En medio de una oleada feroz de un calor infernal que azotaba los países europeos, misma que fue acompañada por fuegos voraces que asolaron distintos puntos del viejo continente; una marejada estimada entre los 50 a 70 mil marroquíes inmigrantes se lanzaron a las aguas cruzando la corta distancia en la orilla africana del estrecho de Gibraltar (limítrofe con el mar Mediterráneo y Marruecos) hasta alcanzar la ciudad autónoma española Ceuta localizada al norte de Africa.
Tras abarrotar los servicios de procesamiento de inmigrantes, encontrar puestos de comida cerrados y sin nada inclusive que beber, la explosiva oleada se dispersó de inmediato y decidió regresarse. Según recuentos, para el 31 de Julio más de 48 mil marroquíes habían ya retornado voluntariamente a marruecos. La súbita irrupción, viene explicada por el peso que hoy ejerce la diseminación amañada de informaciones falsas por las redes, grupos de chats encabezados por elementos inescrupulosos que atizaron la muchedumbre con noticias falsas de promesa de regularización y empleo a su llegada.
A todas luces, el plan macabro, mismo que costo la vida a 90 marroquíes quienes perecieron en su afán de alcanzar via marítima las costas de Ceuta; conto con el apoyo de la misma monarquía de Marruecos, encabezada hoy por Mohamed VI por lo cual esta acción debería ser objeto de una investigación exhaustiva en donde los responsables sean sancionados por la acción de la justicia.
Dicha monarquía, no tuvo empacho en sacrificar sus propios ciudadanos con el objetivo de chantajear al gobierno español del mismo modo que ya lo habia hecho en el 2021 cuando por via de un operativo semejante, se logró que España legitimara la ocupación de Marruecos del territorio de la Republica Arabe Saharaui Democrática (RASD), misma que a su vez condujo a un distanciamiento diplomático entre España y Argelia, este última aliada de la RASD. En aquella ocasión, mas de 8 mil migrantes marroquíes fueron permitidos cruzar hasta Ceuta.
Otro incidente similar se dio en Julio del 2022 en donde un estimado de 2,000 ciudadanos marroquíes escalaron las verjas hasta llegar a Ceuta, causando una estampida en donde unas 24 personas perecieron en el incidente.
Otras posibles explicaciones indican que Marruecos abrió las puertas y hasta coopero con camiones y guías por parte de la policía de esta nación a petición de los Estados Unidos y también Israel quienes continúan enojados por el reconocimiento por parte del gobierno de Pedro Sanchez a Palestina como un estado soberano. Rabat ha estado estrechamente ligado al régimen de Israel y al gobierno de Donald Trump en procura de favores. De hecho, ya los ánimos entre la Monarquia y el gobierno español estaban caldeados cuando Pedro Sánchez visito el pasado 20 de Julio Argel en procura de normalizar los vínculos comerciales bilaterales en los que España esta interesada en abastecerse de gas argelino.
Curiosamente, el suceso ocurrió durante el llamado Dia del Trono, cuando Mohamed VI celebraba sus 27 años en el poder. Esa misma tarde, del 30 de junio del corriente, el equipo femenino de Marruecos venció a su contrincante argelino 1-0 en la Copa Africana Femenina, lo cual calificaba a las jóvenes de Marruecos para su pase a la Copa Mundial.
Según informaron medios noticiosos españoles, las autoridades detectaron inclusive a varios agentes de los servicios de inteligencia marroquies entre los integrantes del alud de extranjeros y llegaron acusar inclusive a Fouad Ali El Himma, un nacional marroquí quien es amigo y consejero del monarca marroquí como el autor intelectual de esta incursión a Ceuta.
Como era de esperarse, la “invasión” de la muchedumbre marroquí, misma que fue apoyada generosamente por Mohamed VI fue de inmediato aprovechada por Donald Trump como tema de campana. El magnate, quien enfrenta un porcentaje de aprobación de un 35 a 37% y una tasa de repudio que bordea un 57-60% en medio de una gestión gubernamental caracterizada por el caos, la improvisación y la ausencia de un plan de gobierno que enfrente las necesidades más perentorias del electorado; cualquier incidente es aprovechado para continuar asustando a su base ya menguante de apoyo.
De igual manera, la primera ministra italiana Giorgia Meloni, fiel exponente de las corrientes fascistas en Europa fustigo al líder español exigiendo inclusive una ruptura con España en el aspecto migratorio acusando a Madrid de ser un riesgo, teniendo en cuenta que el numero de viajeros en condición irregular proveniente de Africa representa el triple de los que lo hacen por España.
Lo mismo ocurrió con la Derecha Española, en donde el eurodiputado Alvise Perez, el conocido agitador Vito Quiles, el líder de Vox Santiago Abascal, y el grupo neonazi Nucleo Nacional entre otros no perdieron tiempo en darse a la tarea de continuar atizando sus bases con los mismos pronunciamientos y enunciados anti inmigrantes. Algunos llamaron a la declaración de un “Estado de Sitio y la activación urgente de la Armada” ante la entrada de inmigrantes. Se convocaron manifestaciones que no tuvieron ningún éxito pues los mismos vecinos de Ceuta repudiaron la intromisión de estos personajes en sus comunes. Algunos neonazis inclusive tuvieron que ser escoltados en medio del abucheo.
Ante el suceso, nos es menester hoy día, sin negarle el derecho legitimo de cada país de implementar sus respectivas políticas migratorias, abocarnos como sociedades a entender la genesis histórica y estructural de estos desplazamientos humanos en aras de consensuar soluciones compartidas e implementar políticas estatales propositivas encaminadas a reducir el costo humano de quienes solo buscan mejorar sus condiciones de vida para ellos, sus familiares y contribuir al desarrollo de los países receptores. De lo contrario, estaríamos a merced de las redes criminales y oscuros intereses políticos que pudiesen continuar promoviendo incursiones similares mismas que serán continuamente utilizadas como punta de lanza de esta oleada reaccionara y de derecha mundial en su afán de desvirtuar los hechos y continuar sembrando miedos e incertidumbre como hasta ahora exitosamente lo hacen.
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