Dejan el frío atrás. Recorren miles de kilómetros para llegar a las aguas cálidas de la bahía de Samaná, donde su canto rompe el silencio del Caribe, el sonar de sus aletas golpea el mar y el rastro turquesa que dejan al asomarse a la superficie anuncia que los gigantes del Atlántico han regresado. Cada invierno, las ballenas jorobadas convierten este rincón de República Dominicana en un santuario de vida, migración y esperanza.
Entre enero y marzo, la bahía de Samaná se transforma en uno de los escenarios naturales más impresionantes del Caribe. Las aguas cálidas del noreste dominicano reciben a miles de ballenas jorobadas que migran desde el Atlántico Norte para reproducirse, parir y criar a sus crías.
Este fenómeno convierte a la República Dominicana en uno de los principales destinos del mundo para el avistamiento de ballenas y en un punto clave para la conservación de la especie.
Para la temporada de avistamiento de las ballenas jorobadas este 2026, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales firmó una acuerdo de gestión interinstitucional que establece mecanismos de control, regulación y corresponsabilidad, para garantizar la conservación de la especie y la sostenibilidad de la actividad de observación en la bahía de Samaná y en el Santuario de Mamíferos Marinos Bancos de La Plata y de La Navidad.

Un banco de reproducción importante
Las ballenas jorobadas ya no están catalogadas como una especie en peligro de extinción, sino en la categoría de “menor preocupación”, de acuerdo con la veterinaria y gerente general de Moto Marina, Ileana González. Sin embargo, subraya que mantenerlas bajo vigilancia y en la lista de protección sigue siendo clave, especialmente como argumento en contra de la caza de ballenas.
La especialista destacó la importancia del rol de República Dominicana dentro de la Comisión Ballenera Internacional, donde el país forma parte del Grupo de Buenos Aires. “Somos el banco de reproducción más importante para la población de jorobadas del Atlántico Norte”, afirmó, al señalar que más del 80 % de estas ballenas visitan aguas dominicanas cada temporada.
Hace una década, la población de ballenas jorobadas del Atlántico Norte se estimaba en unos 20,000 ejemplares, pero González asegura que la cifra ha aumentado considerablemente gracias a las medidas de conservación. Como ejemplo, recordó un censo realizado el año pasado en el santuario, en colaboración con el Ministerio de Medio Ambiente, en el que se lograron contabilizar unas 100 ballenas en un solo día en la Bahía de Samaná.
El Santuario de Mamíferos Marinos abarca el Banco de la Plata y el Banco de la Navidad, ubicados al norte de Puerto Plata y al nordeste de la península de Samaná, respectivamente. Estos bancos submarinos, más cercanos a la ruta migratoria de las ballenas, concentran la mayor cantidad de ejemplares. Aun así, Samaná continúa siendo un punto privilegiado para el avistamiento y el aprendizaje sobre estas gigantes del mar.
Para González, el reto no es solo científico o ambiental, sino también cultural. “Es muy bueno que la población de República Dominicana conozca y sepa que tenemos este recurso aquí, que es nuestro, que es dominicano”, expresó, resaltando la necesidad de que los ciudadanos valoren el santuario como parte del patrimonio natural del país.
El nombre de la ballena jorobada viene del modo en que arquea su cuerpo al zambullirse. Su nombre científico es Megaptera novaengliae. Las ballenas son mamíferos y viven de 80 a 90 años. Amamantan a sus crías, respiran aire, tienen sangre caliente y un sofisticado sistema de comunicación. Alcanzan hasta 15 metros de longitud y pesan hasta 40 toneladas. Además de sus largas aletas pectorales, se distinguen por su cabeza alargada, con nódulos carnosos con pelos rígidos que detectan movimientos y vibraciones en el agua.Datos del Museo de las Ballenas

Más que solo observar una especie
A la bahía de Samaná, ubicada al noroeste del país, llegan desde enero a marzo, aunque febrero es el de mayor avistamiento, cientos de turistas locales y extranjeros con el fin de poder ver las ballenas y a sus ballenatos.
Entre el 2010 y el 2025, de acuerdo con el Ministerio de Medio Ambiente, más de 817 mil turistas visitaron la bahía de Samaná durante la temporada de avistamiento de las ballenas. Este año se busca superar los 67 mil visitantes registrados en el primer trimestre de 2025.
Diversos operadores turísticos ofrecen excursiones que abarcan visitar el Museo de las Ballenas, avistamiento de estos mamíferos marinos en lanchas o catamaranes, visita a Cayo Levantado y almuerzo.
Los paquetes dependen de lo que escoja el visitante. De acuerdo con el guía turístico Roque Simons Soriano, los precios rondan entre los 80 dólares hasta los 150 dólares. Las excursiones duran entre seis y ocho horas.
Afirma que este año cree que llegarán más visitantes que el pasado 2025, sobre todo de Europa y Estados Unidos, lo que dinamiza la economía, porque genera empleos en la zona. También, asegura que cada ve mas turistas locales llegan a Samaná con el fin de ver las ballenas y visitar Cayo Levantado. "Ahora los dominicanos están conociendo su país. Hay mucho mucho turismo interno", dijo.
Retos en seguridad y limpieza pese al récord de visitante
El guía turístico valoró los esfuerzos del Ministerio de Turismo en la organización del sector, aunque señaló que aún quedan retos pendientes para garantizar una experiencia óptima a los visitantes. Según explicó, la institución trabaja en la consolidación del crecimiento del turismo, tras la llegada de unos 11 millones de turistas, pero advirtió que el país debe enfocarse en mejorar aspectos clave para mantener y fidelizar ese flujo de visitantes.
Soriano indicó que no basta con atraer grandes cifras de turistas, sino garantizar que regresen y recomienden el destino. En ese sentido, mencionó la necesidad de reforzar la seguridad, mejorar la organización del sector y fortalecer la gestión de los servicios turísticos, factores que influyen directamente en la satisfacción del visitante.
Asimismo, reconoció que existen desafíos en materia de seguridad y manejo de residuos, señalando que algunos turistas se sorprenden por la presencia de basura en espacios públicos, aun cuando luego sea recolectada. A su juicio, estos aspectos requieren mayor atención, ya que la percepción del entorno influye en la experiencia del turista y en la reputación del destino.

Un museo dedicado a las ballenas
Para educar e informar sobre las ballenas jorobadas está el Museo de las Ballenas, un pequeño espacio educativo gestionado por el Centro para la Conservación y Eco-desarrollo de la Bahía de Samaná y su Entorno (Cebse), una organización dedicada a la investigación y protección del ecosistema marino.
El museo cuenta con exhibiciones sobre: anatomía y comportamiento de las ballenas jorobadas, alimentación, reproducción y migración, el canto de las ballenas y su comunicación, ecosistemas marinos de la Bahía de Samaná y conservación ambiental.
Los ingresos por entradas, con un costo de 150 pesos, ayudan a financiar programas de monitoreo y conservación de las ballenas jorobadas que se realizan desde 1999, contribuyendo al estudio de esta población en el Atlántico Norte, según Mariely Castillo, encargada de educación y ecoturismo de Cebse.





La temporada de avistamiento de ballenas jorobadas atrae un importante flujo de visitantes al museo. Semanalmente llegan entre 30 y 40 turistas, en su mayoría provenientes de Europa, especialmente de Alemania e Italia. Durante los meses de enero, febrero, marzo y en muchos casos hasta abril, se pueden observar entre 400 y 600 ballenas.
El museo es pequeño en estructura y por estar construido sobre lo que era un humedal, cuando llueve se inunda, situación que con la construcción de la terminal de cruceros ha empeorado por obstrucción en desagües. Actualmente se realizan trabajos desde la alcaldía para solucionar el problema.
Para esta temporada, el Ministerio de Medio Ambiente dijo que emitirá 46 autorizaciones ambientales para la observación de ballenas jorobadas, de las cuales 43 corresponden a autorizaciones temáticas, distribuidas entre turnos regulares y rotativos, y tres autorizaciones con despacho desde Puerto Plata.
El avistamiento de las ballenas jorobadas en Samaná es más que una actividad turística; habla de una tradición que se repite año tras año en aguas que han sido refugio, maternidad y ruta migratoria para las gigantes del océano.
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