Ya que este vuelo es más largo que mi vida,
decido no volver a detenerme por vanidades,
frutas prohibidas y fantasías,
a ganar perdiendo,
más que tiempo lo que no tengo,
por vil recuerdos y solo eso.
Prefiero un sueño que experimentos,
que siga siendo, libre, inconverso,
salvaje y travieso,
no en una jaula ni un museo.
Caricias sudando, que amor eterno,
convaleciente lleno de celos.
No esperar más y bajo la lluvia bañarme en cuero,
o solo sexo.
Amar sin riesgo, llorar contento,
no ser perfecto a vivir muriendo.
Sexo de nuevo, ahora y luego,
Sin mucho, solo el te quiero,
Sin más ni menos, con eso tengo.
De ahí este vuelo lleno de fuego,
y vapor de versos lo que atrás dejo;
por eso no vuelvo,
porque no quiero porque no debo,
cuestión de riesgos, cosa del viento,
vencer el miedo ya no es un reto.
Un vuelo sin puertos,
para que el cuerpo se tome en serio morir viviendo,
juzgar los besos, soñar despierto…
como al rey cuesta ser siempre bueno.
Y si un día vuelvo no es por deseo ni sentimientos más que incompletos llenos de ego,
quizás por necio, matando dudas,
o porque al sueño le gane el viento,
pero no creo,
pues cuando aprendo no desaprendo,
aunque olvidar también es bueno.
(También se ama apagando el fuego…
¿Te dije adiós?
Olvidé tanto que no recuerdo
y las neuronas solo evaporan versos contentos;
ya voy tan alto que todo es lejos;
pero si acaso: te dejé todo, menos el cielo (que es de este vuelo).
Adiós de nuevo.
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