La migración es un fenómeno con múltiples aristas: mientras para muchos representa la búsqueda de una mejor calidad de vida, para los países de origen implica la pérdida de capital humano. Sin embargo, también genera un efecto positivo: el incremento en el flujo de remesas, que contribuye a aliviar las condiciones de los hogares más vulnerables y dinamiza la economía a través del consumo.

El impacto es significativo si se toma en cuenta que la diáspora dominicana alcanzó las 2,874,124 personas en 2024. Este vínculo con el exterior se traduce en un flujo constante de divisas que impulsa tanto el consumo como la inversión interna.

Solo en enero y febrero de 2026, el país recibió US$ 1,870.4 millones en remesas, según el Banco Central. Estados Unidos se mantiene como el principal emisor, impulsado por una comunidad de más de dos millones de dominicanos residentes en ese país.

El monto promedio por transacción en ese período fue de US$ 273.6, aunque varía según el país de origen. Desde Estados Unidos, el promedio es de US$ 261.1, uno de los más bajos en comparación con otros emisores. En contraste, Suiza lidera con un promedio de US$ 647, seguida de Haití (US$ 609) y Alemania (US$ 413).

España aporta unos US$ 355.6, mientras Italia y Canadá registran promedios de US$ 328 y US$ 283, respectivamente.

Destino de los recursos

En República Dominicana, las remesas continúan consolidándose como un pilar fundamental para la estabilidad de miles de familias.

Estos recursos se destinan principalmente a cubrir necesidades básicas como:

  • Alimentación
  • Salud
  • Educación
  • Vivienda

No obstante, la distribución de estos recursos dentro del territorio nacional evidencia importantes desigualdades. Las regiones Este y Sur presentan los niveles más bajos de remesas per cápita, con US$ 432 y US$ 389, respectivamente.

De acuerdo con los ministerios de Hacienda y Economía, esta situación refleja brechas persistentes en las zonas periféricas, lo que limita su capacidad de consumo y reduce su resiliencia económica.

En contraste, la región Ozama registra el mayor nivel de remesas por habitante, con US$ 920, superando ampliamente a la región Norte, que promedia US$ 787 por persona.

Peso en la economía

A nivel regional, aunque países como México, Guatemala, Colombia, Honduras y República Dominicana lideran en recepción de remesas en términos absolutos, su peso dentro de la economía varía considerablemente.

México encabezará la lista con US$ 61,810 millones en 2025, pero estos representarán solo el 3.3 % de su producto interno bruto (PIB). Un comportamiento similar se observa en Colombia, con un 3.1 %.

En contraste, economías más pequeñas muestran una alta dependencia de estos flujos. Honduras, por ejemplo, registra un impacto equivalente al 30.4 % de su PIB, mientras Guatemala alcanza el 21.4 %. También destacan Nicaragua (30 %), El Salvador (27.3 %) y Haití (15.9 %).

En el caso dominicano, las remesas superaron los US$ 11,973 millones en 2025, equivalentes al 9.2 % del PIB. Aunque la cifra es cercana a la de El Salvador en términos absolutos, su peso relativo en la economía es menor.

Estos datos reflejan que, aunque las economías más grandes concentran mayores volúmenes de remesas, son los países más pequeños y vulnerables los que dependen en mayor medida de estos ingresos para sostener su actividad económica.

Presión externa y pérdida de poder adquisitivo

Pese a que se proyecta un crecimiento de 7 % en 2025, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) advierte sobre factores externos que afectan el valor real de las remesas.

El organismo señala que la depreciación de las monedas (4 %) y el aumento de los precios (3.2 %) reducen su poder de compra.

En el Caribe, la situación es más marcada: la inflación (7.2 %) supera ampliamente la depreciación (2.1 %), lo que provocaría una caída del 5.1 % en la capacidad adquisitiva de estos recursos.

En Centroamérica, además, el BID advierte que muchos migrantes podrían estar reduciendo sus gastos para mantener el envío de remesas, en un contexto donde sus ahorros comienzan a agotarse.

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EN ESTA NOTA

Karla Alcántara

Abanderada por los viajes, postres y animales. Ha cursado diplomados sobre periodismo económico impartido por el Banco Central, periodismo de investigación por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo, finanzas por el Ministerio de Hacienda y turismo gastronómico por la Organización Internacional Italo-Dominicano.

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