Productos plásticos que se promocionan como “ecológicos”, “biodegradables” o “amigables con el ambiente” pueden generar confusión entre los consumidores cuando utilizan esas etiquetas sin cumplir con los criterios técnicos que definen cada categoría, advirtieron especialistas del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec).
La Guía Técnica Regional para la Identificación de Plásticos Biobasados, Bioplásticos y Compostables, elaborada por investigadores del Centro de Gestión Ambiental (CEGA) del Intec, señala que uno de los principales errores en el mercado es asumir que todo plástico fabricado a partir de recursos biológicos tiene la capacidad de degradarse o convertirse en compost.
El documento explica que los conceptos biobasado, biodegradable y compostable no son equivalentes y responden a características diferentes. Un plástico biobasado es aquel producido total o parcialmente con materias primas renovables, como plantas o biomasa, pero esto no implica que pueda descomponerse naturalmente.
De igual forma, un material elaborado a partir de recursos fósiles puede ser biodegradable si cumple determinadas propiedades químicas y supera evaluaciones bajo normas internacionales.
Los especialistas también aclaran que un plástico biodegradable no necesariamente es compostable. Mientras la biodegradabilidad se refiere a la capacidad de un material de ser descompuesto por microorganismos bajo condiciones específicas, la compostabilidad requiere condiciones adicionales, como la desintegración completa durante el proceso de compostaje, la ausencia de residuos tóxicos y el cumplimiento de estándares técnicos.
Alertan sobre el "greenwashing"
La guía advierte sobre el riesgo del greenwashing, una práctica mediante la cual algunos productos utilizan mensajes ambientales que pueden exagerar o presentar de forma engañosa sus beneficios ecológicos.
En ese sentido, recomienda que las empresas respalden sus afirmaciones ambientales con pruebas técnicas y eviten utilizar términos como “eco-friendly” cuando no existen evidencias suficientes sobre el comportamiento del material.
El documento plantea que cualquier declaración relacionada con el contenido biobasado de un producto debe estar sustentada mediante métodos de evaluación reconocidos y reflejarse de manera transparente en el etiquetado y la información técnica.
Pamela Tejada, especialista en Biotecnología de la Unidad de Innovación en Bioplásticos y Biomateriales del Intec, explicó que la falta de claridad en la terminología favorece decisiones basadas en mensajes comerciales más que en evidencia científica.
“Uno de los mayores aportes de esta guía es que brinda claridad en un tema donde todavía existe mucha confusión”, indicó.
Los investigadores consideran que establecer criterios comunes permitirá reducir la información ambiental engañosa y facilitar el desarrollo de políticas públicas y regulaciones sobre el uso de plásticos alternativos.
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