Para entender los problemas persistentes de la República Dominicana no es suficiente señalar las culpas de los gobiernos, que son muchas; también hay que entender la lógica de existencia de la clase media, pilar de las transformaciones en las sociedades modernas.

En su afán por salir del subdesarrollo cotidiano, la clase media dominicana optó desde hace muchas décadas por soluciones individuales a los problemas colectivos que los gobiernos no resuelven adecuadamente.

Ante la escasez de agua, hay tinacos y cisternas; ante la escasez de electricidad, hay inversores y plantas; ante las deficiencias del transporte público, hay vehículos y motores; ante la baja calidad de la educación pública, hay colegios privados; ante las precariedades en los hospitales públicos, hay clínicas privadas; ante la inseguridad ciudadana, hay vigilantes privados; ante la desesperanza, hay migración.

Así, la clase media liberó a los gobiernos dominicanos de la presión para mejorar la calidad de los servicios públicos; y como resultado, hay un desperdicio de recursos públicos y privados.

Las soluciones individuales aumentan el costo de la vida a la clase media y no la aíslan totalmente de los problemas. De ahí derivan muchas quejas, sin que la clase media en la generalidad de los casos logre traducir sus quejas en acción social.

Esporádicamente surgen movimientos sociales con apoyo en la clase media, como el 4 % del PIB para la educación y Marcha Verde contra la corrupción, que luego se esfuman en el electoralismo y la gente se refugia nuevamente en el individualismo y la apatía, adornados de muchas quejas.

Con las quejas se señalan problemas; con la apatía se opta por la inacción colectiva.

Culpables son siempre los demás, lo que se registra en expresiones como: los dominicanos no tienen educación o el Gobierno es ladrón.

Si no cree lo que digo, intente resolver un problema comunitario con la clase media para que encuentre resistencia de mucha gente, afilada simplemente para quejarse y decir que no hay solución.

El impacto negativo del individualismo de la clase media afecta toda la sociedad dominicana, porque sin su impulso social y político, el Estado consolida su brazo clientelar sin mejorar la oferta de servicios y aumentan las desigualdades, incluso las desfavorables para la clase media.

Y es que la racionalidad del Estado moderno ha ido de la mano con el desarrollo de la clase media, y las luchas colectivas de la clase media han sido fundamentales para mejorar la gestión estatal y disminuir la desigualdad social.

De hecho, el aumento de la desigualdad en el mundo en las últimas décadas se debe, en parte, a que la clase media se ha apegado a la idea de que individualmente puede resolver sus problemas con mayor facilidad. Es una idea que propagó el neoliberalismo en décadas recientes y que la clase media asumió sin cuestionar.

En sociedades como la dominicana, con un cúmulo de problemas sociales irresueltos, el individualismo de la clase media dificulta aún más alcanzar soluciones.

Está probado que, a mayor organización social, mayor probabilidad de lograr mejoras colectivas.

Rosario Espinal

Socióloga

Autora de los libros “Autoritarismo y Democracia en la Política Dominicana” y “Democracia Epiléptica en la Sociedad del Clic”, y de numerosos artículos sobre política dominicana publicados en revistas académicas en América Latina, Estados Unidos y Europa. Doctora en sociología y profesora en Temple University en Filadelfia, donde también ha sido directora del Departamento de Sociología y del Centro de Estudios Latinoamericanos.

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