La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó este martes que su Gobierno “nunca” estará de acuerdo con el uso de la fuerza en las relaciones internacionales, al rechazar de manera tajante cualquier intervención militar extranjera, en referencia a la reciente de Estados Unidos en Venezuela, que derivó en la detención de Nicolás Maduro.
Durante su conferencia matutina, la mandataria subrayó que, más allá de las posturas políticas internas o de las críticas a determinados gobiernos, México no avala que un país utilice la fuerza para imponer cambios de régimen.
“Para aquellos que no están de acuerdo con el régimen de Maduro o del chavismo en Venezuela es una cosa. Otra cosa es que una potencia, un país utilice la fuerza para llevarse a un presidente. Eso no podemos estar de acuerdo nunca”, expresó.
La gobernante mexicana enfatizó que se trata de un principio que trasciende ideologías y coyunturas políticas, y que debe ser compartido por toda la sociedad mexicana.
“Es un asunto de soberanía del pueblo de Venezuela. Como lo es de México o como lo es de cualquier país del mundo. No puede aprobarse eso”, sostuvo.
La presidenta defendió la tradición diplomática mexicana, que calificó como “ejemplar”, y recordó que la política exterior del país ha estado históricamente ligada a la defensa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos.
Señaló que este enfoque se debilitó parcialmente durante los gobiernos del Partido Acción Nacional (PAN) (2000-2012), pero que forma parte esencial de la identidad diplomática de México.
“México durante años ha tenido una política exterior ejemplar. Se perdió un poco durante el periodo del PAN de (Vicente) Fox (2000-2006) y de (Felipe) Calderón (2006-2012)”, afirmó.
Sheinbaum recordó que estos principios están consagrados en la Constitución mexicana, desde la Doctrina Estrada hasta reformas posteriores que consolidaron los ejes de la política exterior.
Destacó episodios históricos como el respaldo del presidente Lázaro Cárdenas a la República Española y la participación de México en iniciativas de paz en América Latina, como el Grupo Contadora.
“Es algo muy valioso que tenemos los mexicanos con nuestra política exterior. Nosotros no podemos estar de acuerdo nunca con que un país invada a otro fuera de más de la Carta de las Naciones Unidas”, señaló, incluso en casos donde existan acusaciones graves contra un gobierno.
“Incluso si fuera culpable de lo que se le acusa – advirtió – que todavía está por verse en el caso de Maduro”.
Finalmente, Sheinbaum recalcó que la Constitución obliga al Ejecutivo a defender principios como la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de controversias y la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza.
Intervención de EE.UU. en México no “serviría de nada” una
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó también que una eventual intervención de Estados Unidos en territorio mexicano “no serviría de nada” para reducir la violencia ni el tráfico de drogas, al tiempo que defendió la "soberanía nacional" y una relación bilateral con Washington basada en la "cooperación sin subordinación".
“Primero, es un asunto de soberanía, de defensa de la soberanía nacional. Pero segundo, no serviría de nada”, afirmó durante su conferencia matutina en referencia a las reiteradas ofertas del presidente estadounidense, Donald Trump, de enviar tropas para combatir a los grupos criminales del narcotráfico.
Las declaraciones de Trump han aumentado la tensión ya que se producen tras la operación militar de Estados Unidos el pasado sábado en Venezuela, en la que capturaron al presidente, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, quienes posteriormente fueron trasladados a Nueva York, donde encaran un juicio por narcotráfico entre otros delitos.
Sheinbaum, quien ha rechazado enérgicamente la intervención estadounidense en Venezuela, insistió en que México mantendrá la coordinación con Estados Unidos en materia de seguridad, pero siempre bajo principios de respeto mutuo.
“Con Estados Unidos colaborar, coordinarse, pero nunca en una situación de subordinación, sino de colaboración y de coordinación”, concluyó.
La presidenta explicó que la estrategia de seguridad de su Gobierno se sustenta en dos grandes ejes: la atención a las causas y la cero impunidad, por lo que enfatizó la importancia de ofrecer alternativas de vida a los jóvenes para alejarlos de la delincuencia organizada.
“Darle opciones a los jóvenes siempre, que los jóvenes no piensen nunca que un grupo de tipo es una opción de vida y no realmente es una opción de muerte”, dijo.
Asimismo, Sheinbaum recordó a experiencias pasadas de colaboración con Estados Unidos, particularmente durante el Gobierno de Felipe Calderón (2006-2012), cuando agentes de la Agencia Antidrogas estadounidense (DEA) participaron abiertamente en operativos en México.
“En la época de Calderón los agentes de la DEA iban a los operativos. Estaban con las fuerzas federales y ¿de qué sirvió?”, cuestionó, al señalar la elevada tasa de homicidios y la ola de violencia resultante.
Por último, y cuestionada sobre si a la reciente definición de Washington al fentanilo como un arma de destrucción masiva podría dar a Estados Unidos más argumentos a operaciones en territorio nacional, reconoció que es posible, “pero eso no quiere decir que vaya a ocurrir”.
“Cuando nombraron a la delincuencia organizada como terrorismo, nosotros incorporamos un artículo, unos párrafos en el artículo 40 de la Constitución (de México) para la defensa de la soberanía”, apuntó.
Al leer el artículo, Sheinbaum remarcó que México “no consentirá intervención, ni investigación, ni persecución alguna sin la autorización y colaboración expresa del Estado Mexicano en el marco de las leyes aplicadas”.
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