La inestabilidad política del Perú es bien conocida. En los últimos 10 años Perú ha tenido 9 presidentes, y este fin de semana acudió a una segunda vuelta para escoger entre la conservadora Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez.
El empate técnico, computado el 93 por ciento de las actas, es para suspender la respiración a cualquiera que sea protagonista de esta contienda. Quien fuera que ganara este balotaje quedará con un serio problema político: El país está dividido entre dos candidatos, y esto representa una fractura política de características riesgosas, en un país que mantiene en su Constitución el artículo 113, que declara vacante el Poder Ejecutivo por “permanente incapacidad moral o física" del presidente vigente.
Es lo que pasó con Martín Vizcarra, el 9 de noviembre de 2020, con Pedro Castillo, el 7 de diciembre de 2022, y con Dina Boluarte, el 10 de octubre de 2025.
Otros presidentes que han finalizado abruptamente su mandato fueron Pedro Pablo Kuczynski, quien renunció en marzo del 2018 antes de que prosperara un proceso de vacancia por incapacidad moral permanente, y Manuel Merino, quien renunció luego de cinco días de gobierno, debido a protestas masivas y a que el congreso preparara la incapacidad moral permanente.
Se recuerda que luego de 10 años de gobierno, Alberto Fujimori renunció mediante un fax desde Japón en medio de una crisis política y acusaciones de corrupción que terminaron llevándole a la cárcel.
Valentín Paniagua organizó unas elecciones, en un período de casi un año, y entregó el poder al electo Alejandro Toledo, en 2001, quien terminó su mandato en 2006, pero fue procesado y enviado a la cárcel por corrupción. Alan García volvió al gobierno entre 2006 y 2011, y luego de terminar su mandato y entregar el poder, fue procesado por corrupción, y al ser buscado por agentes policiales en su residencia se suicidó, y entre el 2011 y 2016 gobernó Ollanta Humala, quien concluyó su mandato presidencial, y luego fue procesado y enviado a la cárcel con su esposa por corrupción.
En prisión hay cuatro ex presidentes del Perú en este momento: Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Pedro castillo y Martín Vizcarra. Ex presidentes procesados fueron Pedro Pablo Kuczynski, Alberto Fujimori, fallecido en 2024, y Alan García, fallecido en 2019.
¿Quien ha controlado la actividad política e institucional del Perú en estos 10 años? El congreso que ha levantado, por razones múltiples y valederas o por simples inventos y revanchismo, el artículo 113 de la Constitución, que es la espada de Damocles contra cualquier mandatario que asuma el cargo en Perú.
El revanchismo en el Congreso, la maledicencia de los mediocres de la política, que sólo alcanzan posiciones de mediana jerarquía, y la fragmentación de la actividad política, sin partidos con posturas claras, es lo que ha inducido a Perú a una crisis de las dimensiones que tiene.
Sea Roberto Sánchez o Keiko Fujimori quien resulte de la elección de este balotaje tendrá problemas con el Congreso. Lo primero es cambiar la Constitución del Perú y eliminar el poder que se asigna al legislativo de destituir al presidente por "permanente incapacidad moral o física”. Ahí está la clave de este descalabro institucional. No es una década perdida la del Perú, son dos décadas de hundimiento, decadencia, descalabro institucional y putrefacción de la vida política y democrática. Nada funciona, nada sirve, Ningún presidente tiene posibilidad de establecerse. Demócrata, socialista, comunista o de la ultraderecha. Todos caen siempre en el abismo que le crea el Congreso. Se van, los procesan, los condenan, y los que no quieren cárcel se suicidan.
Perú es un mal ejemplo, y estas elecciones lo que muestran es una fragilidad ciudadana aterradora, entre qué escoger, si el camino democrático o el camino de la mano dura.
Quien sea que resulte electo, entre Roberto Sánchez y Keiko Fujimori, tendrá que tomar decisiones urgentes para cambiar la Constitución, sea mediante un plebiscito u otro proceso que se abra, pero jamás mediante una asamblea del Congreso, que es el gran responsable de la inestabilidad, e intentará mantenerla.
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