de hoy, en RD, debería superar la excelsitud de Radio Mil con su Radio Mil Informando, Radio Comercial, con su NotiTiempo, Radio Cristal y Noticiario Cristal, Radio Popular y su Noticiario Popular.
Porque, como ha escrito alguien, “la radio es creatividad sin pausa”.
Compartir esta nota