En los mercados financieros, las expectativas son casi tan poderosas como los hechos. Lo que los agentes económicos creen que va a suceder con variables clave como el tipo de cambio puede generar efectos reales, aun cuando los fundamentos de la economía sean sólidos. En este contexto, la reciente volatilidad del mercado cambiario dominicano ha estado marcada más por la incertidumbre y la propagación de rumores que por un deterioro real de las condiciones macroeconómicas del país.
Los agentes económicos, incluyendo empresas, inversionistas y ciudadanos, reaccionan no solo a datos objetivos, sino también a señales, percepciones y temores, sobre todo cuando estos se amplifican por vías informales como redes sociales o comentarios sin fundamento técnico. En este entorno, cualquier especulación sobre una supuesta falta de reservas o pérdida de control por parte de las autoridades puede desencadenar compras anticipadas de dólares, salidas de capital, alzas injustificadas en precios y, finalmente, presión real sobre el tipo de cambio.
Por eso, es importante subrayar que el tipo de cambio no debería ser politizado ni convertirse en arma electoral o de agendas particulares. Usarlo como tal no sería responsable y puede tener efectos dañinos de largo plazo. Como dice el viejo refrán: "mal de muchos, consuelo de tontos". Compararnos con países que enfrentan crisis cambiarias estructurales para justificar una depreciación injustificada del peso dominicano, solo contribuye a minar la confianza en nuestra economía sin razón válida.
El Banco Central de la República Dominicana ha tomado medidas concretas y contundentes para estabilizar el mercado cambiario. La reciente emisión de bonos a tres años con tasas que van del 11.83% al 11.99% logró extraer más de RD$47 mil millones del sistema financiero, reduciendo el exceso de liquidez y aliviando presiones sobre el tipo de cambio. A esto se suma la exitosa colocación de bonos soberanos por parte del Ministerio de Hacienda, que ha fortalecido la entrada de divisas, junto con una notable disminución en la demanda corporativa de dólares en los últimos días de marzo.
De cara al mes de abril, se prevé un aumento en la demanda de pesos por parte de empresas de todos los tamaños, en cumplimiento de sus obligaciones fiscales, especialmente el pago del Impuesto sobre la Renta (ISR). Este incremento en la demanda de moneda local, junto a una menor presión sobre las divisas, debería favorecer una apreciación del peso dominicano frente al dólar en las próximas semanas.
Sin embargo, esta perspectiva puede verse comprometida si se continúa alimentando el mercado con rumores y desconfianza hacia las autoridades monetarias y el propio gobierno. La economía dominicana cuenta con fundamentos sanos: crecimiento económico sostenido, reservas internacionales robustas, inflación controlada y un sistema financiero sólido. Pero ni la mejor base macroeconómica puede resistir indefinidamente el embate de expectativas negativas mal intencionadas o mal informadas.
Lo hemos dicho antes y lo reiteramos ahora: no sigamos jugando con fuego. La estabilidad cambiaria es un bien público que beneficia a todos: empresas, consumidores, inversionistas, importadores y exportadores. Dañarla por interés político o por desinformación no solo afecta la percepción del país, sino que puede comprometer la estabilidad financiera, el acceso a crédito y la confianza en el sistema bancario.
Hoy más que nunca, es momento de responsabilidad. Las expectativas se construyen con información clara, técnica y oportuna. Es deber de todos medios, líderes de opinión, actores económicos y autoridades preservar la confianza en la moneda y evitar que la incertidumbre nos cueste más de lo que el país puede pagar.
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Tu Consultorio Financiero es una columna desarrollada por Jesús Geraldo Martínez sobre finanzas personales, para orientar a las personas con conocimientos básicos en finanzas y economía a mejorar su entendimiento. Para consultar con el autor puede escribir al correo jgmartinez20@icloud.com, o en Instagram @Jesusgeraldomartinez.
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