El Archivo General de la Nación, con mi autoría y una hermosa portada del fotógrafo Odalis Rosado, ha publicado un libro con el título «Contra el olvido», con motivo de su pasada Feria del Libro sobre la historia dominicana del folclore, el cual comprende una colección de reseñas publicadas originalmente en este periódico digital «Acento», todas definidas en la exaltación de personajes que trascendieron en diversas áreas de la vida y la historia dominicana.
Todos estos personajes son revalorizados en la dimensión de sus aportes al país, su entrega a causas nobles y la exaltación de los más altos pensamientos en diversos lugares y épocas, para que no se olviden, sean referencias permanentes y se conviertan en ejemplos de vida.
Pero el sistema social dominante tiene otra visión y otras perspectivas: distorsionar, falsificar las acciones de los personajes y de los acontecimientos en una historia oficial al revés, una política de lucha y profanación de desvalorización, en favor del olvido, sobre todo después de su muerte.
El deber de los dominados es la lucha por el recuerdo, porque quien «mata» a los muertos es el olvido. El recordarlos los activa, los hace eternos. Los muertos que ofrendaron su vida por la patria no mueren jamás, porque viven en las dimensiones de la historia, en las esencias de la patria y en el corazón del pueblo.
Por eso, como dijo el antropólogo cubano Joel James, impedir el olvido es una necesidad de los oprimidos. Esta es la misión de este libro.

Aunque los seres humanos son diversos y cada uno es un mundo, con personalidades diferentes, hay valores y acontecimientos en que todos coinciden, como la nacionalidad, el amor y la entrega generosa a la patria.
Un observador editorial de este libro considera que «no es una investigación histórica, tampoco una compilación de biografías. Se trata de reseñas de homenaje a personajes de la cultura popular en la que se distinguieron estas personalidades: intelectuales, artistas, carnavaleros, maestros, ancestros y patriotas».
«Todos ellos hicieron contribuciones sustantivas a la sociedad dominicana, incluso desde el anonimato, desde el quehacer cotidiano a nivel popular que el tiempo amenaza con diluir en el olvido.
De ahí el título del libro y sus objetivos: rescatar la memoria de aquellos que pasaron por la vida dejando una huella en la cultura popular. La mayoría fueron conocidos por el autor, y algunos marcaron su vida, como las profesoras cocolas de su infancia. Y de ahí el tono de los textos. Son esencialmente emotivos, escritos desde la admiración y el sentimiento de pérdida.
No tienen pretensiones estilísticas, aun cuando los adorna con recursos poéticos para exaltar la dimensión de la mirada con la que los trae hacia el presente. Lenguaje emotivo, con una gran carga subjetiva.
A través de cada una de las figuras rescatadas, el autor reafirma su apuesta por la cultura popular en tanto esa es su base a partir de la cual ha conformado esta especie de panteón que es, en esencia, su homenaje».
Es posible escoger un renglón particular para la exaltación de sus protagonistas, pero al final esto trae una visión parcial de la realidad. Creemos que el mayor mérito de este libro es poder tener una dimensión de la totalidad, donde se conforma la riqueza democrática de la diversidad, reconociendo que los protagonistas aportaron en sus renglones particulares.
Hay intelectuales, investigadores que trascienden, con aportes al conocimiento de la verdadera historia dominicana, como es el caso del historiador Hugo Tolentino Dipp y del sociólogo Franklin Franco, con énfasis en el tema de la definición de la identidad dominicana, así como la presencia de África, el cimarronaje y los aportes afrodominicanos de Carlos Esteban Deive.
Lo mismo ocurre con los artistas, los carnavaleros, los maestros, los ancestros y, de manera especial, los patriotas, y reseña los acontecimientos que no aparecen en los textos de la historia oficial.
La odisea gloriosa de Los Palmeros no puede caer en el olvido, como no pueden ser eliminados los líderes, héroes y heroínas como las Hnas. Mirabal, Josefina Padilla, Aniana, Fe Ortega y Piky Lora. Al igual que Caamaño, Manolo, Juan Bosch, Peña Gómez, Hamlet, Claudio, Juan Miguel Román, Toribio, Iván Rodríguez, Homero Hernández y El Moreno.

Aunque a nivel internacional el líder más carismático e imponente que he conocido es el comandante Fidel Castro y mi personaje sigue siendo el inmenso Che Guevara, en el país, el líder de izquierda más carismático con quien he conversado ha sido El Moreno, un obrero con sabiduría profética, con visión antropológica-política, en particular, con la propuesta en ese momento del colonialismo ideológico.
El asesinato miserable de la mártir campesina Mamá Tingó es un acontecimiento que no puede ser eliminado, tergiversado ni minimizado por la historia oficial. Por eso, personajes y acontecimientos trascendentes son resaltados y revalorizados en este libro contra el olvido.
Este primer tomo, Contra el olvido, está destinado a circular a nivel popular, en las escuelas, colegios, centros educativos y centros culturales, en la lucha contra una historia al revés, que aúpa la distorsión y el olvido.
La lucha contra el olvido sigue siendo una necesidad de los oprimidos, de los que creen en el pueblo y en la grandeza de una patria libre y soberana.
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