Argentina, con aproximadamente 47 millones de personas, aunque no es el primero en cuanto a población, sí es, por mucho, el país hispanoparlante de mayor extensión territorial (2,780,085 km² de territorio continental). Resulta lógico que el español hablado a lo largo de su geografía exhiba una gran variedad dialectal.

Entre los rasgos fonológicos relativamente generales en el país, debe citarse la aspiración y elisión moderada de la /s/ final de sílaba y de palabra (ehcuela –escuela, loh amigo –los amigos), que no alcanzan los altos índices de reducción que se registran en zonas como el Caribe. También es general la conservación de la /n/ final de palabra como alveolar. La mayor parte del país practica el yeísmo (se pronuncia la elle como ye), excepto la región nordeste y la andina del norte, que conservan la elle.

Especialmente en la región litoral-pampeana, que incluye a Buenos Aires, y en la noroeste, es general la pronunciación rehilada de la ye, que se manifiesta con un sonido producido con un zumbido o vibración adicional de aire [yo]. Este sonido, en tiempos más recientes, ha perdido la sonoridad (se pronuncia sin vibración de las cuerdas vocales), como sh (‘yo’ suena [sho]. Es una articulación muy prestigiosa, convertida internacionalmente en emblema de la identidad lingüística argentina. Se trata de un cambio en marcha impulsado por los jóvenes y por las mujeres de los grupos sociales altos. Otro de los rasgos de gran alcance es la realización fricativa asibilada (un poco parecida a ese) de la erre en gran parte del norte y del centro de país. En Buenos Aires y en el resto de la zona litoral pampeana se mantiene la vibrante múltiple regular erre.

En la sintaxis, el rasgo más peculiar del español argentino es, sin duda, el voseo: el empleo del pronombre vos en lugar de , para la segunda persona singular. Este uso es prestigioso, general en todas las clases sociales del país. El solo es empleado ocasionalmente por personas de edad avanzada, pertenecientes a familias tradicionales. Sin embargo, la forma átona que se utiliza es la correspondiente a : “¿Querés que te espere?” En función de sujeto, vos aparece acompañado de formas verbales de la segunda persona plural, sobre todo en imperativo y en presente de indicativo, ajustadas fonéticamente, sin la /i/ del diptongo: cantá, comé; vos comés.

El elemento léxico vocativo ‘che’, por ser tan usual, funciona como una marca distintiva de los argentinos. Además, es de particular importancia el conjunto de palabras derivadas del italiano y del lunfardo (jerga de criminales en su origen, que luego se extendió al lenguaje popular): ‘bambino’ (niño), ‘bochar’ (desaprobar un examen), ‘chau’ (adiós), ‘falluto’ (hipócrita), ‘mina’ (muchacha, mujer), ‘pibe’ (niño), ‘yeta’ (mala suerte).

Bolivia tiene una población que alcanza aproximadamente los 12 millones de personas. De manera similar a lo que ocurre en todas partes, existen en el país diversas modalidades de español según la región. Entre los rasgos más importantes que caracterizan la pronunciación del español boliviano puede citarse la velarización de la /n/ final de palabra. Otros fenómenos están muy generalizados y a menudo se consideran propios de todo el país, por ser usuales en la zona andina, que comprende la capital y otras ciudades donde se concentra la mayor parte de la población. Uno de los rasgos fonológicos de esta zona es la conservación del fonema elle, lo que equivale a decir que funciona la distinción entre ye, ‘hoya’, y elle, ‘olla’. La /s/ final de sílaba y de palabra se mantiene.

Por otra parte, se da la relajación y la caída de las vocales no acentuadas, especialmente junto a la /s/ (lunes puede aparecer como [lun’s]). La pronunciación de la erre se convierte en fricativa asibilada, con un sonido parcialmente similar al de la /s/. El grupo de consonantes /tr/ presenta una pronunciación africada o asibilada. También se da el mantenimiento de la /x/ (jota) como fricativa velar. Es frecuente el debilitamiento y la elisión de la ye intervocálica (ayer= aier). En lugares de este y del sur, sin embargo, se mantiene la vibrante múltiple alveolar erre y se da el yeísmo. El relajamiento de la /s/ final de sílaba ocurre sobre todo en el este.

En el plano morfosintáctico, hay que señalar la existencia del voseo, aunque sin el mismo alcance y regularidad que tiene en la Argentina.

Muchos elementos léxicos del español boliviano son préstamos procedentes del quechua y del aimara. Algunos ejemplos de términos utilizados en el país son apallar (cosechar), chamuña (caramelo de azúcar, maní y esencias aromáticas), colla (nativo de la zona andina), chompa (suéter), huayna (joven), moroco (piedra usada para moler el maíz), opa (tonto, idiota).

Chile tiene una población que sobrepasa los 18.5 millones de habitantes, distribuidos de manera desigual a través de sus más de 6,000 kilómetros de longitud.

Entre los aspectos fonológicos más notables del español chileno se cuentan el yeísmo, o pronunciación del fonema elle como ye, el mantenimiento de la /n/ final de palabra como alveolar, y la aspiración y elisión de la /s/ final de sílaba y de palabra (lah mujere, en vez de las mujeres).

También es un rasgo importante de la pronunciación chilena la articulación muy adelantada, palatal, de ka, gue y jota, ante las vocales anteriores /e, i/, de forma que parece oírse una [i] entre la consonante y la vocal (mujer = [muxjer]). Por otra parte, es muy frecuente la pronunciación alveolar africada del grupo tr, con [t] asibilada, lo que da como resultado que una palabra como otro suene un poco como ocho a los oídos de los hispanos no familiarizados con el fenómeno. Otros hechos comunes, sobre todo en el habla popular, son la pronunciación asibilada (parecida a /s/) de la erre, y la articulación fricativa de la che, como [sh]: Chile = [ shile].

En el nivel de la sintaxis, es común la anteposición frecuente del posesivo mi al nombre vocativo (‘Diga, mi señora’). Es también frecuente, especialmente con nombres femeninos, el uso del artículo definido con nombres propios de persona (la María, el Juan, la Andrea).

Algunos elementos léxicos característicos son los indigenismos copihue (planta que da una flor hermosa), choclo (mazorca tierna de maíz), guata (panza, barriga), palta (aguacate), pololo (novio, enamorado), poroto (frijol). Otras formas muy frecuentes son: al tiro (inmediatamente), ampolleta (bombilla), bencina (gasolina), cabro (niño, muchacho), cualquier cantidad (mucho), fome (aburrido).

Colombia es el segundo país hispanoamericano, detrás de México, en cuanto al número de habitantes, con una población estimada de unos 49.5 millones de personas.

El español colombiano manifiesta una gran variedad que, de acuerdo con la pronunciación de la /s/, puede clasificarse en dos grandes dialectos: uno que conserva de manera sistemática la /s/ final de sílaba y de palabra, correspondiente a la zona andina interior, y otro donde se aspira y se elide la /s/, correspondiente a las tierras costeras o bajas.

Otros fenómenos propios de la primera zona son, además, la articulación más o menos frecuente de una /s/ de tipo apicoalveolar, similar a la del norte de España; el relajamiento y elisión de las vocales átonas, sobre todo junto a /s/; la aspiración de la /s/ inicial de sílaba en ciertos casos

([hemana], en vez de [semana]); el mantenimiento de la /n/ final de palabra como alveolar; la pronunciación de la jota como aspirada débil [h] y el yeísmo, aunque subsisten restos de elle en algunas zonas andinas.

En la costa atlántica, sin embargo, además de la aspiración y elisión moderada de la /s/ final de sílaba y de palabra, es común la velarización de la /n/ final de palabra, la pronunciación de la jota como aspirada débil [h] y la neutralización de r/l en el habla popular.

En el área morfosintáctica, se destaca la preferencia por la forma de diminutivo –ico cuando la última consonante de la raíz es /t/ (zapatico, momentico); en caso contrario, se emplea -ito (arbolito, caminito), como sucede en la República Dominicana. En cuanto a los pronombres, el uso de solo es sistemático en la costa caribeña. En otras zonas del país predomina el empleo de usted o de vos para situaciones familiares, como entre padres e hijos, o incluso entre esposos. El voseo (vos comés) es general en ciertas partes del país, como la costa pacífica y la región andina occidental. En la costa atlántica, es general el tuteo (tú comes).

Con relación al léxico, son importantes algunos elementos de origen indígena (batata, papa, zapallo), africano (guineo, malanga, ñoco) y anglicismos (lonche, lonchera, tiquete). Otras palabras de uso frecuente son biche (tierno, no maduro, referido a frutas -y a personas), cachifo (muchacho jovencito), joto (maleta), mamado (cansado), mono (rubio), pite (porción pequeña de algo).

Orlando Alba

Linguista

Orlando Alba es un lingüista dominicano, socio de Honor de la Asociación de Lingüística y Filología de América Latina, ALFAL, miembro de la Academia de Ciencias de la República Dominicana y académico correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua. Fue condecorado por el Estado dominicano con la Orden de Duarte, Sánchez y Mella, en el grado de Comendador. Ha sido catedrático de la PUCMM y de Brigham Young University. Su bibliografía incluye numerosos artículos en revistas especializadas y más de una docena de libros que analizan, principalmente, temas relativos al español dominicano. Con motivo de su jubilación, un grupo de colegas reconoció su carrera académica de más de 40 años con la publicación del libro ‘Estudios de lengua y lingüística españolas – Homenaje a Orlando Alba’ (Ed. Peter Lang SA).

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