"El afán del día no entra en conflicto con dedicar algunos minutos para mejor comprender dónde estamos y qué somos".

A nivel mundial se registran entre 100 000 y 130 000 vuelos diarios, lo cual representa ¡entre 36 millones y 44 millones de vuelos comerciales al año! Respecto a la cantidad de personas que se trasladan, para datos de 2024-2025 se movilizaron una media aproximada de 9 millones a 12 millones de personas ¡cada día!

De ahí la importancia y el impacto en cuanto a la energía que requieren los aviones para volar y la advertencia reciente de la Agencia Internacional de Energía —AIE— ante el conflicto de Medio Oriente de Estados Unidos e Israel frente a Irán.

La AIE ha expresado real preocupación ante una crisis en desarrollo de suministro de combustible de avión y altos precios principalmente en Europa, pero también en Asia. Estados Unidos es uno de los mayores productores, pero aun así, dado que su demanda interna es tan alta, su capacidad de exportación es limitada.

Es un momento y escenario apropiado para considerar, más allá de los grandes avances científicos y tecnológicos, la fuente primaria de esa energía que hace posible tan impresionante flujo.

Como energía primaria, es predominantemente combustible de origen fósil. El combustible es uno de los factores esenciales de la combustión, la cual es una reacción química que libera energía en la que inciden tres elementos: el combustible, el comburente —como el oxígeno, que permite la oxidación— y una energía de activación o calor inicial.

Para los aviones son ampliamente utilizados los combustibles fósiles derivados del petróleo, principalmente el queroseno, que por sus propiedades es de gran demanda para motores de turbina, junto a otros como el Avgas (gasolina con plomo) para motores de pistón.

A partir de lo dicho sobre la cantidad de vuelos diarios se puede entender el impacto de esas fuentes primarias de energía. Así, para el 2023 se estimó un consumo para aviones de entre 98 000 y 100 000 millones de galones de combustible.

Si bien se exploran otras formas de energía primaria para aviones a partir del enfoque Combustible de Aviación Sostenible (SAF, por sus siglas en inglés), a partir de materias primas no derivadas del petróleo, aún son iniciativas que en términos cuantitativos tienen muy poco impacto, pero de muy interesantes perspectivas hacia el futuro lejano, ya con experiencias —de poco alcance— mediante mezclas con queroseno de hasta un 50 % de SAF.

Hasta 12 millones de personas transportándose cada día, sus desafíos, sus perspectivas y el porqué de su relevancia.

Energía para volar.

Ramón Morrison

Consultor en Desarrollo Organizacional

Profesor de ciencias de primaria, secundaria y universitario ya jubilado, con la misma pasión de entonces.

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