Curazao fue un territorio de refugio para cientos de exiliados dominicanos en diferentes épocas de la historia. Esto se debió, sobre todo, a su proximidad geográfica, pero también a su condición de territorio neutral bajo el control de los Países Bajos, así como a las relaciones comerciales y familiares existentes entre ambas islas.
Entre los exiliados dominicanos más emblemáticos se encuentran los trinitarios Juan Pablo Duarte, Juan Isidro Pérez, Pedro Alejandrino Pina y Francisco del Rosario Sánchez. Otros exiliados políticos fueron varios miembros de la familia Báez, como el expresidente Buenaventura Báez y algunas de sus ramas familiares. Entre ellos destacaron los Báez Lavastida, una familia conformada por Damián Báez Méndez —hermano del expresidente Buenaventura Báez— y Dolores Lavastida Fernández Palomares —hija del funcionario y militar Miguel Lavastida—. Su prole estaba integrada por Pablo, Refugio Buenaventura, Rosa, Damián y las mellizas Teresa Altagracia y María, quienes habían nacido en Curazao en 1868.
Un valioso pasaporte de la colección Duleidys Rodríguez, perteneciente a Damián Báez Méndez, reza de la siguiente manera:
CONSULADO DOMINICANO
EN CURAZAO
FILIACION:
Edad. 52 años
Estatura. regular
Color. blanco
Pelo. medio cano
Ojos. negros
Nariz. regular
Barba. poca
Señas particulares. una herida
Concede Pasaporte al portador, quien ha declarado llamarse Damián Báez y ser de estado casado de domicilio Curazao, de profesión Propietario y de nacionalidad dominicana para que pueda dirigirse al extranjero, en el buque que le convenga. Con su Sra. Hermana y cuñada
Curazao: 3 de noviembre de 1899
El Cónsul,
[Firma manuscrita] M. de Castro
Registrado al No. 2018
Durante el siglo XIX, el concepto de pasaporte era diferente al de la libreta estandarizada por la Organización de Aviación Civil Internacional, acompañada con la imagen del portador que se conoce hoy en día, sino hojas sueltas o salvoconductos emitidos directamente por delegaciones consulares. Su validez dependía de elementos de seguridad físicos como la firma del cónsul y el sello del consulado.
Es importante precisar que el consulado dominicano emitía este documento a sus ciudadanos en el extranjero; sin embargo, las autoridades locales de Curazao no otorgaban pasaportes propios al no ser un Estado soberano. Tras las guerras napoleónicas, la isla formó parte de la colonia de Curazao y Dependencias bajo el control directo de la Corona holandesa. Por lo tanto, los documentos oficiales de identidad emitidos localmente se otorgaban en nombre del Reino de los Países Bajos.
En Curazao no existía un "pasaporte" propiamente dicho, pues no era un Estado soberano; Tras las guerras napoleónicas formó parte de la colonia de Curazao y Dependencias bajo el control directo de la Corona holandesa. Por lo tanto, los documentos oficiales de identidad emitidos eran otorgados en nombre del Reino de los Países Bajos.

Este tipo de pasaporte de finales del siglo XIX posee una enorme importancia documental, genealógica e histórica, principalmente como testimonio de las dinámicas de movilidad en el Caribe antes de la estandarización moderna de las fronteras. Al mismo tiempo, muestra la transición hacia el control migratorio moderno en una época donde no existían cédulas de identidad ni bases de datos fotográficas.
Al carecer de fotografía, el documento se convertía en una "radiografía escrita" del titular. Detallaba características físicas que no se registraban en las actas de nacimiento o matrimonios, tales como la estatura, el color de los ojos, las condiciones del cabello e incluso señas particulares (como la "herida" mencionada en el texto).
El dato manuscrito de que viaja acompañado con su «Sra., hermana y criada» no es un detalle menor. Además de probar que el portador se trasladaba en grupo, establece vínculos de parentesco y servidumbre que ayudan a reconstruir las microhistorias familiares. Asimismo, señala el estatus social del titular, reforzado por su profesión de "Propietario", lo cual indica que pertenecía a una clase acomodada y permite a los historiadores estudiar los flujos económicos de la época.
La fecha del documento —3 de noviembre de 1899— es sumamente significativa para la historia dominicana. Apenas tres meses antes, había ocurrido el asesinato del presidente Ulises Heureaux (Lilís), cuyo cadáver, de manera coincidencial, sería embalsamado en el país por el Dr. Buenaventura del Refugio Báez Lavastida, hijo de Damián.
A raíz del tiranicidio, la República Dominicana se encontraba en un período de profunda inestabilidad y reordenamiento político bajo el gobierno provisional de Horacio Vásquez. En ese contexto de transición, mientras muchas familias buscaban refugio en Curazao, otras emprendían el retorno definitivo a su patria.
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