El 9 de este mes de septiembre se cumplieron 64 años de la fundación de la Confederación Autónoma de Sindicatos Cristianos (CASC).

Me concedieron el honor de ser el conferencista principal para conmemorar tan importante ocasión. Conversé durante 25 minutos a mis hermanos cascianos del futuro del empleo y los empleos del futuro.

La primera parte de mi conferencia la dediqué a recrear el momento político en el que nació la CASC y a honrar la memoria de sus fundadores.

La CASC nació en el espacio democrático que se abrió en el país, a raíz de la muerte de Trujillo y la caída de su nefasta dictadura.

Se formaron otras centrales sindicales, por ejemplo, el Frente Obrero Unido Pro-Sindicatos Autónomos (FOUPSA), La Central Sindical de Trabajadores Dominicanos (CESITRADO) y una pequeña confederación creada por organizaciones de izquierda, que se llamó la Unión de Trabajadores Dominicanos.

Sin embargo, sólo la CASC sobrevivió a 64 años de educación sindical y lucha democrática.

Las otras, se dividieron y desaparecieron del escenario nacional.

Eran los tiempos de la guerra fría y la CASC supo jugar una posición neutral.

Sus fundadores interpretaron correctamente su papel de neutralidad, sin abandonar, el campo de la lucha en defensa de los trabajadores, la libertad, democracia, la independencia y la soberanía nacionales.

En reconocimiento a ese papel desempeñado, rindo homenaje a sus líderes fundadores que son, entre otros: Jesús Caminero, Porfirio Zarzuela, Luis Henry Molina, Gabriel Del Río Doñé, José Gómez Cerda, Eliseo Candelario (Panyé), Francisco Antonio Santos, Fernando Guante García, Elpidio Antonio Santos, Florinda Soriano (mamá Tingó), José Peña Gómez y Dionicio Frías (míster beca), entre otros.

La CASC se ganó el derecho de seguir existiendo y comprender todos los cambios que sufriría el mundo del trabajo.

Desde 2016 se declaró oficialmente en el foro de Davos, la emergencia de una Cuarta Revolución Industrial, llamada Revolución 4.0

Muchas ocupaciones desaparecerán, porque con el uso de la Inteligencia Artificial,  esos trabajos pesados lo podrá realizar un robot.

Aunque esto parece trágico, la buena noticia es que el trabajo indigno, de salarios precarios que esclaviza al ser humano, está llegando a su fin.

Esta nueva revolución científica creará más y mejores empleos. Según la predicción de Davos, se crearán 50 millones de empleos más que los que se perderán.

Estos serán empleos decentes, de más calidad y de mejores salarios.

Ahora bien, para desempeñar esos trabajos del futuro, se requerirán mayores competencias y nuevos conocimientos.

Tenemos que transformar los sistemas educativos, modificar la currícula de la Formación Técnico Profesional (FTP) y de la educación en sentido general.

El movimiento sindical tiene que prepararse para hacer buenas propuestas y no sólo protestas.

El mundo del trabajo está cambiando y el movimiento sindical debe de cambiar.

Promover más solidaridad, justicia y paz.

Luchar por la democracia y por los derechos de los ciudadanos; no únicamente por sus afiliados.

Debemos empeñarnos en que el siglo XXI sea el siglo del humanismo y no del algoritmo (Encíclica Magnifica Humanista del Papa León XIV).

El mundo del trabajo cambiará, debemos ocuparnos que cambie para un mundo mejor.

Más humano, más vivible y más feliz.

Rafael Santos Badía

Ministro Educación Superior

Ministro de Mescyt Político, abogado y maestro. Licenciado en Derecho. Maestrías en Diplomacia y Derecho Internacional y Derecho Administrativo. Especialista Economía Política y Derecho Laboral y Sindical. Experiencia y conocimientos sobre el sector sindical, el tripartismo y el sistema político, le han permitido participar activamente en la formulación de políticas educativas y laborales de la República Dominicana

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