La junta militar de Myanmar informó este miércoles 2 de abril que decreta un alto el fuego contra grupos opositores armados para facilitar las labores de rescate tras el fatídico terremoto del pasado 28 de marzo. El anuncio llega en momentos en que las autoridades confirman que la cifra de muertos por el seísmo supera los 3.000.
Las consecuencias del terremoto que se produjo la semana pasada continúan en Myanmar. Mientras el tiempo se agota para encontrar sobrevivientes, la junta militar que controla el país anunció este miércoles 2 de abril un cese el fuego temporal en sus ofensivas contra grupos opositores armados para facilitar las labores de búsqueda y rescate.
La tregua se extenderá desde este miércoles hasta el próximo 22 de abril, según reportó la cadena estatal 'MRTV'.
La confirmación de la institución castrense se produce un día después de rechazar un alto el fuego ofrecido por grupos rebeldes, para facilitar las tareas de ayuda en un país donde la ya preocupante situación humanitaria empeora tras el movimiento telúrico.
No obstante, en un comunicado, la junta militar, que detenta el poder desde el golpe de Estado de 2021, advirtió que los grupos armados que violen sus términos serán objeto de "contraataques".
El anuncio de tregua llega mientras sigue aumentando la cifra de víctimas mortales. El número de personas muertas ya supera los 3.000, según confirmaron las autoridades locales este miércoles.
Numerosas organizaciones humanitarias y diversos países han pedido que se garantice la protección de civiles y de la asistencia, debido a que más de 8,5 millones de personas se han visto "directamente afectadas" por el terremoto, según cifras de la oposición democrática birmana.
Zaw Min Tun, portavoz de la junta, declaró a la agencia de noticias EFE que desplegaron alrededor de 1.400 rescatistas de 15 naciones, incluidas Rusia y China. Países de la región también enviaron asistencia humanitaria.
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Ejército de Myanmar admite que abrió fuego contra un convoy humanitario
La junta militar que controla el país aseguró que sus tropas dispararon al paso de un convoy de la Cruz Roja china tras una confusión sobre su origen, pero, señaló, que no se registraron víctimas.
Según la institución castrense se trató de disparos de advertencia contra el convoy. El portavoz del régimen castrense, Zaw Min Tun, señaló que los militares "dispararon al aire tres veces" después de que el Ejército pidiera al convoy de unos nueve vehículos que parara.
El vocero de la junta aseveró que la Cruz Roja China no había notificado a las autoridades que un convoy iba a ingresar en la noche del martes.
"Queremos urgir a las organizaciones de ayuda internacionales a que informen de sus operaciones y de sus planes de seguridad", agregó el vocero militar.
Por su parte, organismos no gubernamentales denunciaron que la junta militar del país asiático pone resistencia en permitir el acceso de asistencia humanitaria en algunas regiones, donde predomina la resistencia contra el control del Ejército.
Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores del gigante asiático informaron que los suministros y los equipos de ayuda estaban a salvo e instó a Myanmar a garantizar la seguridad de los rescatistas.
“Es necesario mantener abiertas y sin obstáculos las rutas de transporte para los esfuerzos de socorro”, apuntó Guo Jiakun en conferencia de prensa.
Zonas como Sagaing, las cuales quedaron devastadas por los efectos del terremoto, han estado en su mayoría bajo control de grupos armados disidentes a los militares.
“Serán unos de los lugares más difíciles de alcanzar para las agencias de ayuda, dadas las restricciones del régimen, una configuración compleja de las administraciones locales y el control de los grupos de resistencia armada y el conflicto persistente”, sostuvo en un comunicado el International Crisis Group.
El ICG añadió que fue difícil saber con precisión los daños de la catástrofe porque la junta –como parte del conflicto interno- generó un apagón de Internet e inhabilitó las redes de telefonía móvil.
Entidades como Human Rights Watch (HRW) exigieron a los gobernantes de Myanmar que no se interpongan en el trabajo de las agencias humanitarias. Además, la organización defensora de los derechos humanos señaló su desconfianza en que la cúpula militar sea responsable en la distribución de ayuda.
“No se puede confiar en que la junta de Myanmar responda a un desastre de esta magnitud. Los gobiernos y las agencias internacionales preocupados deben presionar a la junta para que permita el acceso pleno e inmediato a los sobrevivientes”, remarcó Bryony Lau, subdirectora de HRW para Asia.
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Con Reuters y EFE
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