El Gobierno puso en marcha este sábado el Programa Nacional de Mecanización (PRONAMEC), con una inversión superior a RD$200 millones y una primera fase que se desarrollará en San Juan, Las Matas de Santa Cruz, Valverde, La Vega, Constanza y Arenoso, como parte de una estrategia para incorporar maquinaria y tecnología a distintas etapas de la producción agrícola.
La iniciativa fue presentada en San Juan de la Maguana durante un acto encabezado por el presidente Luis Abinader y el ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat Bencosme.
El programa contempla desde la preparación de los terrenos y la siembra hasta la recolección y la poscosecha.
Tres líneas de acción

La primera etapa consistirá en establecer parcelas demostrativas donde se probarán equipos y tecnologías en diferentes cultivos y condiciones productivas.
El propósito es que los agricultores puedan conocer su funcionamiento y determinar cuáles alternativas resultan más adecuadas para cada región.
El Ministerio de Agricultura también coordinará con el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (INFOTEP) y empresas distribuidoras la capacitación de operadores y mecánicos especializados.
La segunda fase estará dirigida al financiamiento. Según lo anunciado, pequeños y medianos productores podrán acceder a créditos para adquirir equipos mediante el Banco Agrícola, BANDEX y la banca privada.
Para los productores con menor capacidad de inversión se prevén esquemas asociativos y cooperativos que permitan compartir maquinaria y distribuir los costos de adquisición y operación.
La tercera etapa contempla la expansión del programa a escala nacional mediante la modernización y ampliación de los servicios de maquinaria de PROSEMA, dependiente del Ministerio de Agricultura.
Espaillat Bencosme resumió la estrategia en tres verbos: enseñar, financiar y expandir.
La mecanización frente al problema de la mano de obra
Uno de los argumentos centrales del programa es el aumento del costo y la dificultad para conseguir trabajadores agrícolas.
El ministro planteó que la dependencia de mano de obra extranjera constituye uno de los principales desafíos para el sector y sostuvo que, cuando esa dependencia alcanza determinados niveles, el problema trasciende los costos de producción.
El planteamiento oficial coloca la mecanización como una de las respuestas a un fenómeno que afecta desde hace años a la agricultura dominicana. En San Juan, por ejemplo, productores han señalado anteriormente las dificultades para conseguir trabajadores agrícolas y el peso que tiene la mano de obra extranjera en las labores del campo.
Espaillat Bencosme afirmó que en arroz, maíz, sorgo y habichuela es posible mecanizar alrededor del 90 % de las labores, mientras que en plátano y banano la meta planteada supera el 60 %. El programa pretende extender posteriormente la mecanización a vegetales, tubérculos y frutales.
El reto será convertir maquinaria en productividad
La magnitud del programa no dependerá únicamente de la cantidad de equipos incorporados, sino de que estos puedan ser utilizados de manera sostenible por productores de diferentes tamaños.
El acceso al financiamiento, la capacitación de operadores, el mantenimiento de las máquinas y la capacidad de los pequeños agricultores para utilizarlas de manera individual o asociativa serán factores determinantes para que la inversión se traduzca en menores costos y mayores rendimientos.
La experiencia de San Juan muestra, además, que la modernización agrícola enfrenta problemas que van más allá de la mecanización. La disponibilidad de agua, el financiamiento, los costos de los insumos y la comercialización también condicionan la rentabilidad de los cultivos.
San Juan como punto de partida
La elección de San Juan para iniciar PRONAMEC tiene relevancia por el peso histórico de la provincia en la producción agrícola nacional. La zona mantiene una importante actividad en cultivos como habichuela, arroz, maíz, plátano y otros productos.
El Gobierno plantea que el programa permitirá que los agricultores realicen en menor tiempo labores que tradicionalmente requieren una elevada cantidad de trabajadores. Para los pequeños productores, sin embargo, el acceso efectivo a la tecnología dependerá de las condiciones de financiamiento y de los mecanismos asociativos anunciados.
El ministro de Agricultura también destacó que el sector agropecuario representa, según las cifras citadas durante el acto, aproximadamente el 5.6 % del PIB, el 8.8 % del empleo nacional y el 11.8 % de las exportaciones.
Una política que deberá medirse por resultados
El lanzamiento de PRONAMEC abre una nueva apuesta estatal por la tecnificación del campo, pero sus resultados deberán medirse en indicadores concretos: reducción de costos, aumento de rendimientos, disminución de pérdidas, mayor disponibilidad de maquinaria para pequeños productores y capacidad de sustituir labores intensivas en mano de obra sin reducir la rentabilidad de las explotaciones agrícolas.
El programa parte de San Juan y está previsto que se extienda a otras regiones productivas. Su principal desafío será pasar de las demostraciones y el financiamiento inicial a una mecanización permanente que pueda sostenerse más allá de las actividades de lanzamiento.
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