Nació un 15 de abril de 1895 en Santo Domingo, hija de Juan Tomás Mejía Cotes y Carlota Solière de Wint. Murió el 14 de marzo de 1941. En apenas 45 años de vida, Abigaíl Mejía Solière construyó una obra que todavía interpela: fue educadora, escritora, coleccionista, fotógrafa, política y, sobre todo, la voz más articulada del feminismo dominicano de su tiempo.
Sus restos descansan en el Panteón de la Patria, el reconocimiento más alto que la nación otorga a sus hijos e hijas ilustres, y hoy, a través de su emblemática publicación de "Página de la patria", el organismo recuerda su nacimiento.
La mujer que "sembraba ideas"
Mejía creía que la transformación social comenzaba por la educación. Ejerció como profesora de Literatura, Pedagogía e Historia en la Escuela Normal Superior de Santo Domingo y fue directora del Museo Nacional. En 1927 fundó el Club Nosotras, organización orientada a "despertar el espíritu de solidaridad" y al mejoramiento de las mujeres en condición de pobreza.
Pero su legado más perdurable es político e intelectual. En 1931 publicó la primera edición de su Manifiesto Feminista, en el que reclamó con claridad y sin concesiones el derecho al voto y la igualdad plena entre hombres y mujeres. Fue, en palabras de quienes la han estudiado, el primer documento de ese tipo producido en el país.
Un manifiesto que no envejece
La obra de Abigaíl Mejía no quedó encerrada en su época. En 1939, ya como presidenta de la Acción Feminista Dominicana —la primera organización feminista formal de la República Dominicana—, publicó la edición íntegra de su Ideario Feminista en la imprenta Fémina, bajo el cuidado editorial de Petronila Angélica Gómez Brea.
Una pregunta que me hice hace unos días: "¿Por qué siempre es bueno leer el Manifiesto Feminista? Desde 1926 iba publicando sus pensares, y en 1931 realiza la primera edición", la respuesta está en que la relectura colectiva del manifiesto sigue siendo un ejercicio necesario para las mujeres dominicanas, ante una situación de derechos urgentes.
Precisamente hoy, por ejemplo, la ministra de la Mujer, Gloria Reyes, indica que la autonomía económica y la participación en la vida pública aparecen como ejes críticos de las dominicanas. De acuerdo con la Gran Consulta Nacional sobre la Condición Jurídica y Social de las Mujeres 2026, puesta en circulación hoy, el 75% de las mujeres considera difícil acceder a empleo o generar ingresos, condicionado por la falta de oportunidades laborales (38 %), la carga de cuidados (34 %) y la falta de capacitación (28 %), “limitando así la capacidad de las mujeres para incidir en espacios de toma de decisiones”.
Y de eso escribió, habló y vindicó también Abigaíl Mejía.
Pionera en todo
Mejía fue también la primera reportera transnacional y corresponsal dominicana. A los 24 años ya escribía para la revista Cosmopolita. Vivió en Barcelona desde 1912, donde ejerció como maestra, y regresó al país en 1925 para convertirse en una de las figuras centrales del debate público sobre los derechos de las mujeres. Su legado abarca además el arte fotográfico: es reconocida como pionera de la fotografía dominicana "con mirada de mujer".
131 años después
La figura de Abigaíl Mejía sigue siendo convocada cada vez que se discute la historia del feminismo en la República Dominicana. Su manifiesto, su organización, su escritura y su vida entera fueron un acto político sostenido en el tiempo.
Hoy, cuando se cumplen 131 años de su nacimiento, vale recordar que fue ella quien le puso nombre, estructura y urgencia a una lucha que todavía no ha terminado.
Compartir esta nota