Febrero es el “Mes de la patria dominicana", un tiempo que invita a mirar hacia atrás con gratitud y hacia adelante con sentido crítico. La patria no es un concepto abstracto ni una bandera que se agita mecánicamente; es la comunidad de personas que comparten un territorio, una historia y un proyecto de futuro

Sin embargo, a lo largo del tiempo, los absurdos nacionalismos han herido esa idea, reduciéndola a exclusión y odio, disfrazados de defensa de la identidad. En realidad, la patria se fortalece en la diversidad, en la pluralidad y en la justicia social, nunca en la superioridad ni en el miedo.

Hoy la verdadera acción patriótica no se mide en batallas militares ni en discursos inflamados, sino en la capacidad de construir instituciones sólidas y oportunidades para todos. En nuestra capacidad de construir una sociedad más democrática, solidaria y que se empeñe en la justicia social, en la equidad y en eliminar las trabas al desarrollo individual y colectivo.

Ser patriótico, ser patriótica, en el siglo XXI significa trabajar por el desarrollo sostenible, garantizar educación de calidad, defender el medio ambiente, promover la equidad de género e impulsar la innovación. La patria se expresa en la vida cotidiana, en la forma en que cada ciudadano contribuye a que el territorio sea un espacio de bienestar y progreso, de construcción de igualdad.

El territorio, más que un mapa o un paisaje, debe ser visto como un lugar de desarrollo donde las personas puedan vivir con dignidad. Una patria viva es aquella que asegura salud, empleo digno, vivienda y cultura para sus habitantes. 

Y las proezas que hoy hacen patria no son las hazañas bélicas, sino los logros individuales de quienes innovan en ciencia y tecnología, crean empresas que generan empleo, defienden los derechos humanos, promueven el arte y la cultura, o luchan contra la corrupción y la desigualdad. Cada acción que mejora la vida colectiva es un acto de patriotismo. Mejorar la educación es un acto patriótico. Suplir aulas donde no hay es un acto patriótico.

El mes de la patria, entonces, no debe ser secuestrado por los falsos nacionalismos que apelan al miedo y la exclusión. La patria se construye con solidaridad, justicia y visión de futuro. Re-significarla es entender que no se trata de un dogma congelado, sino de un proyecto en movimiento, hecho de personas, de sueños y de la voluntad de transformar la realidad en beneficio de todos.