Los precios del petróleo mundial superaron este jueves 30 de abril los 126 dólares por barril, el mayor precio de los últimos cuatro años, ante la preocupación de que la guerra en Medio Oriente derive en una prolongada interrupción del suministro de crudo por el cierre del estrecho de Ormuz.

El índice del Brent, que sirve de referencia global, alcanzó un máximo de 126,41 dólares por barril, el nivel más alto desde el 9 de marzo de 2022, cuando la guerra en Ucrania tensó el mercado energético mundial.

No obstante, horas más tarde ya había rebajado 4,14 dólares, un 3,5%, hasta los 113,89 dólares, aunque el repunte sonó como un recordatorio de que los efectos de la guerra en Medio Oriente aún están por cobrar dimensión.

El cierre del estrecho de Ormuz, por donde circula una quinta parte de la cuota mundial de petróleo y gas natural licuado, está perjudicando el crecimiento económico mundial con graves amenazas para la inflación.

La vía marítima estratégica fue bloqueada por Irán  a inicios de marzo como una respuesta a los ataques de EE. UU. e Israel.

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¿Qué antecedió el último repunte en el precio del crudo?

Antes del repunte del petróleo, el medio digital 'Axios' afirmó, citando fuentes bajo anonimato, que este jueves habrá una reunión en la Casa Blanca donde Trump discutirá sobre una serie de planes para atacar militarmente a Irán, como un acto de presión para que Teherán retome las negociaciones sobre su programa nuclear.

El propio Trump sugirió al medio estadounidense la posibilidad de extender el bloqueo contra los puertos iraníes, lo que implica una prolongación del conflicto que lastimaría aún más la cadena de suministro de crudo.  

El precio del Brent se ha duplicado desde que comenzó el ataque estadounidense-israelí contra Irán el 28 de febrero, mientras que el crudo de referencia estadounidense West Texas Intermediate (WTI) ha subido alrededor de un 90%. Ambos se encaminan a su cuarto mes consecutivo al alza.

El petróleo, el gas y sus derivados refinados son fundamentales no solamente para el funcionamiento de automóviles, camiones y aviones, sino también para el suministro eléctrico de hogares e industrias y la producción de plásticos, fertilizantes y muchos otros sectores.

Solo siete barcos han cruzado el estrecho de Ormuz en las últimas 24 horas, según datos de transporte marítimo publicados el jueves, una cifra que antes de la guerra oscilaba entre 125 y 140 embarcaciones.

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¿Cómo afecta el precio de la gasolina en la inflación en EE. UU.?

El repunte de los precios de la gasolina en Estados Unidos —con un encarecimiento del 21% en marzo— ha elevado el principal indicador de inflación hasta su punto más alto en los últimos tres años.

Se trata de la medición de Gastos de Consumo Personal (PCE) que realiza el Departamento de Comercio, la de mayor incidencia en la Reserva Federal, que apuntó a un encarecimiento de los precios de un 0,7% en marzo respecto al mes anterior y del 3,5% en relación con el año anterior, lo que significa el mayor incremento registrado desde mayo de 2023.

Un cartel muestra los precios de la gasolina en medio del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán, en Washington D.C., EE. UU., 15 de marzo de 2026.

El precio del combustible fue un indicador determinante para el alza de la inflación. El promedio del galón de gasolina en todo el país subió a 4,22 dólares este jueves, según la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA), frente a los 2,98 dólares previos al inicio de la guerra.

Por ello, la inflación subyacente, que no tiene en cuenta ni el precio de los alimentos ni el de la energía (combustibles), aumentó un 3,2% respecto al año anterior.

Con este panorama económico al interior de las fronteras y una guerra en Medio Oriente que no da señales de un pronto fin, la Reserva Federal se aleja cada vez más de su objetivo de mantener la inflación por debajo del 2%.

En consecuencia, no es previsible una rebaja de los tipos de interés dado que mantenerlos estables o incluso aumentarlos suele ser la respuesta de la entidad para controlar el encarecimiento de los precios.

El presidente saliente de la Reserva Federal, Jerome Powell, indicó en una conferencia de prensa el miércoles 29 de abril que el banco central probablemente mantendrá sin cambios su tasa de interés durante meses mientras evalúa el impacto de la guerra con Irán.

Esta situación no favorece al presidente Donald Trump, quien ha abogado insistentemente por una bajada de los tipos de interés e incluso se ha enemistado con Powell por no acceder a su objetivo.

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¿Cómo erosiona la guerra a la economía iraní?

En Teherán la inflación está lejos de medirse en un dígito. Los ataques de Estados Unidos e Israel no solo aniquilaron la cúpula del régimen de los ayatolás, sino que también provocaron daños por 270.000 millones de dólares y golpearon 3.000 infraestructuras industriales.

Entre los sectores atacadas por Estados Unidos e Israel se encuentran los más importantes del país, como el petroquímico y el siderúrgico, responsables de cientos de miles de puestos de trabajo directos y jugosas exportaciones. En 2025, la venta de petroquímicos dejo ganancias a Teherán por 13.000 millones de dólares, mientras que la industria del hierro y el acero reportó 6.000 millones en ingresos.

Tras los bombardeos, 50 plantas petroquímicas han cerrado y la principal acería iraní y una de las mayores de Oriente Medio, Mobarakeh, tardará al menos un año en recuperar su capacidad normal, lo que ha llevado a la prohibición de las exportaciones de estos dos sectores hasta nuevo aviso.

Un millón de empleos directos y dos millones indirectos han sido fulminados por efectos del conflicto, informó recientemente el viceministro de Trabajo, Cooperación y Bienestar Social, Gholamhosein Mohamadi.

Una mujer camina junto a un edificio muy dañado cerca de la plaza Ferdowsi en Teherán, el 3 de marzo de 2026.

El debilitamiento del sector industrial iraní se suma el apagón de internet decretado por Teherán, que ha paralizado a muchos comerciantes, principalmente medianos y pequeños, con un coste diario de 3.300.000 de dólares, informó el ministro iraní de Comunicaciones, Sattar Hashemi.

Además, el bloqueo de los puertos iraníes ordenado por Donald Trump amenaza las exportaciones petróleo, que el año pasado se situaron en 80.000 millones de dólares el año pasado.

Los efectos de la guerra ya no pueden disimularse en Teherán, con un encarecimiento de los precios de hasta un 71%, según el Centro de Estadísticas de Irán. En las calles, todo está más caro: plásticos, envoltorios, tuberías o tejidos, lo que a su vez eleva el coste de productos básicos como los alimentos.

El rial iraní reportó el miércoles un mínimo histórico al cotizarse en 1.800.000 por dólar, lo que supone una caída del 13,35 % frente al cambio del martes y de un 15% respecto al lunes.

¿Cómo impacta la guerra en los precios de los vuelos?

Con el verano a la vuelta de la esquina, las aerolíneas enfrentan a su mayor desafío desde la pandemia de Covid-19. La guerra contra Irán ha elevado el precio del combustible para aviones hasta un 84%, según datos del centro de monitoreo IATA, mientras que los viajes hacia o a través de Medio Oriente se mantienen en mínimos.

"Existe el riesgo de que veamos un racionamiento del suministro de combustible, particularmente en Asia y Europa", alertó a Reuters Willie Walsh, director de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo.

El grupo alemán Lufthansa, propietario de la aerolínea del mismo nombre y otras más, anunció el pasado martes 28 de abril que recortará 20.000 vuelos de corta distancia hasta octubre, debido al aumento de los precios del combustible y la preocupación de que algunos países puedan quedarse sin abastecimiento.

Entretanto, Air France-KLM prevé que su factura de combustible de este año llegue a los los 9.300 millones de dólares, lo que implica un aumento de 2.400 millones debido a las perturbaciones por el conflicto, según anunció este jueves la compañía, al tiempo que rebajó sus previsiones de capacidad.

Un avión Airbus 320-214 de la compañía Eurowings pasa delante de la luna gibosa creciente, sobre la ciudad alemana de Fráncfort, el 23 de abril de 2026

Otras empresas mantienen proyecciones más positivas. El consejero delegado de la aerolínea de bajo costo Ryanair, Michael O’Leary, restó importancia a las preocupaciones al afirmar a Reuters que "el riesgo de una interrupción en el suministro está disminuyendo", citando conversaciones recientes con proveedores de toda Europa a principios de semana.

Jozsef Varadi, delegado de Wizz Air, otra aerolínea de bajo costo, afirmó que las reservas para el verano eran sólidas. 

Las aerolíneas del Golfo son las más afectadas, según los datos de Cirium Ascend, que muestraron en marzo una caída del 50% en los vuelos operados por compañías de Medio Oriente. Entretanto, las reservas para el segundo y tercer trimestre del año con conexión a través del Golfo han disminuido un 42,5%.

Los efectos del cierre del estrecho de Ormuz se han expandido a todos los rincones del planeta. La ecuación parece simple: mientras los barcos continúen frenados en el mar, los precios permanecerán en las nubes.

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Con Reuters, AP, EFE y medios locales

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