Es indiscutible que el aumento de los precios de los bienes y servicios afecta a toda la población.  Pero esos aumentos impactan de la misma manera a los diversos segmentos de dicha población?

Así como se habla de regresividad en el pago de impuestos, que significa que en la medida que se recibe menos ingresos en términos nominales, mayor es el sacrificio que hacen las personas al pagar impuestos. Por ejemplo, una persona que recibe un ingreso mensual de RD$25,000.00 mensual al pagar digamos el ITBIS, pierde capacidad de adquirir bienes y servicios más que otra persona que recibe un ingreso digamos de RD$100,000. También en el caso de los aumentos de los precios podemos señalar que la inflación es regresiva, puesto que quienes reciben menos ingresos el sacrificio en términos inclusive de su alimentación es mayor; una forma figurada de decir esto es que los más pobres pagan el fenómeno de los aumentos de precios con el estómago.

Es que si analizamos detenidamente en caso de la República Dominicana,  una muestra clara en la regresividad de la inflación es partiendo de los mismos datos que publica el Banco Central con respecto a la evolución de los precios en la economía, el 70% de los dominicanos no pueden adquirir de forma satisfactoria y hasta llegar a la precariedad, los bienes de canasta familiar básica, que se ubica en RD$29,000 pesos mensuales; eso significa que el 30% restante de la población es que tiene la posibilidad de alcanzar la carrera del costo de la canasta familiar, pudiendo adquirir los bienes que le permiten satisfacer sus necesidades básicas de bienes y servicios.

Una forma recurrente del actual gobierno de tratar de reducir la reacción de la mayoría de la población ante a situación de deterioro en las condiciones de vida,  como consecuencia de la disminución de su poder adquisitivo en la compra de bienes y servicios, es el aumento en crecimiento económico, que aunque aumenta por encima del 4% anual, sin embargo el impacto de dicho crecimiento no se proyecta de forma importante  en la mayoría de los trabajadores, por decir de un segmento importante de la población.

En correspondencia con lo anterior podemos señalar que de los 8 billones de pesos que se produce actualmente en la economía dominicana (año 2025), solo 1.7 billones corresponden a los ingresos por salarios de los mas de 5.2 millones de trabajadores es decir 21.25%, es por eso que aunque el Producto Interno Bruto (PIB) aumenta  el impacto en la mayoría de la población no es significativo.

Si a esta tendencia poco beneficiosa para los trabajadores, tanto formales como informales,  en términos del crecimiento económico, le agregamos el aumento de los niveles de precios, como ya hemos señalado, es indetenible el deterioro de las condiciones de vida de mas del 70% de la población y aunque en los últimos 20 años se ha logrado disminuir los niveles de pobreza y pobreza extrema en nuestro país, la tendencia actual con relación a aumento de los precios y la profundización en la desigualdad en la distribución del ingreso, la tendencia está marcando a un deterioro progresivo de las condiciones de vida de la mayoría de los dominicanos hacia futuro, que si sigue así se van revertir los logros de la pobreza y la marginalidad, que ya se ha comenzado a expresar, a partir de la disminución del poder adquisitivo del dinero, en descomposición social,  insatisfacción en la población (los cacerolazos), delincuencia, aumento de la emigración ilegal, deserción escolar en las escuelas y universidades, violencia intrafamiliar.

Es por eso necesario, que, desde el ámbito de la política económica, se planifiquen y se impulsen acciones que tiendan a impactar en mayor calidad en el empleo e ingresos, estabilidad en los niveles de precios y a una redistribución de la nueva riqueza creada a través del crecimiento económico.

Juan E. Taveras Vargas

Juan E. Taveras Vargas Economista y profesor universitario UASD. Masters en negocios y relaciones económicas internacionales, masters en políticas publicas y globalización, especialidad en docencia virtual Especialista en planificación estratégica y formulación de proyectos. Promotor cultural.

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