Los hogares con madres solas están aumentando en América Latina y el Caribe, una tendencia que también se refleja en República Dominicana, donde representan el 14.1 % de los hogares con niños, la proporción más alta registrada entre los países analizados por el Banco Mundial.
De acuerdo con el estudio “Raising Children Alone in Latin America and the Caribbean: Strong Mothers and Weak Social Assistance”, la proporción regional de hogares con niños en los que la madre es la única adulta pasó de 7 % a casi 10 % en los últimos 15 años.
Esto significa que actualmente cerca de uno de cada 10 niños de América Latina y el Caribe crece en un hogar con madre sola, un aumento de 46 % en aproximadamente una década y media.
La situación varía entre los países de la región. Honduras registra la proporción más baja, con 5.3 %, mientras República Dominicana alcanza 14.1 %.
El informe señala que detrás de estas cifras hay millones de mujeres que crían a sus hijos principalmente solas y que enfrentan dificultades relacionadas con el mercado laboral, la pobreza y el acceso a sistemas de apoyo social.
Mayor pobreza
Los hogares con madres solas también presentan mayores niveles de pobreza. El estudio estima que el 45.5 % de estos hogares vive en situación de pobreza, frente al 26.8 % de promedio regional.
En Brasil, Colombia, Honduras y Perú, más de la mitad de los hogares con madres solas se encuentran bajo la línea de pobreza utilizada en el estudio, de 8.30 dólares diarios por persona, ajustados por paridad de poder adquisitivo de 2021.
El Banco Mundial atribuye esta situación no solo a menores ingresos laborales, sino a una combinación de desventajas que afectan a estas familias, entre ellas las dificultades para acceder a empleos de mayor calidad y servicios de cuidado infantil.

Alta participación laboral, pero mayor informalidad
Las madres solas presentan una elevada participación en el mercado laboral. Más de cuatro de cada cinco participan en la fuerza laboral, frente a cerca de tres de cada cinco mujeres que crían a sus hijos junto con otros adultos del hogar.
Sin embargo, una mayor participación laboral no necesariamente se traduce en mejores condiciones económicas.
Las madres solas tienen 10 % más probabilidades de trabajar en la economía informal que las mujeres que cuentan con otros adultos en el hogar para la crianza de sus hijos. Estos empleos suelen ofrecer menores salarios y menos beneficios y seguridad laboral.
Además, más de una de cada cuatro madres solas es considerada trabajadora pobre: tiene un empleo, pero sus ingresos no son suficientes para cubrir las necesidades del hogar.
El acceso limitado a servicios de cuidado infantil es señalado como uno de los factores que dificulta que estas mujeres puedan acceder a empleos formales mejor remunerados, que suelen demandar jornadas completas y horas adicionales.
El trabajo de las madres aporta la mayor parte de los ingresos
En los hogares encabezados por madres solas, casi el 60 % de los ingresos proviene del trabajo de la propia madre.
El resto procede principalmente de transferencias privadas —incluidos aportes de padres que no viven en el hogar, familiares y otras personas— y de la asistencia pública. Esta última representa apenas 7 % de los ingresos totales de estos hogares.
En contraste, en los hogares donde las mujeres crían a sus hijos junto con otros adultos, cerca del 80 % de los ingresos familiares proviene del empleo.
Las transferencias privadas representan alrededor del 13 % de los ingresos de los hogares con madres solas, lo que incluye los pagos de pensión alimenticia, según el estudio.

El Banco Mundial plantea tres áreas de intervención
El estudio identifica tres áreas en las que las políticas públicas podrían contribuir a mejorar las condiciones de estos hogares.
La primera es el acceso a servicios de cuidado infantil. El Banco Mundial plantea que contar con servicios confiables permitiría a las madres solas buscar empleos de mayor calidad y mejorar los ingresos familiares.
La segunda es fortalecer la protección social, debido al reducido peso que actualmente tiene la asistencia pública en los ingresos de estos hogares. El estudio plantea mejorar la cobertura y focalización de las transferencias monetarias.
La tercera es mejorar el cumplimiento del pago de las pensiones alimenticias, de manera que el costo de la crianza pueda distribuirse de forma más equitativa entre los progenitores.
El Banco Mundial concluye que las madres solas tienen una alta participación laboral y asumen buena parte de las responsabilidades de crianza, pero enfrentan un entorno económico y de protección social que no siempre responde a sus necesidades.
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