El Partido Comunista de Venezuela (PCV) denunció este martes que el gobierno de la presidencta encargada Delcy Rodríguez opera bajo una "subordinación y coloniaje" frente a Washington.
Lo dijo el mismo día en que Caracas firmó un nuevo contrato energético con la italiana ENI y que el titular de la embajada de EEUU, el encargado de negocios John Barrett, llamó a las empresas privadas a aprovechar una "oportunidad histórica" en el país sudamericano y caribeño.
El PCV rompe el silencio: "Un gobierno vergonzoso"
El secretario general del Comité Central del PCV, Óscar Figuera, no midió sus palabras. "Un Gobierno postrado, un Gobierno que acepta sin resistencia el tutelaje. Un Gobierno que felicita a sus opresores. Realmente, un Gobierno vergonzoso", afirmó en una nota de prensa difundida este martes.
La declaración del dirigente comunista —cuyo partido fue intervenido por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) durante la era madurista— adquiere un peso político particular: proviene de una fuerza que históricamente se opuso a la oposición liberal venezolana y que ahora apunta sus críticas directamente contra el gobierno que emergió tras la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026.
Figuera sostuvo que en Venezuela "se estaría imponiendo una ruta política subordinada a intereses externos", en alusión directa a la administración del presidente Donald Trump, y advirtió que esa política busca "desmovilizar al pueblo trabajador y desviar la atención de la crisis nacional".
El telón de fondo: negocios con Washington y Roma
Las acusaciones del PCV no llegan en el vacío. Este mismo martes, el gobierno de Rodríguez suscribió un nuevo contrato con la compañía italiana ENI para el desarrollo del campo Junín-5, ubicado en la Faja Petrolífera del Orinoco, en lo que el propio ejecutivo calificó como "una de las apuestas más importantes" para elevar la producción de gas y crudo.
El acuerdo fue firmado en Caracas en presencia del CEO de ENI, Claudio Descalzi, y contempla la suscripción de una hoja de términos para las actividades primarias en esa área, gestionada junto a PDVSA.
Barrett y el llamado a los empresarios
En paralelo, el encargado de negocios de Estados Unidos en Caracas, John Barret, quien llegó al país apenas el 23 de abril para implementar el "plan de tres fases" diseñado por Trump y el secretario de Estado Marco Rubio, se reunió este martes con la Cámara Venezolano-Americana de Comercio e Industria (Venamcham) y aseguró que las empresas privadas de ambos países "están listas para impulsar la fase de recuperación económica".
Un día antes, el lunes, Barrett había instado a los miembros de la Cámara Petrolera de Venezuela a aprovechar lo que describió como una "oportunidad histórica", luego de que Caracas y Washington restablecieran relaciones y acordaran la apertura del sector energético venezolano.
Contexto: Venezuela después de Maduro
Desde la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero de 2026, Delcy Rodríguez asumió la presidencia en calidfad de encargada y trazó un giro pragmático en la política exterior venezolana.
Su gobierno liberó presos políticos, restableció relaciones con Washington y abrió el sector energético a la inversión extranjera, incluyendo acuerdos con empresas italianas, españolas y estadounidenses.
Una crítica desde la izquierda antimadurista
Lo que hace singular la embestida del PCV es su origen ideológico. El partido de Figuera no es oposición liberal ni proestadounidense: es una fuerza marxista que durante años mantuvo distancia crítica del chavismo tardío y fue perseguida por el propio aparato judicial de Maduro mediante la intervención del TSJ.
Su denuncia de "coloniaje" apunta a una lectura de izquierda que ve en el acercamiento con Trump no una transición democrática, sino un "cambio de amos".
La acusación resuena además en un momento en que España prepara la invitación a Rodríguez para la Cumbre Iberoamericana de noviembre, lo que refuerza la imagen de una Venezuela que busca reintegrarse a la comunidad internacional bajo nuevas condiciones.
¿Soberanía o pragmatismo?
El debate que abre el PCV no es menor: ¿hasta dónde puede llegar la apertura de Rodríguez sin que se convierta en una cesión estructural de soberanía?
La firma con ENI, las reuniones de Barrett con el empresariado venezolano y el silencio del gobierno ante las críticas comunistas configuran un escenario en el que la Venezuela posmadurismo navega entre la necesidad de inversión y las acusaciones de subordinación.
Por ahora, Caracas parece haber elegido los contratos sobre los discursos.
(Con informaciones de las agencias EFE y AFP y otros servicios de Acento)
Compartir esta nota