La espiritualidad es necesaria porque nos mantiene unido al Ser Trascendente, Dios, quien nos da la vida, y nos une a la vez con el Otro, a quien debo querer como a mí mismo y a la Naturaleza.
¿Que Dios me da la vida? Pero es que nadie ha visto a Dios… ¿Cómo me voy a relacionar con él si no lo veo…?
Primero vamos a entender qué es espiritualidad. Espiritualidad trasciende lo material; la persona no es exclusivamente lo que vemos de ella, el cuerpo. La persona tiene conciencia ética y piensa; pero sólo vemos resultados, no podemos ver ni tocar “la conciencia”, ni “el pensamiento” de las personas. Sin embargo, la conciencia ética y el pensamiento le dan identidad al ser humano. En ese sentido, tenemos que darle importancia a la espiritualidad: cultivar las relaciones con el Ser Trascendente es necesario, como necesario es cultivar las relaciones de amistad con los humanos: espiritualidad y amistad son mutuamente completivos en la realización de la persona.
¿Cómo se cultiva la espiritualidad ?
Espiritualidad se cultiva con la oración, el discernimiento y con los sacramentos.
La oración es una actividad, pasiva o activa, cotidiana, que me une a Dios, al Otro y a la naturaleza; me da un estilo de vida y define en mí una personalidad: El Siervo, La Sierva, (Is.42,1-9). La personalidad no nace hecha, sino que se va haciendo en la cotidianidad. En la medida que vamos creciendo vamos aprendiendo y en cierta medida nuestra conciencia ética y lo que pensamos se va definiendo con matices propios, aunque haya otras personas con los mismos intereses que los nuestro s. en ese sentido las diferencias nos enriquecen, aquí está la raíz de las diferentes culturas en la humanidad.
el comportamiento humano es influenciado por una variedad de factores, incluyendo factores biológicos y genéticos, factores ambientales y culturales y experiencias de vida. Es importante tener en cuenta que estos factores interactúan entre sí para dar forma a nuestro comportamiento.
El discernimiento es saber escoger lo mejor de lo bueno queEl discernimiento es saber escoger lo mejor de lo bueno que podemos hacer en relación con el Otro.
Los sacramentos son actividades simbólicas, realizadas por la Iglesia para cultivar la santidad de las personas…
Hemos dicho que la espiritualidad nos relaciona. Y ¿podemos nosotros relacionarnos con un Ser que no es como nosotros, que es un espíritu/corporal? Sí; porque nosotros somos un cuerpo/espiritual; es decir, tenemos una vida en un cuerpo que vemos y ese cuerpo tiene un espíritu que no vemos… Si: porque yo no veo, ni siento, ni oigo, ni toco, ni huelo el pensamiento y no puedo decir que no pienso…, ese pensamiento/conciencia es un chin de Dios que hay en mí; de ese Espíritu/corporal que me dio la vida, que es Vida…, que me hizo “a su imagen y semejanza” (Gn.2,25); es por eso, que nos podemos relacionar con Dios; tenemos un chin de Dios. Así como me relaciono con otro como yo porque tiene algo de mí y yo tengo algo de él. Nos necesitamos mutuamente: ¿“Yo sin Tí, y Tú sin Mí, qué?
Fijémonos bien, cuántos tipos, formas, maneras de relacionarnos tenemos nosotros:
Nadie ha escogido nacer… YO, aparezco y me doy cuenta de que tengo vida cuando me relaciono con Otro YO, esa primera relación me hace consciente mi identidad; ahí caigo en la cuenta de la gran importancia que tiene el Otro para mí y Yo para el Otro, nos necesitamos mutuamente porque reafirmamos nuestra identidad… Dios nos da la Vida y el Otro me hace reconocer mi identidad… Yo sin Ti y tú sin mi: ¿qué?, nos necesitamos mutuamente y podemos relacionarnos de diversas maneras:
- Relación De Tú a Tú: nos conocemos, nos mantenemos cercanos, se tu nombre, dónde vives, cómo vives, nos apoyamos en las necesidades que tenemos, compartimos tiempo y recursos… Somos personas… Nos amamos.
- Relación Cosificada: es decir, Interesada, me acuerdo de tí cuando necesito algo. El Otro es una cosa; así cuando voy a salir me acuerdo que tengo que ponerme ropa limpia y zapatos… Así es la persona, una cosa que uso cuando la necesito…
- Relación Indiferente: es decir, si te vi no me acuerdo…
Veamos la importancia de las relaciones entre la mujer y la criatura que nace: La mujer adquiere un estilo de vida y se define la personalidad de la madre. La criatura por igual y aprende a ser gente…
De estos tres tipos, formas de relacionarnos nosotros como cuerpo espiritual…; así mismo, con estas formas, maneras, tipos de relaciones podemos hacerlo con el Ser Trascendente, Dios, que es espíritu/corporal… Poner ejemplo de relación de Tú a Tú con Dios; de relación Cosificada y relación indiferente… Podemos usar las mismas formas de relación que usamos para relacionarnos entre nosotros: Dios es persona, tiene Palabras, la Biblia; tiene Hechos, el Universo, tú mismo y yo, “somos hechura suya”, Ef. 2,10.
Ya hemos reflexionado y conocido los ejercicios que podemos hacer para mantener una auténtica relación con el Creador: meditación, para buscar la raíz de los hechos de nuestra historia personal, comunitaria o de salvación; y la contemplación, para conocer nuestros afectos y sentimientos en relación con el Otro y mantener un comportamiento correcto, digno, ejemplar.
Si no cultivamos la espiritualidad podemos llegar a convertirnos en el enemigo mas temible de la humanidad… La humanidad comienza por mí y con quienes convivo…
Compartir esta nota