Este sábado 14 de febrero, la Organización Mundial de Salud (OMS) concluirá una semana de intensas negociaciones en Suiza en un paso clave más para que el planeta encare sin tantas injusticias la próxima pandemia, garantizando desde ya un acceso a medicinas y vacunas que haga olvidar la siniestra e inhumana respuesta a la COVID-19.
Primero fueron las mascarillas y luego la brecha de desigualdad en el acceso global a las dosis de vacunas, un fenómeno que la OMS califica como un "fracaso moral catastrófico".
Puntos clave de la inequidad
Acaparamiento: Los países de ingresos altos, que representan solo el 16% de la población mundial, adquirieron inicialmente más del 60% de las dosis de vacunas disponibles. En contraste, el 80% de la población mundial solo tuvo acceso al 5% de las vacunas totales durante las etapas críticas.
En Ginebra, negocian ahora un sistema para hacer operativo el ya firmado Acuerdo sobre Pandemias, que define cómo se distribuirán equitativamente los beneficios derivados (como vacunas y tratamientos) de una inicial información compartida sobre patógenos con potencial pandémico.
El objetivo central es finalizar los detalles operativos del Sistema de Acceso a Patógenos y Distribución de Beneficios (PABS), que funcionará como un anexo fundamental del Acuerdo sobre Pandemias adoptado en mayo de 2025.
Durante esta semana de negociaciones, las delegaciones abordaron el llamado Mecanismo de Financiamiento Coordinado. El grupo discute la propuesta para los términos de referencia de este mecanismo PABS, esencial para la sostenibilidad del acuerdo sobre Pandemias.
La conclusión de este anexo técnico es el paso previo necesario para que el Acuerdo sobre Pandemias pueda abrirse formalmente a la firma y posterior ratificación por parte de los parlamentos nacionales, adonde llegará lo que se decida ahora y se formalice antes en la 79.ª Asamblea Mundial de la Salud que se realizará en mayo de 2026.
Aunque el marco general del Acuerdo fue aprobado por consenso en la 78.ª Asamblea Mundial de la Salud en mayo de 2025, elementos críticos quedaron pendientes para este grupo de trabajo reunido ahora en Suiza.
Por ejemplo, se negoció esta semana que los fabricantes farmacéuticos proporcionen a la OMS acceso rápido a al menos el 20% de su producción de productos sanitarios (vacunas, terapias y diagnósticos) en tiempo real durante una emergencia pandémica del futuro. ¿Se logrará formalizar ese porcentaje?
El acuerdo también establece que los países que detecten virus con potencial pandémico deben compartir muestras y datos de secuencias genéticas a través del sistema PABS.
Enfoque de equidad
El objetivo es corregir los desequilibrios vistos durante la COVID-19, garantizando que el acceso a suministros médicos sea justo y basado en el riesgo de salud pública, especialmente para países en desarrollo.
Durante el desarrollo de las negociaciones de esta semana, el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo que esperaba de los negociadores que consoliden un marco jurídico vinculante de tal forma que evite el "caos y la desigualdad" vividos durante la COVID-19.
Las expectativas principales de Tedros Adhanom Ghebreyesus para esta fase final se centran en tres pilares:
1. Compromisos de la industria y acceso al 20%. Tedros busca que el acuerdo garantice a la OMS el acceso en tiempo real a, al menos, el 20% de la producción de suministros médicos críticos (10% como donación y 10% a precios asequibles) durante una emergencia. El objetivo es asegurar que la respuesta no dependa de la caridad, sino de un sistema de abastecimiento predecible.
2. Consolidación del sistema PABS. El director espera que los países cierren los detalles técnicos del Sistema de Acceso a Patógenos y Reparto de Beneficios (PABS), sistema que busca que, a cambio de que los países compartan muestras de virus y secuencias genéticas de forma rápida, reciban beneficios tangibles como acceso garantizado a las vacunas y diagnósticos desarrollados a partir de esa información.
3. Un "Plazo Absoluto" para la Equidad. Tras la adopción histórica del acuerdo base en mayo de 2025, Tedros ha expresado su confianza en que las sesiones de febrero de 2026 cumplan con el "plazo absoluto" para finalizar los anexos pendientes antes de la 79.ª Asamblea Mundial de la Salud.
Su meta es dejar un legado de seguridad sanitaria global que sea:
Justo: Basado en el riesgo de salud y no en el poder adquisitivo.
Solidario: Con mecanismos claros para apoyar a los países en desarrollo.
A pesar de nuevos retos, como la retirada oficial de Estados Unidos de la OMS en enero de 2026 bajo la administración de Donald Trump, Tedros insiste en que el acuerdo es vital para proteger a las futuras generaciones de un mundo fragmentado.
Lo repitió durante toda la semana: "Este es un momento decisivo para fomentar la convergencia, un momento que brinda una oportunidad para reducir las diferencias, aclarar las expectativas y avanzar hacia un consenso con respecto a los principales problemas que siguen existiendo".
Será fundamental, añadió, lograr ahora "avances para mantener el impulso", porque sin el anexo PABS, por ejemplo, el Acuerdo no está totalmente listo para su firma, su ratificación y su aplicación, y la Asamblea Mundial de la Salud debe recibir un texto que los Estados Miembros puedan examinar y con el que puedan trabajar.
"No hay margen para las demoras —remarcó—, porque la próxima pandemia no esperará".
"Ustedes, los Estados Miembros, demostraron el año pasado que es posible avanzar, incluso bajo presión. Alcanzaron un acuerdo sobre el instrumento central propiamente dicho… que establece muchos de los elementos que hoy orientan su trabajo. Pueden hacerlo de nuevo. Les insto a que aprovechen el tiempo que queda hasta el sábado para profundizar en el diálogo, buscar fórmulas de compromiso y centrarse en las esferas en las que la convergencia es posible", les dijo el martes.
Les recordó al día siguiente que "muchos se mostraban algo escépticos respecto al Acuerdo sobre Pandemias el año pasado; recuerdo un mensaje en concreto que tuvo eco: puede que no estemos satisfechos con algunos aspectos, pero ¿podemos aceptarlos? Puede que no sea perfecto, pero tenemos que hacernos esta pregunta. Eso los ayudó a encontrar puntos en común Recuerdo esas noches tan largas. Lo lograron antes, y lo lograrán de nuevo", sostuvo.
Es decir, no vale quedarse estáticos en el actual statu quo, además de que "el mundo está observando, así que mi mensaje a todos los Estados Miembros es: hagámoslo. Tengo plena confianza en que lo lograrán".
Seis años después de la pandemia COVID-19
Seis años después de que la OMS declarara la COVID-19 como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII), el balance global deja una conclusión clara para los sistemas de salud: el mundo está mejor preparado para enfrentar una nueva pandemia, pero ese avance sigue siendo frágil, desigual y reversible.
La emergencia por la COVID-19, oficialmente levantada en mayo de 2023, continúa marcando la agenda de la salud pública mundial y la planificación de los sistemas sanitarios nacionales.
“El mundo aprendió que las amenazas globales requieren respuestas globales. La solidaridad es la mejor inmunidad”, declaró previamente el director general de la OMS.
Desde la pandemia, la OMS, los Estados Miembros y sus aliados han impulsado transformaciones de fondo en los mecanismos de prevención, vigilancia y respuesta ante emergencias sanitarias.
Entre los hitos más relevantes se encuentra efectivamente la adopción del Acuerdo de la OMS sobre Pandemias en mayo de 2025, un instrumento jurídico que busca fortalecer la seguridad sanitaria mundial con un enfoque explícito en la equidad.
A ello se suman las modificaciones al Reglamento Sanitario Internacional (RSI), que entraron en vigor en septiembre de 2025, y el fortalecimiento de la financiación internacional a través del Fondo para Pandemias, que ya ha movilizado más de US$ 1.200 millones en subvenciones y catalizado inversiones por cerca de US$ 11.000 millones en 98 países.
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