La Superintendencia de Bancos se aproxima a un punto de inflexión. La gestión 2020-2026, que ya rindió cuentas de una profunda transformación institucional, deja una entidad más moderna, un centenar de circulares normativas y una protección al usuario financiero fortalecida. Quien asuma próximamente la conducción del órgano supervisor no hereda una institución en crisis; hereda algo más exigente: la obligación de no detener el impulso y de llevar la supervisión bancaria dominicana a su siguiente frontera.
Desde esta columna, y con la mirada de quien conoce el sistema desde adentro como regulador y supervisor, quiero plantear los diez grandes retos que, a mi juicio, aguardan al próximo superintendente de bancos de la República Dominicana. No son tareas administrativas; son decisiones estratégicas que definirán la estabilidad y la competitividad del sistema financiero en la próxima década.
1. Supervisión consolidada de los grupos financieros. El primer reto, y quizás el de mayor calado, es fortalecer la supervisión consolidada de los grupos y conglomerados financieros. Los riesgos bancarios ya no residen exclusivamente en el balance del banco; se desplazan y se transforman dentro del grupo: en el puesto de bolsa, en la administradora de fondos, en la aseguradora, en la fiduciaria, en las vinculadas del exterior. Mirar cada pieza de manera aislada es como auditar una habitación de una casa cuyo incendio puede iniciarse en cualquier otra. Se requiere un equipo consolidado, con visión de grupo, que trabaje de manera coordinada con las demás superintendencias del sector financiero y con los supervisores de otras jurisdicciones. Ahí, en las operaciones intergrupo que hoy nadie mira de forma integral, se aloja uno de los mayores riesgos del sistema financiero en su conjunto.
2. Una ley moderna para supervisar las cooperativas. El segundo reto trasciende el perímetro tradicional de la Superintendencia, pero le compete de lleno: impulsar junto al Banco Central y la Junta Monetaria, una ley de cooperativas que permita supervisar con estándares prudenciales a aquellas que, en los hechos, operan como verdaderos bancos de servicios múltiples. Hablamos de cooperativas abiertas que captan del público, colocan crédito masivamente y han proliferado de forma acelerada en los últimos seis años. Las cifras hablan por sí solas: el país cuenta hoy con más de 2,500 cooperativas registradas, que agrupan a más de 2.5 millones de asociados y administran activos que superan los RD$380 mil millones, bajo una ley que data de 1964 y un supervisor, el IDECOOP, sin capacidades prudenciales reales. Un segmento de esa magnitud, sin regulación proporcional a su riesgo y sin fondo de garantía de depósitos, es una vulnerabilidad que el próximo superintendente no puede seguir observando desde la acera de enfrente.
3. La conversión a bancos de las asociaciones de ahorros y préstamos. El tercer reto es una tarea pendiente de la propia ley: viabilizar en coordinación con el Banco Central y la Junta Monetaria, la conversión a bancos de las asociaciones de ahorros y préstamos. Es un tema que desde afuera se entiende con más claridad que desde adentro, porque toca intereses y estructuras mutualistas con décadas de historia. Pero la realidad es que estas entidades compiten hoy en los mismos mercados que la banca múltiple, con una figura jurídica que limita su capitalización, su gobernanza y su crecimiento. Se necesita que la Junta Monetaria dicte el reglamento correspondiente, y para ello se requiere, inevitablemente, el concurso técnico y el apoyo decidido de la Superintendencia de Bancos. Postergar esa definición es prolongar una asimetría regulatoria que no le conviene ni al sistema ni a los propios asociados.
4. Desarrollar la iSupervisora: supervisión con inteligencia artificial. El cuarto reto es tecnológico y conceptual a la vez: desarrollar lo que llamo la iSupervisora. El supervisor del futuro no tiene que estar físicamente dentro de los bancos revisando expedientes. Con inteligencia artificial y analítica avanzada de datos, la supervisión puede ejecutarse de manera remota, continua y predictiva, acudiendo a la entidad solo cuando los hallazgos lo ameriten. Ya no hay que desplazar decenas de empleados de la Superintendencia a las entidades cuando se cuenta con agentes inteligentes capaces de monitorear veinticuatro horas al día, siete días a la semana, la información de las entidades bancarias, detectando anomalías, deterioros de cartera y señales tempranas de riesgo antes de que se conviertan en problemas.
5. Eliminar las reporterías: un espejo de la data. El quinto reto es el complemento natural del anterior: eliminar el pesado régimen de reporterías que, día tras día, obliga a las entidades supervisadas a enviar decenas de reportes a la Superintendencia de Bancos y al propio Banco Central. Ese modelo, diseñado para otra época, consume recursos enormes en ambas orillas y genera información que llega tarde y fragmentada. Lo que se requiere es una conexión directa entre el órgano supervisor y las entidades, mediante la cual el supervisor extraiga la data completa desde la fuente: un espejo de la información de cada entidad, actualizado en tiempo real. Cuando el supervisor tiene el espejo de la data, la reportería sobra, la calidad de la información mejora y el costo regulatorio del sistema disminuye.
6. Avalúo de activos y minería de datos contra el lavado. El sexto reto combina dos frentes de una misma batalla por la integridad del sistema. Por un lado, ordenar y profesionalizar el avalúo de activos, pieza crítica para la correcta medición de las garantías, de los bienes adjudicados y, en definitiva, de la solvencia real de las entidades. Por el otro, explotar la enorme minería de datos con que hoy cuenta el supervisor para seguir fortaleciendo los controles de prevención de lavado de activos. La data ya existe; el reto es convertirla en inteligencia: tipologías, redes de vinculación, operaciones atípicas y patrones que ningún analista humano podría detectar revisando reportes aislados.
7. Modernizar la Ley Monetaria y Financiera. El séptimo reto es institucional: acompañar y empujar el proyecto de modernización de la Ley Monetaria y Financiera 183-02. Es una ley que data del año 2002 y que, con casi un cuarto de siglo a cuestas, requiere actualizarse conforme a los nuevos estándares internacionales, a las nuevas tecnologías financieras y a las realidades de un sistema que ya no se parece al que aquella ley reguló en su origen. Resolución bancaria moderna, proporcionalidad regulatoria, banca digital, activos virtuales y facultades de supervisión consolidada son capítulos que la nueva ley debe abordar con visión de largo plazo.
8. Apoyar al Banco Central en el nuevo sistema de pagos. El octavo reto es de colaboración interinstitucional: apoyar al Banco Central en su nueva plataforma de pagos. El Sistema de Gestión de Pagos Instantáneos, previsto para entrar en producción en el primer semestre de 2027, con acreditaciones en segundos y disponibilidad continua todo el año, modernizará los pagos y el propio sistema financiero de la República Dominicana. A la Superintendencia le corresponde dar seguimiento, en coordinación con el Banco Central, a que las entidades ejecuten a tiempo todos los procesos de adecuación tecnológica, de gestión de fraude y de protección al usuario, para que esa transformación sea una realidad en la fecha prevista y no una promesa postergada.
9. Ciberseguridad y resiliencia operativa: el riesgo transversal. Un noveno reto que atraviesa todos los anteriores: la ciberseguridad y la resiliencia operativa del sistema. Mientras más digital sea la banca, más remota la supervisión y más instantáneos los pagos, mayor será la superficie de ataque para el fraude electrónico y el cibercrimen. El próximo superintendente deberá elevar los estándares de gestión del riesgo tecnológico, exigir pruebas de resiliencia y asegurar que la confianza del público, que es el verdadero capital del sistema financiero, no se erosione por la puerta digital.
10. Proporcionalidad: corregir la asimetría entre entidades grandes y pequeñas. El décimo reto es corregir una asimetría que persiste en la práctica supervisora y que revela que la supervisión basada en riesgos aún no se ha comprendido en toda su dimensión: a los bancos pequeños se les sigue exigiendo casi lo mismo que a un banco grande. Mismos reportes, mismos plazos, mismas cargas normativas y de cumplimiento, sin distinguir tamaño, complejidad ni perfil de riesgo. Eso no es supervisión basada en riesgos; es supervisión de talla única. El principio de proporcionalidad, consagrado en los estándares de Basilea, manda precisamente lo contrario: la intensidad de la exigencia debe guardar relación con el riesgo que cada entidad representa para el sistema. Una entidad de menor tamaño, con un modelo de negocio simple y una huella sistémica limitada, no puede cargar con el mismo costo regulatorio que un conglomerado, porque ese costo termina expulsando competidores, concentrando el mercado y encareciendo el crédito para los segmentos que precisamente esas entidades atienden. Alinear la exigencia al riesgo real no es relajar la supervisión; es hacerla más inteligente, más justa y más eficaz.
Una agenda para la próxima década
Ninguno de estos diez retos se resuelve con una circular. Todos exigen visión, capacidad técnica, coordinación interinstitucional y, sobre todo, la valentía de tomar decisiones que trascienden un período de gestión. El sistema financiero dominicano llega a esta transición sólido, líquido y bien capitalizado. La tarea del próximo superintendente de bancos será convertir esa fortaleza en la plataforma desde la cual la supervisión dominicana dé el salto hacia el estándar de las mejores del continente.
La columna “La Banca Dominicana por Dentro”, es desarrollada por Jesús Geraldo Martínez, en el interés de aportar al fortalecimiento del Sistema Financiero Dominicano desde una perspectiva analítica y práctica orientada a la formación de conocimientos y divulgación de informaciones exclusivas de dicho sector. Para contactar con el autor. Email jesusgeraldomartinez@icloud.com, o seguir a @Jesusgeraldomartinez en Instagram.
Compartir esta nota