El Tánatos es una fuerza que fue analizada por Sigmund Freud en un ensayo que tituló Más allá del Principio del Placer. Es un trabajo pionero, porque describe el concepto de pulsión. Pulsión es derivado del latín pulsio que significa impulsar o acción de empujar.
Fue a partir del 1905 que se planteó el concepto para designar esa carga energética que proviene del inconsciente. Trato por todos los medios de distinguir el concepto de pulsión, con el de los instintos y el concepto de tendencia. Estos dos últimos están reservados según Freud para lo biológico, es decir lo anatómico o lo que se corresponden con la animalidad. Mientras que la pulsión remite a lo psíquico, a lo que está presente con las concepciones de la enfermedad mental o de lo destructivo.
Si miramos en la filosofía Nietzsche (1844-1900) encontramos que usaba el concepto de pulsión y lo definía como la base del espíritu humano.
Para el filósofo, la pulsión tiene que ser explicada dentro de un sistema que están en permanente coalición, es decir unos y otros chocan y se destruyen mutuamente.
A decir del filósofo esta es la base que influye en los instintos de la sexualidad, en la agresión y la autodestrucción. Freud dijo que no había leído al filósofo y aclaró que la pulsión tajantemente, no era instintiva.
Igualmente, en un texto publicado en el 1905, titulado Tres ensayos de teoría sexual expone claramente que la pulsión sexual difiere del instinto sexual.
Esto lo refiere y subraya claramente, porque existe una demarcación entre lo psíquico y lo somático o biológico. En 1915 realizó Freud, otra discusión sobre las pulsiones en la que esbozaba una idea fundamental sobre el tema, específicamente en el ensayo: Pulsiones y destino de la pulsión.
En dicho trabajo define las pulsiones como un motor de las actividades psíquicas, las cuales se mueven buscando la satisfacción, algunas se inhiben en su fin, otras intentan alcanzar su fin.
Este dispositivo, lo identificó en un entramado dualista que se corresponde con las pulsiones de vida y las pulsiones de muerte.
Lo que hoy quiero pensar en términos de la guerra, es esa reflexión que realizaron los psicoanalistas sobre el Tánatos o pulsión de muerte.
La teoría, lo sitúa en el acto de la compulsión de repetición. Es de origen inconsciente y por lo tanto es difícil de controlar dicha pulsión que marca lo humano.
El Tánatos es una fuerza que lleva a los sujetos a situaciones dolorosas, que no son más que réplicas de situaciones antiguas.
En el mundo social, por igual obedece a historias mal contadas o situaciones que han provocado fricciones de diversos órdenes en la moldura de lo político, entre otros.
En el marco de las sociedades que empujan la guerra, su vínculo es el mismo. Esto obedece a un impulso del inconsciente colectivo. Este es un concepto junguiano, el cual plantea que en el inconsciente colectivo, el Tánatos impulsa un proyecto libidinal que consiste en empujar una tendencia destructiva y autodestructiva. Carl Jung lo sitúa en el arquetipo de la sombra o el Self.
Jung se diferencia de Freud en que mira el Tánatos como una tendencia o fuerza necesaria dentro del ciclo de transformación de la vida. Lo común de ambos psicoanalistas es que el Tánatos es una fuerza que se impulsa desde el inconsciente y que arremete contra el yo.
Para Jacques Lacan está relacionada con la repetición, al igual que Freud, pero la declara como un desborde del placer que impulsa al sujeto a un estado de impulso que se expresa en lo simbólico.
En este contexto, se entiende que lo que trata de hacer el sujeto es repetir una y otra vez el significante, tras un goce que lo destruye, en un intento de borrar la tensión del impulso simbólico para crear una no tensión.
La expresión del Tánatos sería una pulsión que empuja a la agresividad, la autodestrucción y los acuerdos psíquicos de sabotear la creatividad, el amor, la vida misma, lo que implica siempre una pérdida, por lo que está enlazado en el inconsciente como parte de la experiencia humana.
La guerra está relacionada con la pulsión de muerte. Es vista por los psicoanalistas como esa expresión del Tánatos que se manifiesta en lo Real, eso que se corresponde con lo que no se puede manejar, ya que quemas las manos, las cuales están llenas de drones y misiles. Lo consideran con un goce desmedido entre las parte de lo propugnan por la vía de la guerra y ese es un goce que se escapa de lo simbólico.
La guerra es un acto que evidencia una conexión con el boxeador que no respeta reglas. Es la casa que no se puede habitar ya que es inmanejable por la turbulencia con que se manejan, los que la habitan por una narrativa violenta y agresiva y ajena a la vida.
La narrativa de la guerra es siempre la misma: deshumanizar a los pueblos o sujetos para convertirlos en enemigos o monstruos y echarlea la culpa de su propio dolor del yo o del colectivo.
Los síntomas principales de la guerra son siempre los mismos, la imposibilidad de actuar como caballeros o damas para negociar las diferencias, por medio del acto del habla.
El Tánatos deshumaniza, pues pone en la mesa la sintomatología narcisista, la cual es seguida por los pueblos con la ayuda del mercadeo ideológico, el cual sostiene que siempre hay que tomar una elección entre un país u otros. Bajos esos relatos se enarbolan las banderas y se evitan todos los diálogos.
Detrás de la no palabra está el mercado de las armas. No hay inocencia con el uso de armas de destrucción masiva. No es un misterio saber que se localiza un goce pulsional entre los líderes de diferentes bandos. La mirada pacifista, bajo esos discursos agresivos y actos inhumanos no se visibilizan.
Estamos sometidos a las doctrinas de las pulsiones oscurecidas por la destrucción masiva de humanos contra otros humanos. La existencia de la vida, no se puede instalar con el miedo, la angustia, ni la destrucción.
Las manifestaciones de la falta inconsciente, el hueco o vacío, no podrán ser llenadas jamás con el montaje de la guerra.
Las diferencias siempre existirán, la propuesta más importante para la humanidad es saber convivir con dicha diferencias, en el marco del respeto y el saber inscribirse en la palabra como el único medio para sanar y establecer acuerdos solidarios entre los pueblos. La solución a la guerra es la paz que se da mediante los diálogos entre las naciones y no por las fuerzas del Tánatos.
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