La belleza de la poesía, no se puede menos que decir, es la expresión más elevada del espíritu  y el ser de las cosas.

Impregnada de musicalidad, ritmo y cadencia, atrapa el alma, emociona  y produce, no sin intensidad, goce  duradero a los sentidos.

De no ser así, carecería de significado y, entonces, seríamos presa fácil de la pesadumbre, la desazón y el desinterés.

Desde hace no poco tiempo, Julio Cuevas ha venido cultivando la belleza de la poesía. Con gran vocación, mirada inteligente y pasión, vislumbra todo su esencia y el esplendor.

Sus poemas, tanto en la forma como en el contenido, revelan  mucho ritmo, cadencia y belleza.

Su conciencia, exenta  de cursilerías banales, es en “sí” y  para “sí”. Por ello, las más de las veces, puede traducir, no sin esfuerzos (teóricos- reflexivos), sus experiencias en belleza poética.

En verdad, si no existiese ritmo, cadencia y  belleza de la poesía, el rostro de la vida sería descolorido, desfigurado y marchito.

En esencia, la  belleza de la poesía, en muchos casos, es medicinal para el desánimo.

En todo caso,   siempre está latente en el ser de las cosas.

Por eso, Cuevas defiende y reproduce, con voluntad inquebrantable, la belleza de la poesía; la siente, abstrae y disfruta, en todo momento, a plenitud.

Joseph Mendoza

Joseph Mendoza. Comunicador social y filósofo con postgrado en Educación Superior, obtenidos en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Magister en filosofía en un Mundo Global en la Universidad del País Vasco (UPU) y la UASD. Además, es profesor de la Escuela de Filosofía de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Tiene varios libros, artículos y ensayos publicados y dictados conferencias en la Academia de Ciencias de la República Dominicana.

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