En la República Dominicana, en un barrio de la zona urbana del Municipio de Villa González, provincia de Santiago, seis hombres violaron y se drogó a una joven de 21 años en marzo del 2025, hace unos 6 meses.

La joven violada andaba con una amiga que la dejó con los seis hombres, parece que creyendo en su buena fe, para que la llevaran hasta su casa. La joven amiga, también de 21 años, está encarcelada.

Amistades y familiares de la víctima narran que la amiga tuvo que pedir permiso a la madre para que saliera de la casa. Los supuestos amigos luego le contaron a la amiga, cuando sale el video, que ella consintió tener sexo en grupo. Las drogas pusieron a la joven en condición de indefensión y fue luego, cuando vio los videos, que se pudo dar cuenta de lo que pasó, pues parece que no recordaba nada. Esto sucedió hace seis meses antes, en marzo.

La violación fue filmada, grabada y subida al internet. Ese hecho revela que se estuvo disfrutando viendo la violencia sexual. Y presenta un reto para supervisar y dar más seguimiento al mundo del internet.

Y esta inmensa tarea no puede ser solo de las autoridades que persiguen la delincuencia, sino también de todos los organismos públicos (Ayuntamientos con sus oficinas de la mujer; CONANI, salud, educación, cultura, espectáculos públicos, Ministerio de la Mujer con sus oficinas municipales, provinciales…etcétera).

Los jóvenes, según el decir de la comunidad, se dedicaban al mundo del posteo, extorsión, chantaje por información delicada o con amenazas ejerciendo miedo.

Detectar la violencia de género contra la mujer es una acción colectiva. Igual que prevenirla, transformarla: se debe trascender a la violencia de género contra la mujer del patriarcado de manera colectiva.

En el conocimiento, en el detectar, prevenir, la violencia de género contra las mujeres, adolescentes, niñas, deben participar, también, todas las organizaciones sociales, partidos y movimientos políticos, grupos privados: partidos, empresas, medios de comunicación, programas de radio, internet, TV, radio, juntas de vecinas/os, grupos de profesionales, iglesias, comités de salud, defensa civil, comités de seguridad, grupos de mujeres, clubes culturales, deportivos, asociaciones de madres, padres y tutores de la escuela, etcétera.

No se puede seguir pensando que solo las familias son responsables de que estos hechos ocurran, o no ocurran. Dado la magnitud y diversidad de la violencia de género necesitamos de una mentalidad colectiva: todos y todas debemos ser padres, madres, tutores, de las niñas, niños, adolescentes, jóvenes; y de las mujeres. A veces las familias tienen un poco de ingenuidad, o ignorancia, sobre la violencia de género contra la mujer. Y les falta imaginación sobre los contextos de la violencia; quizás lo mismo también con la amiga, que creyó que ellos la llevarían a su casa; y la dejó con ellos. Luego le dijeron que ella consintió sexo en grupo.

Fruto del consumo de las drogas la joven no entendió lo que le pasó, en los videos se ve amortecida, desvanecida; pero ni siquiera se cuidaron de cuidar su rostro y el de algunos de ellos, mientras ocurría la violación; y subieron  vídeos. Y meses más tarde, cuando la joven se pudo observar en ellos se dio de los hechos porque sale su cara.

En lo ocurrido han habido varios delitos y conductas, imaginarios, antisociales:

  • Violación.
  • Violación en grupo.
  • Administrar drogas.
  • La grabación de su intimidad.
  • La sevicia de seis hombres estar teniendo sexo sobre un cuerpo adormecido.
  • El morbo sexual de ellos y del público de disfrutar viendo la violación.
  • Y la sensación, creencia, de impunidad; la casi nula conciencia de arrepentimiento, temor.

Lo que ocurrido en Villa González es profundamente doloroso y ha generado mucha indignación en todo el país. Actualmente ya la víctima y su familia han denunciado el caso. La amiga está presa y los seis hombres.

El Ministerio Público ha designado una fiscal especializada para investigar específicamente la difusión del o de los videos, lo cual es indica que se está tratando como un delito adicional.

En la comunidad se dice que hay otra joven que tuvo acceso a los videos y que pudo también difundirlos; se argumenta sentimientos de celos o envidia hacia la joven. Eso debe investigarse.

¿Cuáles imaginarios sociales hay detrás de estos hechos, mentalidad?

 Este tipo de crimen refleja una mezcla peligrosa de factores:

– Sentimiento de impunidad: En determinados sectores hay una percepción de que ciertos delitos no serán castigados. Esto puede llevar a una actitud temeraria y deshumanizante, sádica, de llegar hasta la tortura y repercutir en daño severo de trauma.

– El morbo y exhibicionismo. Grabar y difundir ese acto sugiere una mentalidad perversa, donde el sufrimiento ajeno se convierte en espectáculo. Se trata de violencia digital que revictimiza a la persona.

– Falta de empatía: No se comprende o importa la gravedad de sus actos. La falta de educación emocional y educación sexual puede contribuir a esta brutalidad.

– Cultura machista: se normaliza la cosificación de las mujeres y se quiere minimizar la gravedad de la violencia sexual.

Se saludan algunas acciones que se están tomando.

-La procuradora Yeni Berenice Reynoso ordenó eliminar el video de todas las plataformas digitales, calificando su difusión como una forma de “violación digital”.

– La comunidad de Villa González se ha movilizado, exigiendo justicia y condenando el acto públicamente, ejerciendo ciudadanía activa.

– Todos los implicados han sido detenidos o se han entregado, y están bajo custodia del Ministerio Público.

El Movimiento de Mujeres y feminista dominicano  espera que se genere más conciencia sobre la violencia sexual contra la mujer y la necesidad en todo el sistema público de combatirla.

Que se entienda la importancia de la educación sexual Integral en el sistema educativo; la importancia de una educación en igualdad y equidad que supere el machismo; educación sobre el buen trato, la comunicación asertiva, la autoestima, la inteligencia emocional y el no permitir que instancias legislativas sigan subestimando el problema; pues esto tiene la consecuencia de un imaginario social de impunidad y de naturalización de violencia de género contra la mujer.

Mildred Dolores Mata

Trabajadora social

Licenciada en Trabajo Social, PUCMM Maestría en Género y Desarrollo CEG-INTEC Feminista

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