Durante 2023, de los US$ 7.3 billones destinados a actividades consideradas como dañinas al medio ambiente, US$ 2.4 billones correspondieron a subsidios en sectores como combustibles fósiles, agricultura y uso del agua.
El restante, US$ 4.9 billones, provino de capital privado concentrado en sectores industriales y energéticos, y de servicios públicos y materiales básicos.
En contraste, el gasto público fue la principal fuente de financiamiento para soluciones basadas en la naturaleza a nivel global, con US$ 190,000 millones en 2023.
El informe Estado de las Finanzas para la Naturaleza detalló que este crecimiento estuvo impulsado por inversiones en biodiversidad y protección del paisaje, no obstante, disminuyó el apoyo a la agricultura, silvicultura y pesca.
“Este gasto sigue siendo bajo frente a los subsidios ambientales perjudiciales, que superan los US$ 2 billones anuales”, destacó el estudio publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente este 2026.
Presión geopolítica
El financiamiento para el desarrollo dirigida a soluciones basadas en la naturaleza alcanzó los US$ 6,800 millones en 2023, un aumento de 1.2 % respecto a 2022.
No obstante, “los presupuestos internacionales enfrentan presión desde 2024 debido al contexto geopolítico global, lo que podría limitar el crecimiento de estos recursos en los próximos años”.
“Expertos coinciden en que alinear los presupuestos nacionales con los compromisos de biodiversidad, acción climática y neutralidad en la degradación de tierras será determinante para garantizar el bienestar humano y la sostenibilidad económica en el largo plazo”, explicó ONU Medio Ambiente.
Los flujos financieros globales continúan mostrando un “fuerte sesgo hacia actividades que afectan negativamente la naturaleza”. Esta decisión sigue poniendo en riesgo los ecosistemas, las economías y el bienestar humano.
Resiliencia ambiental
Aunque ONU Medio Ambiente destacó que casi la mitad de la economía mundial depende de forma significativa de los recursos naturales, los “gobiernos, empresas e instituciones financieras siguen contribuyendo a la degradación ambiental”.
El organismo internacional advirtió que mantener el modelo actual profundizaría el deterioro de los ecosistemas.
No obstante, gobiernos, empresas, consumidores e inversionistas tienen la capacidad de redirigir los recursos hacia iniciativas que promuevan la resiliencia ambiental, la equidad y el crecimiento económico sostenible.
En 2023, el financiamiento destinado a actividades perjudiciales para la naturaleza alcanzó los US$ 7.3 billones, mientras que las inversiones en soluciones basadas en la naturaleza apenas sumaron US$ 220,000 millones.
Para cumplir con los compromisos globales de sostenibilidad, estas inversiones deberían superar US$ 571,000 millones anuales para la década del 2030, “al tiempo que los flujos dañinos tendrían que eliminarse progresivamente y redirigirse”.
El estudio reflejó que un mayor entendimiento sobre las inversiones positivas y negativas relacionadas con la naturaleza.
“Mientras las finanzas perjudiciales se miden en billones de dólares, las inversiones sostenibles continúan creciendo, aunque a un ritmo menor”, explicó el informe.
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