La identidad de la Vida Consagrada, Padres, Monjas y Laicos/as Consagrados, que nos ofrece la Iglesia, tiene cuatro aspectos, modos y matices muy importantes y bien definidos:

2.1. Los Institutos de vida contemplativa = IVC

  1. Los Institutos destinados por entero a la contemplación, o sea, aquellos cuyos miembros se dedican solamente a Dios en la soledad y silencio, en la oración asidua y generosa penitencia, ocupan siempre, aun cuando apremien las necesidades de un apostolado activo, un lugar eminente en el Cuerpo Místico de Cristo, en el que no todos los miembros tienen la misma función. En efecto, ofrecen a Dios un eximio sacrificio de alabanza, ilustran al Pueblo de Dios con frutos ubérrimos de santidad y le edifican con su ejemplo e incluso contribuyen a su desarrollo con una misteriosa fecundidad. De esta manera son gala de la Iglesia y manantial para ella de gracias celestiales.

Sin embargo, habrá de ser revisado su tenor de vida en conformidad con los anteriores principios y criterios de renovación y adaptación, aunque manteniendo fidelísimamente su apartamiento del mundo y los ejercicios propios de la vida contemplativa.

2.2. Los Institutos de vida apostólica = IVA

  1. Hay en la Iglesia gran número de Institutos, clericales o laicales, dedicados a diversas obras de apostolado, que tienen dones diversos en conformidad con la gracia que les ha sido dada; ya sea el ministerio para servir, el que enseña, para enseñar; el que exhorta, para exhortar; el que da, con sencillez; el que practica la misericordia, con alegría. "Hay ciertamente diversidad de dones espirituales, pero uno mismo es el Espíritu" (1 Cor. 12,4).

La acción apostólica y benéfica en tales Institutos pertenece a la misma naturaleza de la vida religiosa, puesto que tal acción es un ministerio santo y una obra de caridad propia de ellos, que la Iglesia les ha encomendado y que han de realizar en su nombre. Por lo mismo, toda la vida religiosa de sus miembros ha de estar imbuida de espíritu apostólico, y toda su actividad apostólica ha de estar, a su vez, informada de espíritu religioso.

2.3. La vida religiosa laical = VRL

  1. La vida religiosa laical, tanto de hombres como de mujeres, constituye un estado completo en sí de profesión de los consejos evangélicos. Por ello, el Sagrado Concilio, teniéndola en mucho a causa de la utilidad que reporta a la misión pastoral de la Iglesia en la educación de la juventud, en el cuidado de los enfermos y en el ejercicio de otros ministerios, alienta a sus miembros en su vocación y les exhorta a que acomoden su vida a las exigencias actuales.

El Sagrado Concilio declara que nada obsta a que en los Institutos de Hermanos, permaneciendo invariada su naturaleza laical, algunos de sus miembros, en virtud de una disposición del Capítulo General y para atender a las necesidades del ministerio sacerdotal, en sus propias casas reciban las sagradas órdenes.

2.4. Los Institutos seculares = IS

  1. Los Institutos seculares, aunque no son Institutos religiosos, realizan en el mundo una verdadera y completa profesión de los consejos evangélicos, reconocida por la Iglesia. Esta profesión confiere una consagración a los hombres y a las mujeres, a los laicos y a los clérigos, que viven en el mundo. Por esta causa deben ellos procurar, ante todo, la dedicación total de sí mismos en caridad perfecta y los Institutos mantener su propia fisonomía secular, a fin de que puedan realizar con eficacia y en todas partes el apostolado para el que nacieron. /Vat. II PC. D./

La oración y las obras de apostolado vienen a ser la raíz de la Vida Religiosa /Institutos de Vida Apostólica/. Hemos de notar que dentro de la oración y las obras de apostolado no se identifica específicamente la obra del Apóstol: evangelizar y bautizar, ni la del Profeta: anunciar y denunciar, renunciando a una vida de seguridad a la cual tiene derecho.

La apostolicidad se abre a tantos servicios (obras), que abarca mucho y aprieta poco, como lo expresa el dicho popular: "el que mucho abarca, poco aprieta".

La eclesialidad es la continuación de la misión salvadora de Jesús en la humanidad, que vive en comunidad. En ese sentido, la Iglesia son las personas, no los templos de cemento y varilla; por tal razón, la Iglesia es: Cuerpo de Cristo, Pueblo de Dios, Familia de Dios, Templo de Dios. Todas estas acepciones tienen como base la persona. La invitación de Dios, su llamada a la persona, es a una misión específica: continuar la salvación de la humanidad con la fuerza de Dios y la debilidad solidaria. Como lo hizo Jesús… y en la actualidad nos corresponde a nosotros los Religiosos/as:

¿Cómo se vive y se realiza, hoy, la misión de evangelizar en las Iglesias?

PARA QUE PODAMOS LLEGAR A OBTENER UNA CONCEPCIÓN CLARA Y BIEN DEFINIDA de las funciones y compromisos de cada uno de los sujetos analizados es que analizamos estas identidades y así no confundir una identidad personal con un servicio institucional… Porque, si nos fijamos bien, en la Iglesia hemos llegado a instalarnos en una obra que ofrece un servicio institucional financiado y creemos que estamos evangelizando…

OJO: Tenemos que analizar bien profundo para saber que "no toda acción de apostolado y benéfica en tales Institutos pertenece a la misma naturaleza apostólica de la vida religiosa", o sea, evangelizar…; porque el Apóstol es escogido y enviado con poder a la misión del Apóstol, que es exclusiva: "vayan por el mundo y anuncien a todos la Buena Noticia…", Mc. 16, 14-16. Evangelizar es un servicio; pero no todo servicio es evangelizar, porque la base de evangelizar es la debilidad solidaria con la fuerza de Dios, anunciando el kerigma y denunciando las injusticias. Así nos lo enseñó Jesús.

Evangelizar exige DEDICACIÓN completa al anuncio del kerigma, del Reino de Dios, a acompañar al Pueblo de Dios para hacer presente la obra salvadora de Jesús, siendo débil y solidario apoyado en la fuerza de Dios. Mt. 10, 7-13: "vayan y anuncien que el reino de los cielos se ha acercado…"; v. 8: "Ustedes recibieron gratis este poder; no cobren tampoco por emplearlo"; v. 16: "¡Miren! Yo los envío a ustedes como ovejas en medio de lobos". Mt. 28, 20: "y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo". Estas instrucciones de Jesús para sus apóstoles no son para un tiempo determinado, sino hasta el fin del mundo…

¿A QUIÉNES CORRESPONDE ESTA MISIÓN ECLESIAL DE EVANGELIZAR, HOY?

Regino Martínez S.J.

Sacerdote

El sacerdote Regino Martínez es el coordinador del Servicio Jesuita para los Migrantes Refugiados en Dajabón.

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