Negación del gagá
Con frecuencia, tenemos hechos en RD que llenan de asombro y de tristeza a una parte de la sociedad.
Cada año tenemos autoridades municipales que prohíben las actividades del ritual religioso de origen africano, el gagá; esta vez, en el 2026, también el ministro de Cultura ha expresado la concepción de que el gagá no es parte de la cultura dominicana.
Falta formación política en algunos liderazgos políticos sobre derechos fundamentales, no discriminación, libertad de creencias, el ejercicio de los derechos civiles, sobre la Constitución y su contenido.
Aniversario de la caída del techo del Jet Set y la muerte de más de 200 personas
Toda la sociedad en este mes de abril ha renovado su duelo colectivo por las pérdidas de vida por el desplome del techo de la discoteca del Jet Set. Hay testimonios de que al dueño de este recinto de entretenimiento le habían advertido que ese techo se estaba deteriorando, pero no logró actuar a la altura de esa responsabilidad, y hubo negligencia, dejadez, falta de una conciencia solidaria, sensibilidad; se habla de tacañería.
Feminicidios y violencia de género
Tenemos el reportaje de Margarita Cordero sobre feminicidios que expone que en el primer trimestre del año 2026 murieron 23 mujeres, lo que registra un aumento del 39 % del total de las ocurridas en el 2025. Cada cuatro días es asesinada una mujer por parte de parejas y exparejas. En esta narrativa se acota que se necesita: «Una política pública que busque el mayor impacto posible debe insistir en desmontar las relaciones de poder que objetualizan a las mujeres, en fomentar masculinidades que deconstruyan la masculinidad hegemónica. Actuar sobre la cultura que sirve de caldo de cultivo a la idea de que la violencia y la dominación son parte de la genética masculina».
Los feminicidios son el resultado de la violencia estructural socioeconómica y cultural que afecta a las mujeres, principalmente; con pobres proyectos de vida; y a la cultura machista de educar al hombre sin correctivos de dominio emocional, con el mal ejemplo que dan los comportamientos violentos de las personas que los socializan; y con la creencia de que es superior a la mujer.
Para usar la frase de Hannah Arendt sobre «la banalidad del mal», que creo que nos está afectando en RD, solo he destacado tres grandes inconductas que erosionan nuestra convivencia social y nos dejan perplejos.
La falta de formación política en materia de derechos humanos y la pobreza en la forma de argumentar sobre el no reconocimiento al gagá y su prohibición por algunas autoridades locales es la causa principal que llevó, al escribir estas notas, a la evocación del libro de Hannah Arendt Eichmann en Jerusalén: Un informe sobre la banalidad del mal, que se escribió cuando la filósofa, fungiendo de reportera, asistió al juicio contra Adolf Eichmann por el Holocausto, la muerte de millones de judíos, de lo cual formó parte con una gran responsabilidad. https://aeon.co/ideas/what-did-hannah-arendt-really-mean-by-the-banality-of-evil
Escuchando al ministro de Turismo no salía del asombro por lo que habló «sin ton ni son», como si no supiese sobre la Constitución, los derechos humanos, etcétera.
La posición de Hannah Arendt de ver en Adolf Eichmann a un burócrata vacío, sin conciencia moral, que alegaba que actuaba en esos crímenes cumpliendo órdenes superiores, y que eso llevó a pensar a Hannah Arendt que este había abandonado su capacidad de pensar; esto se viene discutiendo ampliamente; de eso hay que tener conciencia; pero como habló el ministro es como si no supiera el ABC de lo que debe saber un político.
De esa valoración quiero rescatar que en RD nos está pasando un poco de superficialidad inquietante. En cualquier momento estalla esta banalidad, con consecuencias alarmantes, como es el caso del derrumbe del techo del Jet Set con sus más de 200 víctimas; y en otras, como en los casos de feminicidios, que se corresponden con un patrón de creencias en los hombres dominicanos que los ejecutan, de creerse dueños de las mujeres, las matan y se suele naturalizar que el machismo mata.
Y esa superficialidad, esa banalidad, a veces descuella en pronunciamientos y actuaciones arbitrarias que violentan el Estado de derecho de parte de funcionarios públicos de distintas ramas, como son los casos de los alcaldes que ordenan prohibir el gagá, o policías que ejercen violencia con descaro hacia una joven en la calle, o que maltratan a ciudadanos y ciudadanas con desborde de rabia y arbitrariedad.
También hay un grito al cielo en RD por la forma agresiva en que se maneja en RD…
¡En fin! Trabajemos con fuerza, persistencia, trabajemos mucho, con inteligencia, capacidad estratégica, para lograr el buen trato y la cordialidad cívica en RD.
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