La Zona Franca Las Américas (ZFLA) se ha convertido en un espacio de incorporación de jóvenes al empleo formal, con una edad promedio de 27.4 años entre sus colaboradores, de acuerdo con su presidente, Bela Szabó.
Szabó destacó que el empleo juvenil no debe medirse únicamente por la cantidad de puestos de trabajo disponibles, sino también por la capacidad de las empresas para desarrollar competencias, facilitar el acceso a nuevas tecnologías y generar oportunidades de crecimiento profesional.
Actualmente, alrededor de 23,000 colaboradores convergen en el parque industrial, donde operan empresas vinculadas a sectores como dispositivos médicos, manufactura avanzada, electrónica, plásticos de alto valor, logística y servicios empresariales.
Según el presidente de ZFLA, la participación de los jóvenes en estas actividades les permite familiarizarse con procesos industriales, tecnologías especializadas y estándares internacionales de calidad, trazabilidad y productividad.
El desarrollo profesional también puede extenderse más allá de las posiciones iniciales. Szabó señaló que algunos colaboradores que comenzaron en puestos operativos han avanzado hacia posiciones como técnicos, supervisores y profesionales especializados.
Vinculación entre formación y empleo
Para responder a las necesidades de una industria cada vez más integrada a cadenas globales de valor, Szabó planteó la importancia de fortalecer la relación entre el sistema educativo y el sector productivo. El objetivo, según el ejecutivo, es reducir la distancia entre las competencias desarrolladas por los centros educativos y las capacidades que demanda una economía vinculada a mercados internacionales.
Szabó también señaló que el desarrollo del talento enfrenta desafíos debido a la competencia internacional por inversión y capital humano, la rápida evolución tecnológica y la necesidad de las empresas de elevar continuamente sus niveles de productividad.
Ante este escenario, consideró que la formación del capital humano debe ocupar un lugar central en las estrategias de competitividad de largo plazo.
Para el presidente de ZFLA, 23,000 colaboradores del parque representan más que una cifra de empleo, al formar parte de un ecosistema productivo construido durante casi cuatro décadas y en el que participan empresas, instituciones educativas y trabajadores.
En ese contexto, planteó que el impacto de un parque industrial puede observarse no solo en sus exportaciones, número de empresas o infraestructura, sino también en su capacidad para convertir el empleo en conocimiento y desarrollo profesional, con potencial para ampliar las oportunidades de movilidad social.
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