Es probablemente la pieza de piano más reconocida de la historia. Ocho notas bastan para que cualquier persona en cualquier rincón del mundo la identifique. Y sin embargo, la pregunta más simple sobre ella: ¿para quién la escribió Beethoven? Lleva más de dos siglos sin respuesta. Tres mujeres, una partitura perdida y un musicólogo del siglo XIX que pudo haberlo cambiado todo con un error de lectura.
El origen del enigma: una partitura sin dueña
El 27 de abril de 1810, exactamente hoy hace 216 años, Ludwig van Beethoven terminó de escribir una pequeña pieza para piano en la menor. En la portada, según el único testimonio que existe, dejó escrito: "Für Elise am 27 April zur Erinnerung von L. v. Bthvn", cuya traducción es Para Elisa, el 27 de abril, en recuerdo de L. v. Bthvn.
El artista nunca la publicó. La pieza durmió en un cajón durante décadas, hasta que en 1865 el musicólogo Ludwig Nohl afirmó haber encontrado el manuscrito original en manos de una coleccionista vienesa. Lo transcribió y lo publicó en 1867, cuarenta años después de la muerte del compositor.
¿El problema? ese manuscrito original desapareció. Nadie lo ha vuelto a ver. Y la única copia que existe es la transcripción de Nohl, un hombre que, según investigaciones posteriores, pudo haber leído mal la dedicatoria.
Ahí empieza el misterio.
La historia tiene tres candidatas. Todas vivieron en Viena alrededor de 1810. Todas tuvieron algún vínculo con Beethoven. Y ninguna dejó una confesión. Los musicólogos llevan más de un siglo estudiandolas, con cartas, registros parroquiales, diarios y análisis de grafología, sin lograr un veredicto unánime.
La sospecha número 1: Therese Malfatti, el amor rechazado
La candidata más citada en los libros de historia es Therese Malfatti (Viena, 1792 – 1851), alumna de piano de Beethoven y objeto de uno de sus enamoramientos más documentados.
En la primavera de 1810, el mismo año en que se compuso la pieza, Beethoven planeó pedirle matrimonio. Según una carta del amigo en común Ignaz von Gleichenstein, el compositor llegó a una velada en casa de los Malfatti con la intención de tocar la bagatela para Therese y declararle su amor frente a los invitados.
Sin embargo, el padre de Therese sirvió un ponche excepcionalmente fuerte, según los escritos. Beethoven bebió en exceso, no pudo tocar, y la propuesta nunca llegó. Therese se casó al año siguiente con el barón Wilhelm von Droßdik, un funcionario austriaco de buena posición.
La teoría de que la pieza era "Für Therese" y que Nohl confundió los nombres al transcribir el manuscrito deteriorado fue propuesta por el musicólogo Max Ünger y tiene un argumento valido: las últimas letras visibles del título original habrían sido "-SE", que tanto "Elise" como "Therese" comparten. Un error de lectura habría cambiado la historia para siempre.
¿Punto débil de esta teoría? No existe ninguna carta ni testimonio directo de Beethoven que mencione haber compuesto algo específicamente para Therese. Y su relación, aunque intensa, fue breve.

La sospecha número 2: Elisabeth Röckel, la cantante olvidada
En 2009, el musicólogo berlinés Klaus Martin Kopitz anunció que había resuelto el misterio, no buscándolo, sino tropezándose con él mientras investigaba otra cosa.
Trabajando en una enciclopedia titulada "Beethoven bajo la mirada de sus contemporáneos", Kopitz encontró referencias repetidas a Elisabeth Röckel (1793–1883), soprano alemana y hermana menor del tenor Joseph August Röckel, quien cantaba el papel de Florestan en Fidelio, la única ópera de Beethoven.
Elisabeth era conocida familiarmente como "Elise". Tenía 17 años en 1810. Era pianista, cantante y frecuentaba los mismos círculos vieneses que Beethoven. Según Kopitz, el compositor "coqueteaba con gusto" con ella, y tras la muerte de Beethoven, Elisabeth conservó durante décadas una serie de cartas y recuerdos del compositor, comportamiento inusual para alguien sin vínculo especial.
Kopitz publicó su investigación en el libro "Beethoven, Elisabeth Röckel und das Albumblatt Für Elise y la reforzó en un artículo en The Musical Times en 2020. Su argumento era que Elisabeth se llamaba a sí misma "Elise", el nombre coincide exactamente, y la cronología encaja.
¿Punto débil? No hay ningún documento que pruebe que Beethoven le entregó la partitura a ella. La conexión es circunstancial, aunque sólida.

La sospecha número 3: Elise Barensfeld, la niña prodigio
En 2014, la musicóloga canadiense Rita Steblin presentó en The Musical Times una tercera candidata: Juliane Katharine Elisabet Barensfeld, conocida como "Elise", una niña prodigio del piano que vivía en Viena alrededor de 1810 y que habría sido discípula de la pianista Anna Milder-Hauptmann, la primera intérprete del papel de Leonora en Fidelio.
Según Steblin, Beethoven pudo haber compuesto la bagatela (una pieza instrumental breve, ligera y sin pretensiones, generalmente compuesta para piano, que destaca por su carácter íntimo, suave y estructura libre) como una pieza pedagógica para la joven Elise, cuyo nivel técnico era accesible para la obra. La teoría tiene el mérito de explicar por qué la pieza es relativamente sencilla para los estándares del compositor.
Sin embargo, la propuesta fue recibida con escepticismo por otros investigadores. El musicólogo Michael Lorenz publicó una respuesta directa señalando que Steblin no aportó ninguna prueba que conectara a Barensfeld con Beethoven, y que su artículo era esencialmente una biografía de la niña sin vínculo demostrado con la partitura.
¿Punto débil de esta teoría? El más débil de los tres casos. No hay evidencia directa de ningún tipo.
¿Qué pasó con el manuscrito original de Beethoven?
El elemento más perturbador del misterio no es la identidad de Elisa, sino la desaparición del único documento que podría resolverlo: el manuscrito original.
Nohl dijo haberlo encontrado en la colección de una señora vienesa llamada Babette Bredl. Lo transcribió, lo publicó y… el original se esfumó. No está en la Beethoven-Haus de Bonn. No está en ningún archivo conocido. Algunos investigadores sospechan que Nohl cometió errores de transcripción o que simplemente el manuscrito nunca existió tal como él lo describió.
El musicólogo Luca Chiantore demostró en su libro "Beethoven al piano" que existen indicios de que Beethoven nunca dio forma definitiva a la obra, y que Nohl se basó en realidad en esbozos del manuscrito 116 de la Beethoven-Haus, es decir que no en una partitura terminada con dedicatoria.
Si eso es cierto, el título "Für Elise" podría ser, en parte, una invención del siglo XIX.

¿Existió o no existió Elise?
Doscientos dieciséis años después de aquella tarde del 27 de abril de 1810, el caso sigue abierto. La musicología no ha llegado a un consenso. Therese Malfatti aparece en la mayoría de los libros de texto, pero los investigadores más especializados se inclinan por Elisabeth Röckel. Elise Barensfeld tiene pocos defensores.
Lo que sí es seguro: la melodía sobrevivió a todas sus candidatas. Therese murió en 1851. Elisabeth Röckel vivió hasta los 89 años y murió en 1883. Elise Barensfeld desapareció de los registros históricos sin dejar rastro.
Y la música sigue sonando, en salas de concierto, en teléfonos celulares, en los dedos torpes de millones de estudiantes de piano, sin revelar la identidad de la mujer a quien fue dedicada.
Quizás eso era exactamente lo que Beethoven quería.
¿Cuál es la pieza Para Elisa de Beethoven?
Si aún no identificas a cual pieza nos referimos, aquí te la dejamos:
Compartir esta nota