La Casa Blanca ofreció este martes una cena de Estado en honor al rey Carlos III del Reino Unido y la reina Camila, con un menú de alta cocina y una selección de vinos estadounidenses, después del discurso del monarca ante el Congreso.
La velada, organizada por la primera dama, Melania Trump, estuvo marcada por un menú de inspiración estacional que incluyó elaboraciones como velouté de verduras de huerta, raviolis de hierbas de primavera y lenguado meunière, además de un postre con miel de la Casa Blanca y chocolate sin harina en forma de colmena.
Aunque Donald Trump no consume alcohol, la Casa Blanca ofreció una diversidad de vinos de productores de Estados Unidos, como Hopkins Riesling, Penner-Ash Pinot Noir y Newton Chardonnay.
La cena fue acompañada por un programa musical a cargo de agrupaciones militares y una decoración de flores de primavera.
Trump quiere su salón de baile en la Casa Blanca
La cena de Estado con Carlos III se celebró en un momento de especial sensibilidad para Trump en materia de seguridad. Apenas días antes, el sábado 25 de abril, el presidente fue evacuado de la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca —celebrada en el hotel Washington Hilton— tras la irrupción de un hombre armado que intentó atravesar un puesto de control del Servicio Secreto.
El incidente reavivó de inmediato el llamado de Trump a acelerar la construcción de un polémico salón de baile de 400 millones de dólares en el ala este de la Casa Blanca. "Lo ocurrido anoche es precisamente la razón por la que todos los presidentes de los últimos años necesitan un salón de baile grande y seguro", escribió el mandatario en Truth Social.
El proyecto, que enfrenta impugnaciones judiciales, fue defendido por Trump con el argumento de que "nunca habría ocurrido" el incidente de haber contado ya con ese espacio propio. Sus abogados presentaron ante un tribunal una solicitud para reanudar las obras, paralizadas por orden judicial.
La recepción al monarca
A su arribo a la Casa Blanca, Carlos III fue recibido por Trump, quien elogió el discurso que el monarca ofreció horas antes en el Congreso con un escueto "gran discurso" y bromeó diciendo que se sentía "celoso".
Previo al evento, se observó a Melania luciendo un vestido Dior color rosa delfinio sin tirantes, mientras que la reina Camila portó un vestido-abrigo rosa de la misma firma.
El discurso histórico ante el Senado
Por la tarde, el rey Carlos III, ante el Senado estadounidense, llamó a la reconciliación entre su país y Estados Unidos en medio de las tensiones entre el Gobierno laborista de Keir Starmer y la Administración Trump.
El rey subrayó que ambos países comparten "una historia de reconciliación, renovación y de una asociación extraordinaria", durante un discurso que es el primero pronunciado por un monarca británico desde el de Isabel II en 1991.
También rompió una lanza a favor de la OTAN, organización que Trump ha amenazado con abandonar. "La OTAN está comprometida con la defensa mutua", afirmó, al recordar que la Alianza activó por primera vez el Artículo 5 tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
La sombra de Epstein
Sobre la visita de Estado sobrevuela el caso del pederasta Jeffrey Epstein, a raíz de la investigación sobre el príncipe Andrés, hermano de Carlos III. Los reyes, sin embargo, no se reunirán con las víctimas durante su viaje.
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