El dirigente opositor israelí Gadi Eisenkot abrió la posibilidad de incorporar al partido Likud, del primer ministro saliente Benjamin Netanyahu, a un Gobierno de unidad nacional, siempre que la coalición esté encabezada por él y se aparte de los sectores más radicales de la derecha.

La propuesta supone una posibilidad de entendimiento entre los principales bloques políticos de Israel, enfrentados después de las elecciones parlamentarias del pasado 27 de octubre, en las que ninguno consiguió los 61 escaños necesarios para controlar la Knéset, el Parlamento israelí.

Netanyahu  debe romper su alianza con extremistas

El partido Yashar, liderado por Eisenkot, respondió a la propuesta de Netanyahu de establecer un Gobierno de unidad nacional y planteó que el Likud y sus aliados podrían incorporarse a una Administración encabezada por el dirigente opositor si rompen su alianza con los sectores extremistas y aceptan los principios de la nueva coalición.

Sin embargo, la declaración partidaria no significa que Netanyahu tenga garantizada una posición dentro del próximo Ejecutivo.

Eisenkot ha cuestionado reiteradamente su continuidad política y considera que debe abandonar la vida pública por su responsabilidad en los acontecimientos del 7 de octubre de 2023.

La posibilidad de que Netanyahu continúe como primer ministro, por tanto, es diferente de la eventual incorporación de dirigentes y legisladores del Likud a un Gobierno de unidad.

Eisenkot recibe el encargo de formar Gobierno

El presidente israelí, Isaac Herzog, designó este domingo a Eisenkot para intentar formar el próximo Gobierno, después de que las consultas con las fuerzas políticas representadas en el Parlamento reflejaran un mayor respaldo al dirigente opositor.

Según la Presidencia israelí, 67 diputados recomendaron que Eisenkot recibiera el encargo, mientras que 46 respaldaron a Netanyahu. Otros siete parlamentarios no recomendaron a ninguno de los dos.

El resultado de las elecciones dejó 53 escaños para el bloque de Netanyahu, 48 para las fuerzas opositoras encabezadas por Eisenkot y 19 para las formaciones árabes.

Eisenkot dispone inicialmente de 28 días para negociar una coalición, plazo que el presidente puede ampliar hasta 14 días adicionales.

Entre sus alternativas figuran un acuerdo de unidad con sectores del Likud, el respaldo de los partidos árabes o un entendimiento con las formaciones ultraortodoxas. Todas presentan dificultades políticas, debido a las diferencias sobre la participación de los partidos árabes y el servicio militar obligatorio.

Netanyahu todavía con opciones de seguir en el poder

Sin Netanyahu: Eisenkot abre la puerta al Likud en un Gobierno de unidad

Aunque la designación de Eisenkot representa un revés para Netanyahu, no significa que su salida del poder sea definitiva.

Si el dirigente opositor no consigue reunir los apoyos necesarios para formar Gobierno, Herzog podría encomendar posteriormente esa responsabilidad al propio Netanyahu, quien también tendría la oportunidad de negociar una mayoría parlamentaria.

Además, mientras concluyen las negociaciones, Netanyahu y su gabinete permanecen en funciones como Gobierno saliente, con facultades limitadas.

La formación de un Ejecutivo encabezado por Eisenkot dependerá de su capacidad para superar las diferencias entre los partidos que respaldaron su candidatura y conseguir los apoyos parlamentarios necesarios.

Por ahora, la posibilidad de que Netanyahu siga como primer ministro continúa abierta, pero no existe un acuerdo que garantice su permanencia.

La alternativa de mayor claridad en las declaraciones de Yashar es incorporar legisladores del Likud a un Gobierno dirigido por Eisenkot, sin mantener necesariamente a Netanyahu al frente.

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