I.-No me impresionó el Centro Cultural de Banreservas de Santiago
Sin pretender molestar o incomodar a nadie, quiero opinar sobre mi visita el 14 de enero de este año al Centro Cultural del Banco de Reservas de Santiago de los Caballeros, con una nutrida comisión del Colegio de Periodistas que preside en nuestra provincia el profesor Carlos Arroyo. Quienes me conocen saben que digo lo que pienso, aunque luego me genere dificultades en el ambiente cultural e intelectual. En una sociedad agarrada por la mentira de la postverdad y el proteccionismo existencial, sustentado a través de un famoso eslogan político que dice: «Comer es primero», nuestro sector ha abandonado el pensamiento crítico para poder sobrevivir tanto del Estado como de lo privado. Olvidamos que, si no hacemos uso de nuestra facultad de pensar y actuar para su mejora, las sociedades jamás podrán desarrollarse y repensarse para transformarse, teniendo como bandera patria el juicio del criterio crítico.
Dicho centro fue inaugurado en diciembre como un rescate inconmensurable del antiguo patrimonio cultural del Hotel Mercedes, iniciativa del presidente Luis Abinader, cosa que agradecemos inmensamente. Ahora bien, no estoy de acuerdo con algunas de las mejoras, ya que van en contra de un verdadero rescate patrimonial.
Por ejemplo, el recorte de la escalera curvada y el hierro colocado en la cúpula final; se podría haber hecho una réplica en caoba. No estoy de acuerdo con algunas otras cosas. La galería del tercer nivel es muy desigual y repetitiva, ya que faltan los grandes maestros de Santiago, como Yoryi Morel, Federico Izquierdo y Jacinto Domínguez, entre otros; también faltan las esculturas de nuestros artistas. En vez de pasar paisajes turísticos, en la sala audiovisual en 3D podrían presentarse documentales de los escritores, poetas, pintores, personalidades e inmuebles emblemáticos de nuestro patrimonio y manifestaciones socioculturales de Santiago y la región. Solo mostrando imágenes que incentivan más el turismo meramente comercial, se deja atrás la visión de que es un centro eminentemente cultural.
Otra cosa: hace falta un espacio para colocar una galería de las grandes personalidades que se alojaron en el lugar, así como de los grandes eventos que se realizaban y algunas emisoras que funcionaron allí. Debo reiterar que apoyo la iniciativa, pero no me impresionó artísticamente lo que vi. Creo que se decidió inaugurar el centro de manera acelerada, lo que descuidó la museografía y el contenido de dicho Centro Cultural, más aún si proviene del banco más importante del país. Con relación a la galería de arte moderno del tercer nivel, que está bajo la responsabilidad de Cultura, según me informaron, debe ser mejorada de manera urgente, con el apoyo del Museo de Arte Moderno de Santo Domingo.
Debemos agradecer al Banco de Reservas por la gran iniciativa de replicar en nuestra ciudad el Centro Cultural que tienen en la zona colonial de Santo Domingo. Quizás lo pueda hacer el Banco Popular, el Centro Cultural Perelló o cualquier otra institución o empresa privada, para seguir demostrando que somos un destino cultural importante para la nación. Un gran museo del Carnaval de Santiago y la región; hasta ahora, solo existe el Salón del Carnaval de Santiago, que realizamos en nuestra gestión como viceministro de Cultura, ubicado en el Palacio Consistorial, pero las autoridades actuales lo han dejado caer por falta de sensibilidad y visión. Deberíamos tener un museo dedicado a la zona más tabaquera del país y a nuestros rones y cervezas dominicanas. Tal vez alguien se anime a hacer realidad nuestros sueños culturales.
Luchamos muchísimo; incluso participamos en los diagnósticos que se realizaron en el país bajo el mandato del Consejo Presidencial de Cultura, durante la presidencia del doctor Leonel Fernández, mediante el Decreto No. 82-97 de 1997, para formular la Secretaría de Estado de Cultura a través de la Ley General 41-00, luego convirtiéndose en un ministerio. La verdadera gestión de ese organismo gubernamental, siendo serio y sincero, tuvo su mayor esplendor en la gestión del escritor, intelectual y gestor cultural José Rafael Lantigua, quien falleció en el mes de agosto del año pasado. A partir de ahí, ha entrado en una terrible decadencia y desintegración que lo mantiene más como una nómina pública que como una entidad que debe aplicar, preservar, promover y difundir las políticas culturales del Estado dominicano. En los dos últimos gobiernos, de Danilo Medina y Luis Abinader, han sido los peores de su historia. Las instituciones más importantes han sido entregadas, como ocurre con los museos de la Zona Colonial y todos los museos que eran de Cultura, entre otros.
En Santiago, se atraviesa por una parálisis, o podríamos sostener que las acciones de ese ministerio son mínimas, por no decir nulas. Basta citar la dirección provincial y regional, el Gran Teatro Cibao, el Centro de la Cultura de Santiago y Patrimonio Cultural, que son casi fantasmas. La única que mantiene cierta regularidad es el Monumento. Uno de los objetivos primordiales que surgió en los diagnósticos, incluido en la ley, era acabar con la dispersión y la fragmentación del sector público, centralizando todo el accionar cultural e institucional en su ministerio.
He oído a muchos amigos de la capital decir con desdén y menosprecio que los santiagueros somos muy complicados, por el solo hecho de defender nuestro territorio y nuestra cultura. Pero, ¿quién, al no defender su terruño de origen, se está negando a sí mismo y no merece ningún respeto? Pueden llamar a esto como quieran, pero tenemos que defender lo nuestro para seguir siendo Santiago de los Caballeros; no porque conformemos las 14 provincias del Cibao, ni porque seamos la segunda ciudad del país, sino porque somos entes culturales. Además, nos caracterizamos por ser patriotas, amables, serviciales y la «Ciudad Corazón» del Nuevo Mundo.
Hay que sentirse orgulloso de donde uno nació, porque ese lugar nos ofrece un sentido no solo territorial, sino también de pertenencia personal, ya que uno es identificado por eso y por su cultura. Esto hay que hacerlo, aunque muchas veces hay delincuentes, políticos y empresarios que no nos representan por sus malas acciones, y quisiéramos que no fueran de estos lares ni del país, porque deshonran y dañan el sentido originario de su territorio y, por ende, de su patria.
II.- Centro Cultural León
Aunque hay un mínimo de empresarios representativos, fundamentalmente de dos familias, que revitalizan nuestro sentido de pertenencia territorial y cultural, como lo hizo el altruista Eduardo León Asensio, quien apoyó de manera decisiva las diversas manifestaciones artísticas y culturales, algo nunca antes visto en nuestro país. No solo fue un portentoso visionario de los negocios, convirtiendo dos de ellas en marcas país: la tabaquera «La Aurora» y la cervecera con su marca premium «Presidente», sino que también las convirtió en el mecenazgo cultural más significativo de la nación. En 1964, creó el Concurso de Arte Eduardo León Jimenes, que es el más importante de la República Dominicana y el área del Caribe. Fue esa misma iniciativa la que luego lo llevó a construir el emblemático Centro Cultural León, cuyo diseño comenzó en 1995 con el arquitecto Pedro José «Cucho» Borrell, pero fue inaugurado el 3 de octubre de 2003. Algo que tampoco tenía precedentes en nuestro terruño, siendo único no solo aquí, sino también en el Caribe. Cuatro años después de idear el centro, puso a disposición del pueblo dominicano su amplia y exquisita colección de discos, creando la emisora radiofónica Raíces 95.1 FM en el año 1999.
En el centro se buscó un excelente equipo de especialistas, encabezado por Rafael Emilio Yunén, quien aparece como responsable de la concepción, y en la museografía, por Pedro José Vega, ya fallecido. A medida que se formaba, trabajaron investigadores, gestores culturales y artistas como Marcio Veloz Maggiolo, Myrna Guerrero, Danilo de los Santos (fallecido), entre otros. Ninguno de ellos pertenece ya a la institución, siendo acaparada en su parte ejecutiva por varios cubanos y otros extranjeros, hecho que ha molestado a gestores y artistas de la ciudad.
Independientemente de esto, es incuestionable que ha jugado un rol fundador en las instituciones museísticas y culturales de alto nivel en el país, siendo modélico en su tipo. El centro pertenece a la Fundación León Jimenes, que preside la doctora y entusiasta gestora Amalia León. Su misión y visión son: «Fomentar la creatividad, el respeto a las identidades y el mejoramiento de las habilidades a través de la educación, la promoción y la difusión de la cultura, para contribuir a la conformación de una sociedad más sensible, más consciente y más participativa». También busca «ser uno de los centros culturales más completos en el Caribe y Latinoamérica para así contribuir a una mejor nación».
Desde su Concurso de Arte en 1964 hasta la idea de comenzar el diseño del Centro Cultural en 1995, podemos asegurar sin equívoco alguno que la Fundación León Jimenes ha logrado con creces la misión y la visión mencionadas anteriormente. Eduardo León Asensio , después de su infausta partida, continuó aportando al país. Su legado ha servido para que varios empresarios más imiten su ejemplo: el Centro Cultural Perelló (CCP), inaugurado el 16 de septiembre de 2011; el Centro Cultural de UTESA, el 23 de abril de 2018; y el Centro Cultural Taíno Casa del Cordón del Banco Popular Dominicano, inaugurado el 21 de noviembre de 2024.
Tuve la oportunidad de conocerlo en varias ocasiones y de reconocerlo cuando era director ejecutivo de Casa de Arte y del Festival Artevivo, junto al poeta y gestor Fernando Cabrera; incluso conservo en mi biblioteca una carta enmarcada que me envió de agradecimiento. Su legado sigue en pie, ahora con la tutela de su hija Amelia León, con pasión, gerencia y creatividad.
III.- Centro Cultural de Utesa
Este centro fue una extraordinaria iniciativa de Príamo Rodríguez (fallecido por COVID.19), quien solicitó al presidente de entonces, Hipólito Mejía, que le entregara el Centro de Eventos y Convenciones (2000-2004) mediante el Decreto No. 6103, el cual había sido abandonado por otros gobiernos debido a supuestas fallas estructurales. El próspero empresario y fundador de la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA), el 12 de noviembre de 1974, hizo posible la educación universitaria de los más necesitados, graduando a miles y miles de estudiantes de escasos recursos y de la clase media que no podían pagar los altos costos en otras universidades ni desplazarse a la capital para estudiar en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
Otro aporte de este emprendedor fue la adquisición del legendario y tradicional periódico de la ciudad, La Información, para que no dejara de publicarse. Fundado el 16 de noviembre de 1915 por los ilustres Luis A. Franco Olavarrieta, Pedro M. Hungría, Alfredo Rojas y Rafael César Tolentino, este periódico ha servido como plataforma para una caterva de renombrados periodistas, escritores e intelectuales, siendo parte del patrimonio periodístico y cultural del país por su defensa de la patria en sus momentos aciagos.
Cuando el inmueble le fue cedido, el doctor Príamo formó un grupo de especialistas para su evaluación y mejora, dirigido por José M. Lockhart, Coronado Asencio, César Payamps, Virgilio Veras y Bienvenido Peña. El proyecto fue impulsado por su distinguida y culta esposa, la señora Ingerid de Rodríguez, quien es una abanderada en la defensa de las acciones culturales de su ciudad, con valentía y firmeza. El Centro de Convenciones y Cultura Dominicana fue inaugurado el 23 de abril de 2018, con la presencia del presidente Danilo Medina, el expresidente Hipólito Mejía y autoridades y personalidades de todo el país.
Su ideólogo explicó: «Me inspiré en el amor patrio, la vocación de servicio y el compromiso social para instalar el Centro de Convenciones, porque todas las generaciones tendrán una fuente formativa, educativa, orientadora y de sana recreación». (institucional, https://cccdutesa.com/, 2026). Tiene tres principios esenciales: misión, visión y valores: «Somos un espacio de divulgación e intercambio cultural, educativo, social y empresarial que promueve el crecimiento humano y el desarrollo de la ciudad de Santiago de los Caballeros. Nuestro objetivo es ser un centro integral para la realización de reuniones, ferias, exposiciones y actividades culturales en instalaciones de clase mundial; constituyendo una plataforma accesible, formativa y participativa de referencia para el turismo cultural y de reuniones. Innovación• Diversidad• Excelencia• Integridad• Compromiso• Humanismo•». (Fuente ya citada).
He ido en varias ocasiones, por motivos distintos, cada año para esta fecha, voy como miembro del jurado del Concurso de Caretas Puro Carnaval, que patrocina el empresario televisivo Adalberto D. León, un auténtico promotor del Carnaval de Santiago y de la cultura en sus diversas expresiones. Hace dos semanas asistí a una rueda de prensa donde anunció varias de sus actividades carnavalescas, en el tercer nivel del Centro Cultural de UTESA. Cometí el gran error de no haber subido a ese lugar antes; cuando empecé a verlo, de inmediato me di cuenta de que estamos en el Centro Cultural más diverso y multicultural del país. Gracias a Príamo Rodríguez, doña Ingrid y su hija Melany Rodríguez, que lo dirige.
Observando cada una de estas instituciones a las que me he referido en este trabajo y mirando el debilitamiento e insuficiencia, en la actualidad, de las instituciones públicas, solo se revela una gran verdad histórica: el mecenazgo de algunas empresas y familiares, el sector privado, es quien tiene la mejor misión, visión y valores en la política cultural del país, mientras que el Estado dominicano se presenta confuso y diverso, perdiendo su rol como protagonista principal del accionar y el hacer cultural nuestro.
Sugerencia
Una cosa que me gustaría proponer a los ejecutivos de las instituciones culturales privadas ya señaladas es que sería beneficioso abrir un espacio para una mini-librería de autores de Santiago, donde puedan vender sus obras, ya que la mayoría han desaparecido en la ciudad. Además, deben ser una fuente para promover y difundir la literatura dominicana, haciendo hincapié en la literatura provincial y regional.
Luego escribiré sobre una institución que tiene una trascendencia capital en el desarrollo cultural de Santiago: la Biblioteca Amantes de la Luz, que está ejecutando un intenso programa cultural, además de la impresionante puesta en circulación de libros.
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