Toda estructura documental con fines histórico-literarios se inscribe en el siguiente esquema-proceso de calificación metodológica.

Discurso historiográfico y producción textual en RD: Hacia una contribución histórico-crítica (2)

Las formas del discurso histórico-literario remiten a un cuerpo de documentos y lecturas registradas en el esquema anterior de calificaciones críticas para el estudio de la literatura. Sin embargo, la dinámica Tx implica un sujeto funcional y dispuesto a observar, registrar y disponer los órdenes de la lectura y las diversas capacidades de procesar, definir y particularizar fuentes textuales y signos ideológicos.

Sabemos que una memoria bibliográfica es también un archivo de signos-textos que se instituyen bajo el imperativo de registrar signos y disponerlos para la investigación, en nuestro caso, histórico-literaria. Pero también sabemos que una memoria bibliográfica es el mecanismo de tejedura significativa a través de la cual se instituye un conocimiento informado.

En la República Dominicana contamos con fuentes diversas y dispersas que en la mayoría de los casos no pueden ser utilizadas porque están incompletas o pertenecen a sujetos llamados coleccionistas bibliográficos y maníacos del saber impreso, que muchas veces no permiten la circulación de documentos, cartas, relaciones y otros textos funcionales.

Como la ideología textual se continúa incluso en jóvenes intelectuales que programaron su discurso en el saber apoyado, reconocido y elitista, la reflexión sobre la textualidad y sus efectos es bastante exigua. Las circunstancias en que se produce un discurso crítico documentado han producido cierta indiferencia para el llamado ensayista, crítico o comentarista de textos y actividades literarias. El saber lingüístico-documental no es en las circunstancias actuales de la crítica literaria un instrumento estimulante, porque lo que ya empieza a especializarse necesita del rigor y el trabajo y, por tanto, supera el marco de operación y expectativas del llamado escritor oficial, conservador o complaciente.

Es por eso que la proposición de un análisis crítico de las formas histórico-literarias necesita la estimación de otro foco crítico amparado en las fuentes exactas del fundamento textual, para así producir los amarres internos y externos de una nueva crítica entendida como actividad particularizante de las diversas teorías y praxis científicas de lo literario.

Una vertiente historiográfica fundamentada en la fuente y el caso histórico, documentalmente avalada por el registro literario, aunque sin un marco teórico-conceptual coherente, se lee en Emilio Rodríguez Demorizi: Salomé Ureña y el Instituto de Señoritas, Ed. Impresora Dominicana, Ciudad Trujillo, R. D. 1960. Representa dicho texto un aporte para el estudio de la poetisa y maestra Salomé Ureña y su labor pedagógica y espiritual, pero, además, de su trabajo como organizadora de la institución escolar. El libro de 427 páginas nos ofrece una caracterización de la escritora y maestra desde el punto de vista social, estético e histórico, donde su misión educativa es presentada además como una misión ideológica. Ver, a propósito, en la misma obra citada textos de Fernando Arturo de Meriño, Fiat lux, pp. 78-84; Federico García Godoy, pp. 98-99; Rafael A. Deligne, pp. 116-120; Federico Henríquez y Carvajal, pp. 56-72, y otros.

El texto es, además, un homenaje que por los materiales que presenta ayuda al investigador en la parte exegética, interpretativa y valorativa. Los juicios sobre la poetisa permiten entender en el contexto del libro una visión nacionalista sobre una obra que, a la par de ser poética, es también espiritual, y donde los contenidos y formatos se revelan como politexto y relación-indagación de expresiones epocales interiorizadas (Ver, AnacaonaRuinasMelancolíaA mi patria27 de febrero, etc.).

Un estudio evolutivo de la poesía dominicana pretende ser el de Carlos Federico Pérez: Evolución poética dominicana, Buenos Aires, 1956, donde se intenta desde el siglo XVI, hasta el posmodernismo, una reseña histórico-estilística en el marco de las historias literarias españolas de los siglos XIV y comienzos del XX. El autor no posee una tejedura especial. La poesía es emoción y naturaleza en la historia lineal y en el contacto España-América.

La historiografía literaria dominicana representa el triunfo del pensamiento hispánico desde la lengua y la cultura, pero, además, desde el prejuicio antifrancés alentado por el antihaitianismo de la mayoría de los intelectuales dominicanos, como puede observarse en Roberto Cassá: Notas sobre historiografía dominicana, Rev. Realidad, No. 3-4, Santo Domingo, 1976, pp. 123-135. El marco histórico-literario se define y analiza en sus fuentes como una consecuencia y un atildamiento de la hegemonía del discurso hispánico en la visión de la dependencia, el protectorado y la anexión. En ese sentido, solo a partir de 1960, en muchos casos se ha continuado el conocimiento que no olvida las fuentes ni el marco referencial en el análisis histórico y literario.

La memoria textual se nutre en la República Dominicana de textos que, sin embargo, adolecen de procedimientos contemporáneos rigurosos en el análisis: Alberto Baeza Flores: La poesía dominicana en el siglo XX, Ed. UCMM, Santiago, 1976, Vol. I, Vol. II, 1977; Vol. III, en Ed. Col. Biblioteca Nacional, 1986; Vol. IV, en Ed. Col. Biblioteca Nacional, S. D., 1981, y además, Alberto Baeza Flores: Para nunca olvidar, Ed. Col. Biblioteca Nacional, Santo Domingo, 1986; Alberto Baeza Flores: Los poetas dominicanos del 1965, Ed. Col. Biblioteca Nacional, Santo Domingo, 1985.

En el mismo sentido y atildando más sobre las estructuras biográficas y literarias, véase la muestra de Pedro René Contín Aybar: Poesía dominicana, Ed. Col. Pensamiento dominicano, Santo Domingo, R. D., 1969. El enfoque es puramente historicista y lineal, con omisiones en el marco documental y sin un análisis propiamente poético-funcional.

Un texto antológico documental de importancia, aunque sin un aparato crítico riguroso y sin definición de marco teórico alguno, es el de Lupo Hernández Rueda: La generación del 48 en la literatura dominicana, Ed. UCMM, Santiago, 1981; abundantes datos biográficos, temáticos y estilísticos, no acentuando las periodicidades textuales, estilísticas y formales de la poesía dominicana producida por los creadores en cuestión. La calidad de este libro resulta, sin embargo, un aporte literario.

En las vías de un análisis sociológico no estructuralista-genético se inscribe la Antología de la literatura dominicana de José Alcántara Almánzar, Editora Cultural Dominicana, Santo Domingo, 1972. La visión de Alcántara Almánzar no recoge perspectivas ligadas a la obra literaria como construcción textual. Tampoco una analítica que, aunque histórica y sociológica, asimile el aporte posestructuralista en la producción y comprensión textuales. La visión sociológica de los géneros discursivos no logra producir un orden coherente de fuentes textuales que faciliten desde el punto de vista estilístico-textual o estadístico, una prueba secuencial y temática o una dinámica de temas y expresiones que sirvan como «distinguidores» textuales o semánticos y que, al mismo tiempo, expliquen el universo discursivo.

Jose Alcántara Almánzar

El tratamiento analítico de los géneros discursivos en la parte introductoria adolece de un modo articulado de productividad teórico-literaria, donde la visión-organización interna del texto pueda ser leída en base al grado de crítica literaria, dialéctica e histórica. La contraposición sería una sociología genético-estructurante más crítica y fundamentada en los textos como tejidos expresivos. (Como sucede en L. Goldmann y Edmond Cros).

Se hace necesario en el marco de la investigación literaria y la ensayística científica, la aplicación de marcos de trabajo en lo que a documentación y fuentes se refiere. Los asentamientos bibliográficos, ficheros, orden informativo, diferenciación de ficheros y otros procedimientos de almacenamiento de datos avalan y facilitan el análisis inductivo-deductivo de los textos literarios e históricos, así como las funciones informativas específicas en dichos textos. En este sentido, y con una perspectiva amplia, véase Juan Ruiz de Torres: El ordenador y la literatura, Ed. Siglo Cultural, Madrid, 1987.

Así las cosas, el trabajo de procesamiento de textos y temas, así como procedimientos de transcripción electrónica y digital, hacen posible el reconocimiento de los datos en la documentación.

Un nuevo potencial informativo e informático-textual puede estudiarse en Ian H. Etten: Comunicación con microordenadores (Ed. Mitre, Barcelona, 1985), donde la comunicación gráfica, escrita y hablada sirve a los propósitos expuestos anteriormente y en cuyo proceso se introducen los procedimientos de traducción automática, análisis de datos y organización de notas de trabajo. La lingüística documental es, en este particular, un instrumento útil y teóricamente aconsejable en el tratamiento de la información y la escritura.

El estudio bibliográfico y documental para el uso literario y la búsqueda informativa ha tenido investigadores acuciosos (ver Emilio Rodríguez Demorizi, Vetilio Alfau Durán, Apolinar Tejera, Pedro Henríquez Ureña, y otros). Presentamos a continuación algunas informaciones bibliográficas que pueden ser destacadas como fuentes útiles:

  • Pedro Henríquez Ureña: Bibliografía literaria de Santo Domingo, en Repertorio Americano, San José de Costa Rica, sept. 7, 14, 21 (1929).
  • Manuel Arturo Peña Batlle: Bibliografía Dominicana, en La Cuna de América, S. D., febrero 21 y 28, 1932.
  • Vetilio Alfau Durán: Historia de la Poesía en Santo Domingo: documentos para su estudio, edición y notas, en Anales de la Universidad de Santo Domingo, No. 67-68, julio-diciembre, 1953, pp. 301-345.
  • Osvaldo Bazil: Noviembre intelectual dominicano, Washington, D. C., 1924, 12 págs.
  • Pedro René Contín Aybar: Sobre Fauna y Flora poéticas dominicanas, en Cuadernos Dominicanos de Cultura, 2, S. T., octubre, 1943.
  • Pedro René Contín Aybar: Notas acerca de la poesía dominicana, Ed. Imprenta San Francisco, S. D., 1947.
  • Enrique Deschamps: Movimiento literario y artístico en su obra, La Rep. Dom., Barcelona, 1907, pp. 251-268.
  • Antonio Fernández Spencer: Nueva poesía dominicana, Ed. Cultura Hispánica, Madrid, 1953.
  • José Gabriel García: Ojeada retrospectiva, en La Cuna de América, No. 31, S. D., 1903.
  • Federico García Godoy: La literatura dominicana, New York, París, 1916.
  • Max Henríquez Ureña: Breve historia del modernismo, F. C. E., México, D. F., 1954.
  • Pedro Henríquez Ureña: Literatura dominicana, Revue Hispanique, París-New York, 1917, 26 págs.
  • Pedro Henríquez Ureña: La cultura y las letras coloniales en Santo Domingo, Imprenta Universidad de Buenos Aires, 1936.
  • Tomás Hernández Franco: La poesía a la République Dominicaine, París, 1923, 54 págs.
  • Américo Lugo: Bibliografía, en La Cuna de América, S. D., 1906.
  • Flérida de Nolasco: La poesía folklórica en Santo Domingo, Ed. El Diario, Santiago, Rep. Dom., 1945.
  • Flérida de Nolasco: Rutas de nuestra poesía e impresiones dominicanas, Santo Domingo, 1953.
  • Emilio Rodríguez Demorizi: Lengua y folklore de Santo Domingo, Ed. UCMM, Santiago, 1970.
  • Héctor Incháustegui Cabral: Escritores y artistas dominicanos, Ed. UCMM, Santiago, R. D., 1981.
  • Bruno Rosario Candelier: Ensayos literarios, Ed. Col. Biblioteca Nacional, Ed. Cultural, S. D., 1986.
  • Julio Jaime Julia: Américo Lugo (Antología), Ed. Taller, Santo Domingo, 1976, 1977, 1978, Vols. I, II, III.
  • José Gabriel García: Así se escribe la historia, Eds. Clío, Órgano de la Academia Dominicana de la Historia, Santo Domingo, enero-diciembre, 1983, pp. 47-60.
Flérida de Nolasco

A propósito de una bibliografía literaria, histórica y cultural de Santo Domingo, véase Vetilio Alfau Durán: Apuntes para la Bibliografía (Política) dominicana, en Clío, S. D., enero-abril, 1965, pp. 34-60, donde se asiste a un tratamiento informativo que intenta ser exhaustivo y explícito en la visión bibliográfica del autor.

Es importante destacar que el estudio bibliográfico y documental encuentra en la textualidad el significado histórico en tanto que información utilizable en el contexto de la crítica y los estudios literarios dominicanos. Las informaciones precedentes justifican un conocimiento de lo histórico-literario como estructura de recepción y formación primaria. No pretendemos, de ninguna manera, cubrir el aspecto informativo de los trabajos críticos, bibliográficos e historiográficos en la literatura dominicana, en la historia, entendiendo que un trabajo semejante se reconoce en el resultado de los equipos de trabajos que manejan las diversas áreas de control de información en la investigación de fuentes. Por otro lado, el tratamiento de la información requiere de un trabajo de selección puntual en el proceso escriptográfico, estenográfico e informático.

Miguel-Collado-jpg-728x378
Miguel Collado

Una nueva visión del trabajo literario visto en la perspectiva de la documentación, estudio de fuentes, localización de datos y textos de difícil adquisición puede encontrarse en Miguel Collado: Ver textos en:

  • Apuntes bibliográficos sobre la literatura dominicana, Vol. I, 1992 (a aparecer).
  • Esteban Pichardo y Tapia: Primer dominicano en publicar un libro de poesía.
    • La primera novela dominicana, en op. cit.
    • El Garito: Primer texto de la narrativa breve dominicana.

La empresa de Miguel Collado apenas empieza a tener importancia para los preocupados en estos estudios. Se reconoce (comunicación personal) en sus precisiones y estudios un valor puntual para el conocimiento de fuentes y datos exactos en el contexto literario dominicano, siendo su labor abarcante de junturas históricas y literarias de importancia para la crítica actual. Aunque dicha labor no ha recibido aún el apoyo merecido, sus publicaciones en la prensa nacional han despertado el interés y la preocupación de algunos investigadores y críticos dominicanos.

El intento de Miguel Collado se reconoce en la inquietud de una constitución de las fuentes del discurso historiográfico y literario dominicano, su evaluación y recesividad en el contexto de una productividad textualmente determinada por la lectura interna o significativa y por la lectura externa o contextual.

Los aportes bibliográficos de Miguel Collado se desarrollan en la medida de las posibilidades en publicaciones, informaciones científicas del país y sus instituciones culturales. Su empresa permite advertir importantes resultados en el marco de la literatura nacional.

Dispersas en revistas de difícil adquisición que se dedican a la literatura y la historia dominicanas, existen estudios y artículos sobre textos que se inscriben en cualitativas visiones y procedimientos para el estudio de fuentes literarias e históricas.

Como parte de un proceso de integración de conocimiento y de prácticas literarias no suficientemente conocidas, la documentación, el análisis diferencial y otros dominios histórico-filológicos deben ponerse a prueba en lo que respecta a la determinabilidad de los textos literarios y las informaciones relativas a la producción textual en la República Dominicana. La informática será el dominio científico y tecnológico más importante para este trabajo de matrices y órdenes textuales establecidos en el marco de la localización de datos.

Según Fernand Braudel en sus Escritos sobre historia (F. C. E., México, 1991), el historiador de mañana será un científico informacional, o de lo contrario no será. De la misma manera podemos decir que el literato de mañana será conocido como tal mediante el uso de la inteligencia artificial como parte de su trabajo estético y científico. Los esquemas de relaciones, la automática, la biótica y la cibernética son dominios técnicos de altas posibilidades en el recorrido literario y lingüístico, habida cuenta de las necesidades existentes entre el marco de transmisión y recepción de datos.

En efecto, la lingüística documental es un aparato importante en el entendimiento y la comprensión de la obra desde el punto de vista de las funciones teóricas y filológicas, de los textos históricos y literarios vistos en la perspectiva contextual. Como hemos podido observar y destacar, en los períodos anteriores la asincronía en materia de periodización y productividad de conocimientos actúa desde el dominio de la literatura y la lengua. La visión propia del representante de los medios de transmisión muchas veces impide que se marque la opacidad de los textos en la situación de lectura de cada sujeto.

Estas notas críticas pueden advertir que en el estudio bibliográfico literario y técnico debe existir un acoplamiento entre el equipo y las funciones de trabajo. Sin embargo, aunque muchos textos no aseguran su unidad en un campo informacional determinado, las variables, constantes y referencias se podrán inscribir en el canon técnico-informacional y en la situación de elección de conocimiento, circulación y adquisición. Pretenden estas notas críticas constituirse en argumentos para el análisis y la síntesis de procesos, tales como la codificación, la decodificación y la transcodificación de datos histórico-literarios.

Odalís G. Pérez

Escritor

Miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua

Ver más