La política económica de un gobierno se puede medir a partir de los resultados tanto de indicadores macroeconómicos, así como en términos de los efectos que pueden producir las acciones de dichas políticas en las familias, las empresas y el mismo Estado.

Un aspecto importante que se destaca en cada periodo de gobierno es el comparar lo que se prometió, visualizándose desde la planificación económica y los resultados que se han obtenido a partir de las políticas y acciones realizadas. Desde el año 2020 cuando se juramentó Luis Abinader como presidente, el discurso estaba orientado a mantener la estabilidad macroeconómica, para mantener y aumentar el poder adquisitivo de las familias, aumentar el gasto social y enfrentar la corrupción entre otras propuestas.

Si pasamos balance de forma resumida al periodo y medio de gobierno de Abinader, podemos encontrar los siguientes resultados, que son más que datos, pues han tenido un impacto irreparable en la población:

Desde agosto del año 2020, cuando asume el poder el actual gobierno, hasta julio del presente año 2026 la inflación acumulada es de 36.4% y cuando se mide la inflación acumulada en términos de aumento de los precios de los alimentos esta es de un 48%. Es decir que en el periodo de los 6 años, de cada 100 pesos que recibe la gente su poder de compra de alimentos se ha reducido a 52 pesos (100-48). Esto ha llevado a que el 70% de los trabajadores en la Republica Dominicana de menores ingresos no tienen la capacidad de cubrir el costo de la canasta básica que es de RD$29,608 en términos nominales, valorada al primer trimestre del 2026.

El crecimiento económico que hasta el año 2019 tuvo un crecimiento sostenido por encima de una 5%, en estos últimos seis años ha promediado anualmente 3.43%, por debajo del nivel de inflación de 5.8% promedio entre los años 2021 al 2025.

La deuda pública ha aumentado un 72% al pasar de US$39,178 millones en el año 2020 a US$67,371 millones a julio del presente año 2026. Además, mientras el gasto social (En salud, educación, protección social entre otros) disminuyo de 55.94% en el año 2020 a 41.92% en el año 2026, en tanto los intereses de la deuda publica aumentaron de 16.63% a 23.32%.

El déficit fiscal al relacionarlo con el producto interno bruto (PIB) pasó de 2.63% en el año 2021 a 3.5% a julio del 2026, desde esa perspectiva podemos señalar que el déficit fiscal en el período señalado aumento en un 33.1%.

El costo para la construcción y remodelación de viviendas aumento en un 41%, entre el periodo agosto del 2020 y junio del 2026, lo que aleja cada vez mas la posibilidad de que sobre todo la clase media baja y pobre pueda tener su propia vivienda y así se enfrente el déficit habitacional, que fue una de las promesas del actual gobierno al llegar al poder.

El aumento en el nivel general de precios y en consecuencia la perdida de poder adquisitivo de los salarios, ha provocada que la población trabajadora al no tener la posibilidad de adquirir los bienes de consumo que se requieren, ya que el salario no le alcanza para completar el mes, ha aumentado el financiamiento del consumo en más de un 40% a través de tarjetas de crédito, a esto se agrega que los préstamos para consumo en el sistema bancario han aumentado en más de un 25%.

Un ultimo aspecto de los últimos 6 años de gestión gubernamental que quiero destacar, es que los útiles escolares de forma acumulada han aumentado en un 32%, lo que se agrega al golpeo en el bolsillo de la clase trabajadora, tanto formal como informal, que de por si ya esta bastante afectado por el aumento de los bienes de consumo como anteriormente hemos señalado.

Juan E. Taveras Vargas

Juan E. Taveras Vargas Economista y profesor universitario UASD. Masters en negocios y relaciones económicas internacionales, masters en políticas publicas y globalización, especialidad en docencia virtual Especialista en planificación estratégica y formulación de proyectos. Promotor cultural.

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