La Confederación Nacional de Productores Agropecuarios (Confenagro) realizó este miércoles el Diálogo Agropecuario “Sequía agrícola en República Dominicana: momento actual y perspectivas”, un espacio en el que especialistas analizaron la situación actual del país frente a este fenómeno y las medidas necesarias para prevenir y mitigar sus efectos en el sector agropecuario.
El encuentro contó con la participación de Digna Zorrilla, subdirectora del Departamento de Gestión Agroambiental, Riesgo y Cambio Climático del Ministerio de Agricultura; Gina Rosario, coordinadora técnica del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), y Eleanor Ramírez, especialista en Resiliencia y Gestión del Riesgo Agroclimático de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
El presidente de Confenagro, Wilfredo Cabrera, destacó la importancia de generar espacios de discusión sobre las principales problemáticas que afectan a los productores dominicanos.
Cabrera afirmó que la situación relacionada con el agua es cada vez más preocupante y consideró que, aunque el país ha avanzado en diferentes áreas, todavía existen aspectos que deben mejorarse y decisiones que deben tomarse.
Agricultura mantiene vigilancia ante la sequía
Digna Zorrilla señaló que la sequía es una amenaza que afecta a toda la población y destacó el compromiso del sector agropecuario con la seguridad alimentaria.
Explicó que las autoridades mantienen un monitoreo de las condiciones desde el inicio de cada año, mediante los organismos vinculados con la disponibilidad del agua y las condiciones climáticas.
“Como técnicos, estamos vigilantes desde que inicia el año, a través de los organismos que tienen que ver con la disponibilidad del agua como el Instituto Dominicano de Recursos Hidráulicos y con los que tienen que ver con las condiciones climáticas como el Instituto Nacional de Meteorología”, explicó.
Zorrilla agregó que el Comité de Sequía reúne a un equipo que analiza la situación y remite sus evaluaciones a los tomadores de decisiones.
La funcionaria advirtió que para 2027 se esperan condiciones más críticas, debido a los efectos del fenómeno de El Niño, por lo que recomendó a los productores adoptar medidas preventivas, entre ellas la construcción de pozos.
IICA plantea cambiar el modelo de respuesta
De su lado, Gina Rosario, del IICA, sostuvo que la sequía dejó de ser una emergencia para convertirse en un riesgo recurrente, por lo que requiere una respuesta estratégica.
Explicó que el modelo tradicional para enfrentar este fenómeno ha sido reactivo: ocurre el evento, se ofrece una respuesta de emergencia y posteriormente se procura la recuperación.
Sin embargo, consideró necesario avanzar hacia un modelo basado en la resiliencia, que contemple prevención, preparación, acción anticipatoria, respuesta, recuperación resiliente y transformación.
“Hemos visto que la sequía ya no es una emergencia aislada, sino una condición estructural. La resiliencia se planifica, diseña y construye antes de la crisis”, destacó.
Rosario también planteó que la inversión en capital natural y en acciones anticipatorias contribuye a fortalecer la seguridad alimentaria.
FAO llama a anticiparse al riesgo
Mientras que Eleanor Ramírez, de la FAO, explicó que el país se encuentra en un escenario de riesgo que requiere preparación y anticipación.
La especialista señaló que los efectos de la sequía no se distribuyen de manera homogénea, debido a que los productores tienen capacidades diferentes para enfrentar sus consecuencias.
Por esta razón, consideró que las medidas de mitigación también deben responder a las condiciones particulares de los productores.
Ramírez explicó que el sector agrícola aporta el 6.4 % del Producto Interno Bruto (PIB) del país y destacó la importancia de fortalecer la preparación ante la sequía.
“Invertir en preparación y anticipación es invertir en seguridad alimentaria y en protección de medios de vida”, afirmó.
La especialista agregó que la sequía es un fenómeno de aparición lenta, lo que permite tomar acciones antes de que se convierta en una emergencia.
En ese sentido, planteó la necesidad de institucionalizar las medidas preventivas frente a la sequía y mantener al productor como centro de las acciones.
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