En el tramo del 28 de febrero al 2 de marzo del 2026, la firma encuestadora SONDEOS, presentó los niveles de aceptación y/o aprobación del desempeño del Estado dominicano, en el que también mide los niveles de aprobación de las instituciones, el tejido social y político de la República Dominicana.
En ella, a parte de todos ranking de posicionamiento de los segmentos que estructuran la sociedad dominicana, como bien se refiere más arriba, también se incluye la vida productiva del país, sin dejar de lado, la valoración que la sociedad tiene del gobierno, posibles figuras presidenciables, etc., pero de manera segmentada, y en este nuevo enfoque particularizado, también concentra su estudio en un cuadrante de especie de top 10, recogido puntualmente, en el ítems número 27, referente a los rangos de aprobación de presidentes de poderes y órganos del Estado. En el cual destacamos como interés de análisis y ponderación, la figura de Román A. Jaquez Liranzo, tocando también el presidente de TSE, Ygnacio Camacho, por ser el primer ente de aplicación de la justicia electoral, pero sin embargo, enfocado marcadamente, en el primero, por tratarse del órgano electoral.

En dicho top 10, presenta un rango de valoración porcentual, desde un 70 hasta un 79%, en el que se destaca que el mejor valorado resultó Alfredo Pacheco, presidente de la Cámara de Diputados, con una aprobación de un 79%, o sea, el mejor valorado de este grupo. En el mismo orden, en el renglón de órganos extra poderes, como es el caso de la JCE, el Magistrado Román A. Jaquez, presidente de la Junta Central (JCE) ocupa el segundo lugar como mejor valorado, con un 77%. Sin embargo cabe una coletilla de interpretación sobre lo que implica un porcentaje y el otro. En consecuencia, nos obliga a razonar que el alto porcentaje del presidente de la Cámara de Diputados, mayormente, surge de un nicho de militantes políticos, que es muy bueno porque evidencia un interés dinámico del quehacer político, y con esto, no digo que el resultado se desvincula del tejido social, en virtud de sus otros roles atinentes a la marcha de la colectividad.
Ahora, respecto al porcentaje del presidente de la Junta Central es una valoración de tripe dimensión, en el sentido que interactúan; el conglomerado social, la satisfacción del sistema político y sobretodo, la confianza y hasta la expresión de reconocimiento al trabajo transparente, diligente y efectivo que viene desarrollando la Junta Central con Román Jaquez como líder inspirador, por lo que se ve que, dentro de la dinámica de la entidad colegiada, habiendo votos disidentes, y porque no, posiciones confrontadas, al momento de la decisión sumaria, -o sea, una decisión a favor o contra de cualquier interés-, todos convergen en la institucionalidad y el bienestar de la democracia, cuestión que ha dejado atrás las rebatiñas que otrora se generaban por misiones y encargos de las posturas partidarias que caracterizó por mucho tiempo, el modo operandi del órgano.
Y en realidad, modestamente, yo que de alguna forma conozco los estándares de la calidad en un servicio o cualquier misión o tarea hacia un desempeño eficiente de una misión o algún propósito determinado, más que, fuimos del pleno de este órgano por dos periodos consecutivos, con modestia me siento con autoridad suficiente para resaltar que el órgano, en la representación de su presidente, que aunque sea un esfuerzo mancomunado, se haya ganado ese espacio de confianza de la ciudadanía, incluyendo, sectores facticos, además el sistema político propiamente, y sobretodo, del cuerpo elector que ha ido adquiriendo conciencia que esta gestión es eminentemente garantista del derecho al sufragio, y que los votos emitidos por cada empadronado o sufragante, sean resguardados bajo una custodia blindada como expresión de la voluntad popular.
Eso es lo que nos indica, según la lectura que damos a este 77% que el pueblo otorga como valoración positiva. Y máxime, que en los 103 años que tiene el órgano de fundado,-con honrosas excepciones-, la ciudadanía había convergido en colocar, a su presidente como el mejor valorado, en materia electoral, custodia de la identidad y de garantías de resultados, ya que, en las elecciones del 2024, como ejemplo, pasó la prueba de efectividad y transparencia. Y como sello distintivo en identidad, ante un gran fuego cruzado de sectores mediáticos, con lucha, gallardía, transparencia y fe en sus propósitos, la Republica Dominicana, a partir del 12 de abril del 2026-y diríamos desde antes, en razón que ya como rigor protocolar, el documento de identidad y electoral, ha sido entregado a una legión de dominicanos, incluyendo, el presidente de la Republica, los dirigentes de los partidos políticos y sus delegados ante la JCE, lo peloteros dominicanos del Clásico Mundial del béisbol.
En consecuencia, en el mismo Ítem 27 ya señalado, un asunto importante es connotar que en el top 10, como hemos señalado, también se encuentra, podríamos decir, exaltado con sitial de muy buena aceptación o valoración, o sea reciprocidad de la población por su excelente trabajo, el TSE, en su presidente, Dr. Ygnacio Camacho, Presidente del Tribunal Superior Electoral, con una aprobación de un 75, cuyo sitial rompe con el viejo estigma del órgano juzgador de los diferendos políticos electorales pre y post electoral. Y Sinceramente, constituye un jubilo para la justicia electoral y de fondo en la esperanza del sistema democrático, y aquí los junto los dos órganos, el TSE y JCE, dentro de los órganos extras poderes, el primero haya sido renqueado en un 5to. Lugar, y el segundo, justamente, en un 2do. lugar.
Y en el mismo orden, el TSE, sin ánimo de confrontar, por encima del defensor del pueblo, Cámara de Cuentas y presidencia de la Suprema Corte. Y huelga decirlo, la JCE, por encima de todos los demás presidentes de poderes y órganos del Estado, este último, solo por debajo del presidente de la Cámara de Diputados, pero ya explicada en mi humilde apreciación la razón de esa diferencia.
Enfocándonos entonces, en el presidente de la JCE, que el centro de este artículo, como reflexión final, entiendo que primero- aparte de la gestión bien valorada del presidente del TSE, se impone una felicitación al presidente de la JCE- que por su lado, ha podido inspirar ese resultado. Y cuando decimos inspirar, no refiero la aprobación propiamente, sino, inspirar la gran dinámica de coherencia de sus decisiones emanadas del pleno. Y decíamos más arriba, con sus discrepancias incluidas. Pero, a mi entender enfocado a la imagen bien ganada del órgano, y aunque existen evidencias de la gran aceptación de la ciudadanía en los corrillos sociales incluyendo los sectores populares y actores políticos, y la gran confianza que se anima en la población, y más ahora reforzada por efecto de esta medición.
Todo lo cual, en mi modesta posición de abanderado del miedo que se ha adueñado de mi persona, como furibundo defensor de la democracia en América, y los posibles descrecimientos de los apegos, tanto a lo interno de los partidos políticos, de lo cual tenía también el temor, que de estos actores políticos, hayan podido perder sus encantos de atraer militantes y admiración de la población, y en segundo lugar, mi aprehensión también radicaba sobre la idea que la población, pudiera haber perdido la confianza en los llamados órganos extras poderes, o sea, las instancias, en el caso particular, del árbitro de las elecciones, también su organizador y órgano instalador de forma legítima las elites gobernantes.
Que si ella en sí, estuviera desacreditada, ipso facto, el sistema democrático, como consecuencia de esa posible falencia, además de cuestionados, serían unos ilegítimos representantes, y por ende, servirían de reservorios para trastocar la paz social, por ser producto de unos órganos nos creíbles. Por lo tanto, enhorabuena este resultado que retrata de cuerpo entero o una radiografía de que el órgano electoral y porque no, también incluyo, como una perfecta mancuerna, el tribunal contencioso en asuntos electoral y de diferendos en los actores políticos, el TSE. Por lo tanto, esos resultados presagian que en las elecciones del 2028, el cuerpo electoral irá acompañado de una vigilancia de sus derechos políticos. Ahora con más fe, si lo dije desde el principio, debo seguirlo diciendo, guardando la coherencia, el destino electoral dominicano, está en buenas manos. Y de forma medible, o sea fuera de cualquier sentimiento, como lo dice el esquema de apreciación que sustenta esta valoración. ¡Y cierro externando que, la mayor expresión de confianza se refleja en este escarceo estadístico. ¡Enhorabuena!.
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