El 19 de octubre del año 2024 ocurrió la violación grupal a una joven estudiante en la Universidad de Cornell, Estados Unidos< del nivel de pre-grado y de 20 años. La universidad está en Ithaca, New York. Ella denunció el hecho en noviembre del 2024. En septiembre del 2026 el periódico estudiantil de la universidad dio a conocer los nombres de los 7 estudiantes que hicieron la violación bajo la firma de su directora Sophia Dasser.

La estudiante actúa bajo el nombre ficticio de “Jane Doe”, que es el que usa la policía para estos casos.

La joven narra que fue violada durante horas y que le dieron alcohol y ketamina. Indicó que estaba muy ebria como para dar su consentimiento.

La Gobernadora de NewYork Kathy Hochul ha designado ala fiscal Letitia James para supervisar la investigación de la universidad. Y la universidad de Cornell está de acuerdo con que se haga un Gran Jurado para conocer el caso.

https://www.bbc.com/news/articles/cmpq0r1ljpqwo

Amplía Esther Medina en su artículo, desde su columna en Acento, que la estudiante de la universidad Cereese Qusba ha dado seguimiento al caso desde que ocurrió el hecho en el 2024. Pero la Universidad no ha actuado a la altura de lo sucedido. De ahí que la afectada haya interpuesto las demandas civiles.

Hoy día es un escándalo mediático que esta redefiniendo los cimentos del poder en la universidad.

https://acento.com.do/opinion/cornell-y-la-cultura-de-la-violacion-9765698.html

La afectada ha interpuesto una demanda civil contra la Universidad, contra los estudiantes, contra la Fraternidad Chi Phi,  y a otros/as instituciones y personas. a los cuales estos pertenecían y que conocían del hecho. En estas fraternidades, asociaciones de estudiantes en las universidades, se conoce que las mujeres suelen sufrir abusos de supuestos “hermanos”. Y el que esto ocurra es propiciado porque hay parte de estos centros educativos que actúan “con sus propios cuerpos de policías”.

Para conocer con amplitud del caso podemos buscar informaciones en el internet.

Pero en este escrito quiero detenerme en lo discutido cuando se debatía el Código Penal hoy ley 74-25, de que se quería aprobar que funcionarios religiosos y militares fuesen juzgados en tribunales internos, tal y como ocurría con el Concordato.

Con este caso las fraternidades y los poderes de que algunas universidades decidan sobre violencia quedan cuestionados.

Conviene recordar a las personas, sobre todo a los hombres, que es lo más común, que se sienten tentados a drogar o a aprovechar situaciones de vulnerabilizaciones mentales de las mujeres por estar ebrias o drogadas, para violarlas,  que esto tiene consecuencias.

Mildred Dolores Mata

Trabajadora social

Licenciada en Trabajo Social, PUCMM Maestría en Género y Desarrollo CEG-INTEC Feminista

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