Voy a narrar sobre la vida de una señora de 77 años llamada Ela. Me contó en el 1997 que una mañana del año 1987 del mes de abril, ella supo que los océanos tenían gotas de agua de humanos con dificultades en los cerebros, corazones, huesos, riñones, músculos; personas que tenían tejidos cancerígenos, problemas con la sangre, en los ojos.

Los océanos también eran habitados por algunos hombres a los que les faltaba compasión hacia las niñas, hacia las adolescentes, mujeres y creían que las mujeres eran objetos que debían obedecerles, gustar de ellos, de manera obligatoria.

Eran humanos con daños genéticos en sus cuerpos, y a otros que les había hecho daño una cultura dañina, que recreaba el narcisismo, por ejemplo. Personas, que por cuyas características en sus cuerpos, tenían como resultado: diferencias, límites, sufrimientos, rechazos, o tenían poca empatía; o recibían poca empatía.

Narró con una voz firme, pero con unos ojos y un cuerpo decaído que, a partir de ahí, año 1987, “… comencé a fijarme en estas situaciones. Y una tristeza continua me ha acompañado en el caminar, una conciencia serena, de manera permanente. No dejé de ser alegre. Pero dejé de vivir en esa burbuja en la que había vivido hasta ese año.”

Mambeya era ciudad cabecera del municipio de Okab, en el cual residía Ela. Esta pequeña ciudad era habitada por unos 55 mil habitantes. Tenía unas 15 calles bien definidas, amplias, y con mucha gente empleada en funciones públicas. Dos arroyos, un cementerio pequeño, un parque y una iglesia, escuelas de distintos niveles educativos. La gente se mudaba del pueblo cuando las y los hijos iban a entrar a la universidad

Desde ese entonces, ha sobresalido por ser una mujer alta, con alta autoestima, muy admirada, de profesión maestra, con unos 40 años; de vestir tradicional, y muy respetada por su esposo, aunque se sabía que Juan Gabriel tenía, a veces, relaciones fuera del matrimonio; pero eso era común en el país de Nagha. Actualmente siguen siendo pareja.

En el 1987, cuando Ela descubrió que había muchas personas que nacían o desarrollaban problemas de salud se dedicó con conciencia a educar sobre el duelo; sentía que las personas no estaban preparadas para la muerte, para las enfermedades.

Y se hizo consciente de que no se dedicaba mucho presupuesto para la investigación del cuerpo y sus debilidades. También comenzó a concienciar sobre la alta importancia de estudiar medicina, y demás carreras de servicio; y que debía haber agradecimiento para estas carreras, como la Medicina, la Enfermería, la Educación, Trabajo Social, Psicología; aunque algunas no se conocían en el país como el caso del Trabajo Social.

Animó para formar centros de servicios,  para incidir en que se hiciesen políticas públicas como leyes, cambios en la Constitución, para la formación, educación, para que se  trabajara en la prevención, los problemas del cuerpo; sobre la igualdad entre mujeres hombres, y para superar la discriminación de esta cultura que creía en la superioridad de los hombres con respecto a la mujer; de donde salían las obsesiones, la violencia psicológica, la violencia sexual, y los hechos lamentables de hombres que mataban a sus ex parejas o a sus parejas creyendo que era obligado obedecerles en todo.

Comenzó a leer libros sobre la ciudadanía corresponsable y solidaria para mejorar su querido país, y el mundo. Aprendió sobre ciudadanía global, en muchos sentidos; y no tardó en pasar desde ser ciudadana social a militar en organizaciones que tenían poder como eran los partidos.

Sus conceptos más claros sobre cómo se agencia bien lo social le llevó a varias conclusiones:

  • No mezclar las organizaciones sociales con querer que sirviesen a los partidos políticos.
  • Que había que tratar las dificultades personales de las/los integrantes de los grupos.
  • Que debía saberse escuchar, y valorar que las personas hablen sin miedo.
  • Los liderazgos debían ser horizontales, tener actitudes y comportamientos humildes.
  • La importancia de la honestidad, integridad, coherencia entre lo que se habla y se hace.
  • Saber coordinar, concertar, articular, entre distintas organizaciones.
  • Tener pequeñas metas con una mirada estratégica y un relacionamiento continuo.
  • Recomienda la lectura y la escritura para la formación, y sobre todo
  • Saber todo lo relativo al buen trato

La maestra Ela aunque después del año 1987 descubrió las tristezas tan comunes en las personas por enfermedades de nacimiento y adquiridas; se salvó de la melancolía, y del encierro, por descubrir la conciencia de tener una ciudadanía solidaria. Y finalmente hay que decir que era íntegra y coherente pues continuamente se dedicó a leer mucho sobre democracia, participación, solidaridad, derechos humanos, entre otras formas que sabía facilitaban la agencia, el tener poder, e influir en el cambio para mejorar el mundo.

Mildred Dolores Mata

Trabajadora social

Licenciada en Trabajo Social, PUCMM Maestría en Género y Desarrollo CEG-INTEC Feminista

Ver más