Para Wenceslao Tejeda, padre de familia y empleado del sector privado, el crédito se ha convertido en una herramienta necesaria para sostener su economía familiar.

Explica que los recursos obtenidos mediante préstamos los destina principalmente a la adquisición de bienes y, en ocasiones, a la consolidación de deudas.

Tejeda señala que entre un 30 % y 40 % de sus ingresos mensuales se va en el pago de compromisos financieros. Aclara, sin embargo, que usa poco las tarjetas de crédito y no ha tenido que refinanciar una deuda para cubrir otra.

La deuda es un poco estresante, pero también resulta placentera cuando logras cumplir con las obligaciones. El salario apenas alcanza para vivir sin endeudarse, pero con la ayuda de mi pareja salimos a flote, expresó.

El testimonio de Tejeda refleja una realidad que convive con el panorama macroeconómico del país. Al cierre del año 2025, según Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles la deuda pública consolidada de la República Dominicana alcanzó los US$76,248.6 millones, de acuerdo con datos oficiales, en un contexto marcado por desafíos estructurales en el empleo y la formación académica de la población joven.

El monto total está compuesto por la deuda del Sector Público No Financiero (SPNF), que ascendió a US$61,549.9 millones, y la deuda del Banco Central de la República Dominicana (BCRD), que representó US$14,698.7 millones.

A diciembre de 2025, la deuda del SPNF equivalía al 47.9 % del Producto Interno Bruto (PIB), un aumento respecto al 46.3 % registrado el año anterior. Al agregar la deuda del Banco Central, que representó el 11.4 % del PIB, la deuda pública consolidada se ubicó en 59.4 % del PIB.

Desajuste entre formación académica y mercado laboral

En ese escenario, el asesor del ministerio de Trabajo, Pedro Gago, reconoció que el país enfrenta un desajuste significativo entre las carreras más estudiadas y las realmente demandadas por el aparato productivo.

Indicó que más del 70 % de los egresados universitarios se concentra en cinco carreras tradicionales Medicina, Derecho, Contabilidad, Administración de Empresas y Educación mientras que solo el 12 % de la matrícula nacional corresponde a carreras STEM y apenas el 3 % a educación técnica superior.

Según explicó, esta concentración ha generado consecuencias visibles, como el desempleo de aproximadamente 20,000 médicos, de un total superior a 50,000 colegiados, mientras que el 54 % de los empleadores reporta dificultades para encontrar personal con el perfil técnico requerido.

Empleabilidad sin datos consolidados

Gago admitió que el país no cuenta aún con una estadística nacional consolidada que permita medir cuántos egresados logran emplearse en áreas afines a su formación, situación que el Ministerio de Trabajo busca corregir mediante el fortalecimiento del Observatorio del Mercado Laboral.

No obstante, citó experiencias positivas como Instituto Tecnológico de Santo Domingo, que reporta una empleabilidad del 99.57 %, y Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional, con una inserción laboral de siete de cada diez egresados, en contraste con carreras saturadas donde la correspondencia entre título y empleo es baja.

Desempleo juvenil y barreras estructurales

Aunque la tasa de desempleo general cerró 2025 en 4.9 %, una de las más bajas de la historia reciente, el desempleo juvenil se situó en 14.7 %, más del doble del promedio nacional.

Entre las principales causas se identifican la exigencia de experiencia previa, brechas de competencias técnicas y digitales, y una alta informalidad laboral que afecta a casi el 48 % de los jóvenes ocupados. En el caso de las mujeres jóvenes, la desocupación ampliada alcanza el 18 %, influida principalmente por responsabilidades de cuidado.

Sectores con mayor déficit de mano de obra

El Observatorio del Mercado Laboral ha identificado déficits críticos de personal calificado en sectores como construcción, tecnologías de la información, turismo, transporte y logística, manufactura avanzada y empleos verdes, estos últimos con una proyección de más de 100,000 nuevos puestos de trabajo en los próximos años.

El ministro de Trabajo, Eddy Olivares, ha reiterado que estos sectores concentran mejores salarios, mayor formalidad y mayores oportunidades de movilidad social, por lo que orientar la formación hacia esas áreas resulta clave para el desarrollo económico.

Reformas educativas y visión de futuro

Las autoridades coinciden en que se requieren cambios estructurales en el sistema educativo, incluyendo la expansión de la educación técnico-profesional, la formación dual, el aumento de la matrícula STEM y una orientación vocacional basada en datos reales de empleabilidad.

En ese sentido, el presidente Luis Abinader ha insistido en que la educación debe convertirse en una palanca real de movilidad social, alineando la formación con las necesidades productivas del país.

Desde el Ministerio de Trabajo aseguran que las decisiones educativas y laborales que se adopten hoy definirán el perfil económico y social de la República Dominicana hacia 2034, apostando por un modelo de desarrollo basado en empleo digno, productividad y sostenibilidad.

Mery Ann Escolástico

Periodista

Ganadora de Historias de Reciclaje – Premio Mundo sin Residuos al Periodismo 2020-2021. Autora del libro de poemas “Desahogando mis deseos”. Periodista, Fotoperiodista, Corresponsal de Eventos, Abogada y Docente en UNAPEC.

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